Sangrienta Malvenida ha llegado a el inframundo y de una patada ha abierto el Tartaro, liberando toda clase de escupitajos de sinceridad, disparates encerrados por una eternidad, luces y sombras de historias contadas que jamas fueron oídas. Sangrienta Malvenida le ha dado una oportunidad a toda ese mundo encerrado entre Occipital y Frontal, Parietal y Temporal. Ese mundo caótico deseoso de adquirir vida propia, acaba de hallar una nueva oportunidad. Sangrienta Malvenida no sabe que lo ha hecho, pero lo ha hecho.

Aquí empieza la función!

Delirio: el ahora no es (XII)

martes, 4 de junio de 2013

Publicado por Gwÿnt.

Capítulo doce: Sobre rieles del caos (Episodio segundo, y final de la Primera Parte de la historia.) (pero volverá (lo exige la misma historia dentro de mi cabeza, es trágico.))



Es temprano. El estacionamiento subterráneo del Banco Central está prácticamente vacío. Luego de un segundo descubro que con mi abrigo largo desentono, asi que me lo quito, quedando en la usual tenida de terno y … esperen, no uso corbata. Me apresuro en estacionar, y dejar una parte de los explosivos debajo del auto. Bajo del mismo, y me dispongo a dejar la maleta con el resto dentro de distintas cajas de electricidad, cuya llave mágicamente poseo. De algo ha servido malgastar gran parte de mi existencia siendo influyente e intentando lograr algo.
-Vaya, ha sobrado bastante.- exclamo mientras miro la maleta, pensando si colocar todo acá para asegurarme, o dividir esto entre mi próximo punto de explosión y guardar algo. Ventajas de racionalizar.
-Oiga, usted.- giro y veo a un guardia.- ¿Qué hace aquí tan temprano?
-Oh… este… me han citado, para un traspaso de dinero. Verá, soy psiquiatra, de una asociación en contra de la farmacología y el Mercado de la medicina, y he hecho un giro millonario destinado al ministerio de Salud. Eso explica porqué estoy aquí.- si, por los nervios, he hablado mas de lo usual, y el guardia solo me mira, estupido, pareciera que ni siquiera me ha escuchado.- Entonces… ya me voy.
Mientras avanzo hacia la salida, apreto el botón del llavero. Está activada. Probablemente encuentren los dispositivos, pero no podrán sacarlos, y les dará tiempo de huir.
Camino hacia la calle, y saco mi bicicleta retráctil para realizar la misma operación en el Ministerio de Salud. Malditos idiotas, jamás apreciaron mis esfuerzos por ayudar a la naturaleza pura del ser humano, sino que quisieron llenarse los bolsillitos del puto billete. ¡BILLETE QUE NO VALE NADA! Las monedas de 1 centavo son mas preciosas. En la entrada del lugar, guardo la bicicleta, y le muestro al guardia la citación.
-Oh, señor Villalobos, lo estan esperando en la Sede Central.- dice, adulándome. Este tipo, serguramente, terminó de guardia por su complejo notorio de inferioridad, tiene una cara de cachorro esperando ser alimentado tremenda. No caeré en estas trampas, estas personalidades no existen de verdad, es la ciudad, es la vida del sometido citadino.
-Muchas gracias, colega,- sonrío y le toco el hombro, ante lo que él se relaja.- ¿Dónde es la Sede Central?
-En el subterráneo.

ESTO ESTÁ RESULTANDO DE MANERA SUMAMENTE HERMOSA.
-Pero Señor Villalobos, no podemos romper esos acuerdos, es mucho dinero invertido en esos medicamentos. La empresa de la farmacéutica, gracias a estos avances, va de la mano con el ejercicio de la psiquiatría.
-Comprendo su perspectiva del paciente como cliente y no como persona, ¿pero donde queda el Codigo de Etica Médica en todo esto? Es realmente mas importante las exuberantes sumas de dinero que está manejando el sector de Salud Mental y que apenas está siendo invertida en tratamientos poco eficaces y en sustentar la existencia de hospitales psiquiátricos? Muchas veces me llegan “pacientes” que ni siquiera representan un riesgo como tal.
-Tal vez no aparenten representar un riesgo, pero si han sido llevados allí, es porque cumplen con los criterios mínimos del DSM-5.- dice un viejo cuya cara no puede estar más arrugada. Es como el fantasma del DSM-1 .. aaaagh, quemar, quemar.
-¿Insinúa usted que mis diagnósticos están equivocados?
-Insinuo que tal vez, como jovencito que es, intenta practicar tecnicas mas New Age.
-Oh, abuelo, usted es un come mierda.- A veces, puedo perder la compostura.- No tiene que tacharme de hippie solamente porque soy integral en mi forma de tratar con los pacientes. Que cumplan con los requisitos fiundamentales es algo, pero hay que abarcar la totalidad de una enfermedad y sus expresiones tanto fisicas como psicológicas antes de jugar con algo tan serio como una patología. La medicina se ha ensuciado con seudo médicos que para ganar mayores bonificaciones diagnostican enfermedades inexistentes, y eso sucede en todas las áreas, y ustedes lo saben, y por el dinero, guardan silencio. Les tengo una propuesta. Pharmavita, la empresa farmacologica principal en enviar visitadores médicos a los centros de Salud mental, tiene un trato con ustedes. Rómpanlo.
-Jajajaja, usted, además de irrespetuoso y necio, es iluso. ¿Qué nos ofrece?- lo miro con desprecio y le tiro el cheque que he sacado antes del Banco (que está a punto de volar en pedacitos, esto no sale en los manuales.) Su cara de impresión y de hambre por el dinero es repudiable.- Tenemos un trato.
-Quiero ver como lo rompen ahora mismo.- digo con seriedad. El Presidente del Ministerio llama a su secretaria y le dice que envíe un fax a Pharmavita, terminando el contrato por irregularidades, y que adjunte unos papeles demostrando esa acusación. Esperamos en silencio un rato, y todos nos miramos con cara de psiquiatras, hasta que aparece la secretaria.
-Ya está enviado y recibido el mensaje, los visitadores médicos de esa empresa ya no tendrán acceso a las areas de salud mental, señor.- El tipo le escucha, pero solo puede mirar el cheque.
-Bueno, señores- me pongo en pie. No hay nada más que hablar. - Me despido con mi usual reverencia y salgo a la sala de espera. Aprovecho la soledad para encontrar el sitio que Sid me indicó. Un espacio vacío donde debía haber ventilación, muy bien camuflado. Apreto el segundo botón.

Salgo campante con mi maleta, cuando recuerdo ver la hora en mi celular. Tres llamadas perdidas de Leonore y…. 27? De Dumb. Pero que mierd…
Una explosión, en la dirección del Banco, y luego otra, y otra, en el mismo sitio. Las llamas se ven aún desde la distancia. OH, PERO QUE SORPRESA!. Miro a la lejanía con cara de estoico mientras desmonto mi bicicleta y voy al Recinto. Al rato, cuando voy pedaleando lejos, escucho otra explosion. Asquerosos seudo médicos, ojalá queden bien asaditos. Por dentro, sus libertades ya habian sido abrasadas por la codicia. La la la.

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Mi parte de la misión ha sido bastante facil. Como es tan temprano, los trabajadores y demases que debían estar en la sede de la Izquierda, no están. Lo cual es bueno… me hubiese incomodado y frustrado mucho el tener que evadirlos y esconderme, me sentiría mas insegura de lo usual. Entro por un espacio de la reja faltante sin dificultad (ahora veo porque me han enviado a mi), y simplemente he tirado la mitad de los explosivos de la maleta por la ventana. Lo demás ha sido simplemente apretar el botón y esperar un instante. Menos mal que ha sido así, y que no ha habido nadie, realmente me asusta poner en riesgo a alguien, siento que no es necesario, que no se lo merecen.
Camino lentamente hacia la esquina donde me encontraría con Gaspar. Pero no aparece….
Suele ser puntual, algo debe pasar. Suena mi celular. Lo cojo con cuidado y contesto con un hilo de voz.
-Francesca, soy Gaspar, estoy…- debe estar pedaleando, suena cansado- en camino al recinto, ve hacia allá, rápido.
-Si señor.- le cuelgo y cojo el primer colectivo que pasa, luego de un largo rato de espera. Ay, voy a llegar muy muy tarde. Mientras nos vamos alejando, se escucha una gran explosión.

Oh… ojalá nadie haya estado caminando por allí, creo que me excedí con los explosivos. Mi error…

Al llegar allá , intento entrar por la puerta principal, pero está bloqueada, y se escucha todo un escandalo en el segundo piso… oh. Me asomo  hacia el patio del recinto, y hacia la entrada trasera, veo salir a Gaspar, con… Dumb?. Cierro los ojos para ver mejor, Si, es Dumb. ¿Por qué ahora? ¿Porqué van a la oficina de Gaspar?...

...¿Porque Gaspar lleva aún una maleta de explosivos?
Corro hacia la entrada trasera y subo rápido al segundo piso. Si es que es lo que creo, ya… ya no hay vuelta atrás. Solo queda evitar esta explosión. Miro hacia todos lados y no veo a nadie, y sin embargo, desde el final del pasillo escucho ecos de voces rugiendo.

Me siento tan sola.

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Sigo en el piso. Ninguno de estos hijos de puta hacen algo aun y eso que están todos armados. Que tenga que hacer todo yo. Me afirmo de mi estomago, a ver si las patadas del gorilón me ha roto alguna costilla, y de ser así, me la saco y se la entubo en la puta boca. No, nada. Me invade la ira. Yo sé lo que va a hacer Gaspar…yo se… yo se. POR LA MIERDA. Yo se que era un hijo de puta a veces pero lo hacía a proposito. Vale mucho más pelear con el al lado que con la puta sarnosa de Leonore. Intento pararme lentamente para aparentar sumisión.

-¿Así quieres terminar esto?
-Esto es culpa tuya y de Alex, Daire, de nadie más. No solo contentos con su instinto psicótico y destructivo, aprovecharon y les lavaron el cerebro a las demas personas que estaban en paz aquí.
-QUE? JAJAJAJAJA- mi risa es descomunal, como se atreve, puta, puta.- ¿Nosotros lavarles el cerebro? NOSOTROS SOMOS LA LIBERTAD. – Un guardia se acerca hacia mi pero Pete se para junto a mi y lo mira desafiante.- Estas “personas” no estaban en paz, estaban muertas en vida. ¿Alguna vez les viste alguna sonrisa? ¿Alguna emocion? No te atrevas a decir quienes somos si nunca has estado de nuestro lado. Tu estás del lado de las perras que se comen la basura.
Un guardia se acerca y me toma por el cuello, estrangulándome deprisa, a lo que Pete responde, dandole un cuchillazo en el brazo. Toso y escupo sangre, no sé si por la civilizada respuesta reciente de este mandril, o las patadas en el estomago. Y QUE IMPORTA. Alex reacciona y de un salto se pone en pie.
-OH, PERO QUE BONITO- y con su cara de maldad, saca dos cuchillos de su abrigo.- Vamos, pequeños, es hora de demostrar que estamos hechos de pura voluntad.

Los guardias dan un paso al frente, y los camilleros, atemorizados y dudosos, les siguen. Leonore se mantiene al fondo, asustada.
-TÚ VAS A SER EL PREMIO FINAL, y va a ser un verdadero orgasmo tener tus entrañas en mis manos. Esta es por todos nosotros! – Le digo empuñando el hacha y mi cuchillo mas bonito. Es increíble cortar carne, emergen sangrientas obras de arte comestibles. Pero a Leonore no me la como, a Leonore la meto en un escupidero. Nos disponemos a enfrentarnos, y se escucha una explosión desde el patio trasero. Alex me mira aterrorizado y me susurra.
- ¿acaso es lo que creo…?
-Esta es por Nosotros, y esta es por Gaspar.- las palabras me salen atropelladas por la furia. Ahora son un lobo. Un lobo que de pronto escucha a una personita abriendose paso entre la multitud y llegando junto a mí y a Alex.
-Pero… pero.. ¡¡¡ QUE ES TODO ESTO, QUE ESTÁ PASANDO !!!
-Oh, Francesca, bienvenida.- le saluda Alex cordialmente.- Pasa que esta es nuestra misión con Daire. ¿Cómo te ha ido a ti?
-Bien. – parece que con la mano del brazo fracturado intenta decir algo, y de pronto comienza a gimotear.
-¿Qué pasa, muchacha? ¿Te hace falta un cuchillo en ese brazito fracturado?- le muerdo el yeso a ver si puedo sacarselo.
-No…Gaspar… Gaspar causó esá explosión…. – miro a Leonore con toda la rabia que los dioses el Olimpo me puedan dar, y ella se acerca preocupada.
-¿La causó? Pero … pero… está bien, ¿verdad?
- EL LA CAUSO Y EL SE QUEMÓ EN ELLA, POR TU CULPA HIJA DE PUTA.- la cojo del cabello y se lo tiro. Ella grita y se aleja. Tomo el monton de pelos que le saqué.- Asi de delgaditos van a quedar tus trocitos, ¿te gusta? Hay que mantener la linea.
-JAJAJAJ. Hasta en esa mierda se ve la sumisión de las ovejas, mantener la puta linea jajaj. BEEE- BEEE.
- Vamos, perra, has de mover a tus bufones, no tenemos todo el día.
-¡Si! Ya que no nos dejan salir por las buenas, tendrá que ser por las pesimas.- Martín hace unos movimientos bastante impresionantes con el cuchillo. Se le acerca el tipo obsesionado con los cuchillos bonitos, y le cambia el arma.
-Ese movimiento se va a ver mejor con este cuchillo- dice con asombro, delicadeza y amor.

Miro a Alex. La verdad, estoy bastante asustada en este momento. No sé que va a salir de todo esto, y la combustión de Gaspar es algo que aun no asimilo del todo, pero se que me duele.  Me devuelve la mirada, y tambien parece abatido por la incertidumbre de este acto temerario por la libertad. Nuestra incertidumbre es la de todos los que están en esta habitación, pero por primera vez, tenemos una bandera, que es completamente nuestra.
-Adelante entonces- dice ceremonial Alex.- que no hay linea de fuego que nos detenga de esta hermosa masacre!- Corre deprisa, y le sigo, y nos siguen unos cuantos, mientras los otros se quedan atrás, y Francesca, por supuesto, con ellos.
El primer choque de Alex es con un guardia que le propina varios golpes.
-VAMOS, HIJO DE PUTA, PEGAME MÁS FUERTE, QUE TODAVIA ESTOY CONSCIENTE.- cuando ve que intentan inmovilizarlo y un camillero se acerca con una inyeccion, soy la primera en dar un salto y clavarle el hacha en plena sien. El guardia me mira impresionado, mientras le tiendo la mano a Alex.
-Necesitaba un cambio de estilo su vestimenta, el blanco va bien con sangre rojita.
-LA SANGRE VA BIEN CON SANGRE.- Se abalanza sobre el guardia, y comienza a darle reiterados golpes hasta que este cae. Volteo a ver a Martín, que está tranquilamente esperando a ver quien se le acerque. Es una guardia, que se acerca sigilosa, mientras Martín sigue apoyado en la pared, mirandose las uñas. Cuando la guardia se acerca demasiado a él, él saca el cuchillo y con un rapido movimiento la deja inválida de un brazo y una pierna. Luego vuelve a apoyarse a esperar que alguien le ataque. Pete y la chica de nombre desconocidoooooo también están actuando saltando desmesuradamente para aturdir a un guardia, y luego le dan un golpe con el cuchillo que le cruza de una mejilla a otra. Estoy sintiendome realmente inspirada de ver todo este choque ideológico a favor de la liberación. Esta sangrecita en el suelito es la expresión viva de que estamos dispuestos a hacer lo que sea con tal de ser. Hasta que volteo, y veo a los temerosos del fondo, y Francesca, mirándome con miedo. Aaaaaaaaaaaaaaaagh maldita sea, como odio los afectos. Camino hacia ella, y no siento a un guardia que me coge por las espaldas y trata de amordazarme con la mano asquerosa.
-SUELTAME, MALDITO. HUELES A SUDOR HUMANO, IAJ!- le doy la mayor cantidad de patadas que puedo, pero el tipo se bestializa y me mete el puño en la boca, asfixiandome. Aleteo y aleteo pero no estoy logrando escapar, no puede ser, ni siquiera puedo morderlo y sacarle la mano. Mágicamente, aparece Francesca y le clava en una mano un cuchillito al homicida este, que grita de dolor, me suelta y queda de rodillas. Cojo el cuchillo, y toso, agitada.
-Se supone que tu eres el civilizado, el de uniforme, el niño bonito que maltrata a los locos y a los peligrosos.- le doy una bofetada que suena deliciosa.- oh, que deleite ese sonido. ¿Dónde iba? Ah si, veras… los locos y peligrosos, no somos ni locos ni peligrosos, es pura…- me acerco a el y le susurro sonriendo- supervivencia.. Vemos lo de sus jodidas vidas lo que ustedes reniegan y tratan de esconder, pero no logran aceptar. Y por eso, somos imparables, y no tenemos miedo, por eso NI UNA CORREA NI UNA REJA NOS VAN A HACER CAMBIAR. Porque nos abrazamos a nuestra naturaleza… y amamos la podredumbre. Pero no tu podredumbre, esa ni sirve. No te necesitas más.- Le entierro el cuchillo en el estómago, a ver que tan lento se desangra. Giro a ver a Francesca.
-¿Cómo PASO ESTE MILAGRO!?- la tomo en brazos.
-Estabas en peligro… ustedes son todo lo que tengo, sin ustedes solo sería una dispersión de inseguridades… además… por Gaspar.- escuchar su nombre me trae el sabor colérico. Dejo a Francesca aterrizar de vuelta en el suelo, toso y vuelve a salir sangre. Giro y veo que no ha sido necesario matar a todos los guardias y camilleros, algunos han logrado salir y correr por el pasillo, e increíblemente, los que antes estaban rezagados y atemorizados han logrado amordazarlos para impedir que escapen aun. Todos hemos participado, que bonita colectividad, con amordazamiento, sangre, armas, y explosivos. Mierda, los explosivos, no se cuanto tiempo (estúpido) ha pasado, pero tenemos que salir de aquí ya. La puerta está desbloqueada, excepto por dos guardias, y Leonore, cuya cara ya presenta sintomas del estupor al ver unos pares de cadáveres junto a ella, pero que sin embargo, no ha querido huir. Creerá que podrá conmigo, la muy purulenta. La miro, con todo el repudio que siento hacia la humanidad entera, enfocada en ella. Ni siquiera en los guardias, en ella.

-EH! Podemos repartirnos el motín final! ¡Yo quiero un guardia!- Alex está divertidísimo, y Francesca lo mira a modo de reproche- No puedo evitarlo, cortar a los humanos es TAN DIVERTIDO.- Se tira los pelos de la cabeza y se pone frente a un guardia. Y se acerca, MUCHO.- YO SUPONGO QUE TU TE ACUERDAS DE MI.- El guardia solo lo mira, no responde- ES IMPOSIBLE QUE NO TE ACUERDES, DOS VECES YA HE ESTADO ACÁ.- y nada.- ¡POR LA MIERDA, RESPONDE! No…- se aleja- mejor no lo hagas, y yo hablaré por ti.- Imita la postura del guardia-  “Soy el guardia cerebro de mierda, y mi vida es lo que yo soy, BACTERIA, UNA PUTA BACTERIA. Me dedico a insultar a los pacientes que están incapacitados de defenderse, porque soy tan grande, TAN VALIENTE. Pero soy tan tan tan torpe, que nunca pensé, que se iban a vengar, y que se iban a acordar. ME TIRASTE ORINA, PUTO ASQUEROSO, OJALA LOS RATONES TE COMIERAN LA CARITA DE IMBECIL QUE TRAES.- le da una patada en plena mandíbula, que se la disloca, y el guardia cae, quejumbroso al piso. El otro guardia se dispone a intervenir, pero Pete se abalanza furioso sobre el. El guardia responde empujandolo con fuerza, y tirándolo al piso, a lo que Pete se queda tumbado un rato. La chica de nombre desconocido le ayuda a ponerse de pie, y entre los dos, miran al guardia, asintiendo con la cabeza. El se asusta y se apega a la puerta tras sus espaldas.
-BUENO, ¿NO QUERIAN JUGAR LOS PERRITOS? APRENDAN A PERDER, Y A SER CARNE PARA LOS VERDADEROS LOBOS.- le apunto con el hacha (si, me encanta apuntar con las hachas)  y con un movimiento más exigente de lo habitual, logre cortarle la mano. Alex corre y la pisa, y salta sobre ella, hasta volverla una mierda de papilla.
- Y con esa puta mano nos golpeaste y mira, ha vuelto al suelo, donde pertenece.- se acerca al ahora-guardia manco, y le coloca el filo del cuchillo en la mejilla, mientras le susurra al oído.- ¿Cómo nos decias al despedirte? Ah, si… HASTA NUNCA MALDITO FENÓMENO.-Le clava el puñal de oreja a oreja, y el pobre tipo queda con una cara graciosisima.
-Vaya- exclamo- pareciera que estuviera feliz. Tal vez la sensación del cerebro atravesado no es tan mala…- miro a mi cuchillo y me tiento… No, no. El guardia con la mandíbula rota sigue allí. Pete le dio la oportunidad de ser amordazado como los demás, pero éste se negó. Ya está resignado.
La chica de nombre desconocido en un atacazo artistico, decide quitarle la nariz, las orejas y los ojos, e intentar cambiarlos de sitio. Durante un rato fue entretenido, ademas que verla sentada en posición de loto haciendo esto, realmente da la impresión de que está jugando. Pero los gritos de dolor del tipo ya son abrumadores. Miro a Pete, y este me asiente, y luego le corta el cuello al Señor cara de papa muerta.

Los dos guardias rematados, y ahora solo queda Leonore, que está temblando, y hace temblar a las puertas que estan próximas a abrirse. De pronto recuerdo.
-Alex, los explosivos.
-Aún queda algo de tiempo, remátala, remátala!- y empieza a saltar.
-NO.- pongo la vista en el piso, y frustrada, cierro los ojos.- Esto es personal.

Me acerco a ella, la tiro hacia delante, con un par de alambres le inmovilizo las manos, cojo tela de mi abrigo y se la amarro en la boca, para después empujarla.
-Camina, zorra de circo.
-¿Adonde la llevas?- me pregunta Francesca, inquieta.
-A una habitación, tener cierta privacidad- donde pueda ser macabra sin que tus ojitos ya-no-tan-puros puedan juzgarme muahaha. Volteo y le doy a Alex y Pete la orden- Muchachossssssssss, ustedes salgan, y aléjense un poco, llevense a los amordazados. Cuando yo salga, liberenlos.- Ellos asienten.
-Pero date prisa, esta cosa va a explotar en cualquier momento, y no es la idea que perdamos a otro de os más preciados con que contamos.- Pete me mira profundamente a los ojos. Este tipo está mucho mas informado de lo que parece.
-Está bien, vayan.

Mantengo apretada a Leonore a la pared mientras espero que todos salgan y se cierre la puerta. La giro, y le afirmo el rostro para que me mire fijamente, solo a mí, su infierno.
-Será aquí, tan cerca de la salida. Pudiste escapar, pero preferiste ser consecuente con tu traición hacia nosotros… Hacia Gaspar… nunca te quiso, pero tu lo querias, y tu si defiendes todas esas mierdecillas melosas, y permitiste que no tuviese otra elección mas que morir por nosotros. ¡POR NOSOTROS, PERO NO POR TI!.- ella cierra los ojos , y se echa a llorar.- Oh.. ¿te duele el recuerdo de Gaspar?  ¡TE DUELE A TI! JAJAJA. Tu no sabes nada de dolor, nunca te has entregado a nada y nunca lo has perdido…por culpa de otros.- empiezo a rugir, yuju- Por culpa de verdaderos humanos que son ESPECTÁCULOS DE INSTINTO E INFERIORIDAD COMO TU , CERDA.- le apreto el rostro, para hacer que la presión craneana aumente, y ya me abandono a mis instintos. Comienzo a magullarle la cara, mientras ella grita de dolor y se desliza hasta caer al suelo. Estoy encima de mi presa, rasguñándola, mordiéndola. Logro al fin, AL FIN, sacarle a alguien los ojos con los deditos.- NO QUIERO QUE TENGAS EL HONOR DE VER MI PUTA CARA PODRIDA MIENTRAS AGONIZAS. – hago que se trague los ojos (tal es eso sirva de colonoscopia, no se.) y ella comienza a hacer arcadas, mientras yo me rasguño el rostro, la máscara.
-Oh, arcadas, no sabía que el vomito puede vomitar, Es como una autoextension del ser.- Le cierro la boca de un golpe. - Querida, es de mala educación vomitar los ojitos que te regala la gente, más si son propios. - Comienza a tratar de balbucear algo, y ya de pronto, esto se me vuelve sumamente tedioso, asi que decido darle fin.
-Si tuviese mas tiempo, esto hubiese sido mejor… espera… puede llegar a serlo.- le clavo las manos a la pared con unos cuchillos, y le hago pequeños cortes verticales en el antebrazo. – Si tienes suerte, te vas a desangrar antes de que este sitio explote. Y creeme, he sido benevolente contigo para con todo el repudio, la rabia, y la tristeza que siento en este momento.- Camino hacia la puerta, y luego me devuelvo a mirarla con el único ojo que no me tapa el puto pelo- Lo olvidaba., PUDRETE EN TU ENFERMIZO INFIERNO.

Bien, habré sido benevolente, pero visto desde afuera, todo esto puede ser terrible. Pero díganme, ¿no lo merecia? Me causa asco la debilidad de la inconstancia entre el idear y el accionar, además de la dependencia. Esto ha sido todo un engaño, Leonore nunca debió existir… asi estamos bien. Alcanzo a mirar hacia atrás, y ver lo que antes era el hermoso patio trasero. Voy hacia él, y veo los putos escaloncitos de madera totalmente quemados. Me subo a uno de ellos y se derrumba, y vuelve polvo. Las cenizas vuelan y aún se siente el calor de las llamas que se extinguieron. No…no voy a entrar a la oficina. Imagínate estan los cuerpos cociditos, que asco. El arbol… el arbol está destruído…
Ogh, creo que voy a vomitar. Me apoyo a lo que queda del árbol, atribulada, y lo único que sale de mi vómito es sangre.

De pronto suena la alarma de mi celular. ¿Tengo celular? ¿Qué utilidad tiene la alarma? Oh… ¿DONDE MIERDA ESTÁBA LA PUTA SALIDA?

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Cuando salimos al fiiiiiiiiin, a algun lugar cuyo aire no apestara a encierro y a paredes blancas los unicos que me quisieron acompañar en mis andanzas desquiciadas fueron Pete, Martín, y la chica de nombre desconocido. Los demás parecen unas putas gallinitas esperando el maíz. Habrá que dárselos, o dejarlos esperando en estado catártico a que Daire aparezca. Algunos no estan lo suficientemente preparados aun como para volver a esta realidad tan pero tan inmensa… y tan horrenda.
-PETE!- le grito desaforado hasta que las cuerdas vocales me susurran que las trate bonito. – MIRA QUE REJAS MAS BONITAS.- cuerdas vocales, se joden. Pete viene corriendo a verlas.
-Estamos de suerte, fijate que es de madera, arde y prende mas bonito.
-PRENDE DE FORMA HERMOSA.- De pronto, en un jardín, veo un montón de plantitas secas encerradas en maceteros. – NO, NO NO.- me acerco a ellas, y decido darles fin. Empiezo a saltar sobre los maceteros hasta que quedan hechos trizas.- Adiós, hermosas plantas arruinadas por la civilización humana.- De pronto, veo en la ventana de la casa cuyo jardín destruí un poquito, y veo a una anciana asustadísima mirando. Me acerco, entonces, a l ventanita para interactuar con ella.- ALGUN DÍA SE VA A SECAR USTED.- doy media vuelta indignado y tiro de la puerta de la reja para salir. Estoy frustrado, y Daire se demora DEMASIADO en salir, yo no quiero que ella vuele en pedacitos todavía. Aparece Martín.
-Pude mover a los bultos aquellos hasta una placita que esta en una callecita, a la vuelta.
-Bien, dejalos tirados ahí, ya veremos que hacemos.
-Si, los dejé, y ocurrió algo curioso. Francesca se ha quedado dirigiendolos..- Lo miro extrañado, luego miro al piso, lo vuelvo a mirar. Un escuadron de cobardes liderado por la reina de la inseguridad, con su coronita de “AY NO SÉ.” Y me echo a reír. Martín me mira fijamente, tal vez esperando respuesta. Es un tipo tan introvertido y silencioso, dan ganas de gritarle solo con su presencia.
-¿Si? Oh, pero que tropa mas útil ahora. – mientras mas tiempo pasa, empiezo a preocuparme, y no me gusta preocuparme. Camino hacia un callejón, para encontrar un poco de silencio, ha sido bastante ajetreo, y estres,  pero de pronto, se me vuelve a aparecer.
-¿Qué haces aquí?- le digo, bajito. No me responde, solo alcanzo a ver una sonrisa.- ¿De nuevo? ¿Qué mierda quieres?- sigue mirandome en silencio, y sangre corre de sus garras. Empiezo a desesperarme y colapsar.- ¿NO TE BASTÓ YA CON TODO ESTE TIEMPO? ¿Cuánto TE HAS LLEVADO, HIJA DE PUTA?, DEJA DE SEGUIRME. Ya soy fuerte… no te necesito.- paranoia total, estaré soñando tal vez. Me hago unos cortes en el brazo, y la sangre sale, pero no la siento, heladita, corriendo. Confundido, la miro.
-Despierta.- y sigue sonriendo.- despierta… despierta. DESPIERTA, DESPIERTA, ESTO ES UN SUEÑO.- corre hacia mi, y de alguna forma, me subo a un basurero y alcanzo a subir hasta el techo de una casa. Desaparece a mis espaldas.Suspiro, y me lleno los pulmones de airecito sucio de ciudad. Me miro el brazo, y… no se, los cortes ya no están. No sé adonde pudiesen haberse ido, no se. Me siento como Francesca diciendo no sé, pero es que no entiendo. Miro hacia abajo, y pareciese como si estuviese en un jodido rascacielos. Soy poderoso, pero no tanto como para escalar un rascacielos sin notarlo. Algo me está pasando. Diviso a Pete, que no está perdiendo tiempo. Desinflando las llantas de los autos, abollándolos con un palo, interactuando con nuestros vecinitos lindos.
- Hola.- sonrie a un niño que va con su madre.
-Hijo vámonos. No hables con extraños.
-NO SOY EXTRAÑO, SOMOS VECINOS.- la tipa lo mira extrañado.- Yo vivo en el psiquiátrico- y pone una sonrisa siniestra adrede. La tipa se espanta y camina más rápido de lo usual. - ¡ESPERE, NO HUYA, SOMOS AMIGABLES! ¡ REGALAMOS CUCHILLOS!.- saca varios cuchillos y se los enseña, a lo que ella huye despavorida del todo. Pete se rie. Mierda, quiero reirme pero estoy preocupado. Daire debe estar sacandole todos los organos a la puta malparida esa, si se está tardando tanto. Salto en el tejado, a ver cuando me resbalo, hasta que la veo, caminando desde el patio del recinto. Empiezo a aletearle- SOY UN AAAAAAAAVE. SOY UN AAAAAVE, Y CON LA BANDADA VAMOS A DESTRUIR EL NIDO!- de un salto, pies en el suelo. La veo venir, viene con la boca ensangrentada, y tambien la ropa.
- Que.. ¿te pusiste canibal? Pero que rico! ¿Pulmones aliñados con aire? ¿O corazón asado?
-No…- Daire habla pausadamente, y al parecer, está más pálida de lo usual.- No dejo de toser y vomitar sangre, no sé que ha pasado. - Se le acerca la chica de nombre desconocido, y le limpia a Daire la sangre del rostro.
-Se ve más bonita en la ropa.- dice de una forma un tanto obsesiva.
-Vaya, que chica mas estética. Hemos de vernos asquerosamente guapos todos.- rie Daire, y me tranquiliza un poco escuchar aquello- ¿Cómo te llamas, chica de las apariencias?
- Irma Kassandra, ahí verás tu si me dices uno, otro, o los dos, si suenan preciosos, salen colores de ellos.
-DE TODAS LAS PALABRAS SALEN COLORES, NIÑITA.-grita Daire.- Si todos tuviesen sinestesia, las cosas funcionarían de manera distinta en el jodido sistema. Alex, ¿Dónde están los demás?
-DEJANDO EL NIDO.- doy pequeños aleteos y me acerco a ella, sonriendo, ante lo que ella levanta las cejas, yo creo que esperando una respuesta.- Están en una plaza que está cerca de aquí.
-Bien, vamos a su encuentro.- sigue caminando lento, pero porque no entiendo que está pasando con nada, de los cortes no me sale sangre, alguien me robó la sangre. ¿Habrá sido Daire, y por esto escupe sangre ahora? Yo sabía. Veo a Pete corriendo y de un salto subir al techo de un auto y gritando “DESINTEGRACIÓN Y MUERTE”. Tan filosófico y trascendental todo esto, es metafísico. Tengo la ensoñación de estar caminando con Gaspar ahora, tal como lo planeamos, tal como empezamos todo esto con la noséenqueestadoestará,ojalámuymal de Leonore. Reacciono, y vuelvo adonde estamos. De frustración, agarro todos los basureros y los echo a rodar por la calle, llenando esto de desperdicios.

-COMO ES DENTRO DE SUS CABEZAS ES SU ENTORO, MIREN.- los vecinos ponen cara de paranoia.
- ay, LA PARANOIA es una enfermedad. ENCIERRENLOS!- sale Daire y los apunta con el cuchillo…

Y no sé que pasó, que me acordé de Sid. Jojojo, menuda sorpresa se va a llevar. Pero.. ¿y si regresa ahora mismo al asqueroso recinto? El tambien va a volar en pedacitos, no, no, no, el me cae un poquito bien. Tiro a Daire del hombro.
-No le avisamos a Síiiiiiiiiiid, parece que nuestro subconsciente quiere aniquilarlo.- Martín e I.K nos miran extrañados, preguntando con la cara quien era Sid.
-Es un periodista que forma parte de todo esto, ESTO.- se para Pete y lanza una piedra a la calle.- Corremos riesgo de que regrese ahora y quede traumado por el escenario y luego combustione no tan mágicamente.- Se detiene, y luego prosigue.- A mi tambíén me cae bien… no hay que desperdiciar a gente asi, que es tan poca, TAN POCA.
- Agh.- interrumpe onomatopeyicamente Daire. – En vez de darse tantas vueltas definiendo al pobre tipo, podrían hacer algo ¿no?. – Y sale corriendo en dirección al recinto. Por la mierda, ahora tengo la idea de que ella tambien quiere volar en pedacitos, asi que me voy corriendo sobre ruedas imaginarias para alcanzarla. Llego y veo el autito de Sid estacionado, y al mismo corriendo desde el recinto hasta el vehículo, con una montonera de papeles, acelerado.
- SID, HOLA.
-Alex.- me sonrie aliviado y tira la montonera de papeles a la parte trasera del auto.- Que bueno ver a otra cara amigable. Daire pasó por acá hecha un huracán, y entre sus gritos explicativos y palabras claves entendi que el lugar va a explotar muy pronto, asi que, saqué todos los papeles de importancia para continuar con nuestra labor.- Se coloca las manos en la cintura y sonríe satisfecho. Ogh… ogh ogh ogh.
-Gaspar está muerto.- Su carita de ratón goloso se transforma de a poco en una mascara de incomprensión y desdicha horrible, tengo deseos de patear el puto centro de la tierra. Der pronto reacciona y mira su celular.
-Eh… tenemos que irnos de aquí, ahora.
-¿Dónde está Daire? – pregunto y salto, tratando de alcanzar mejor panorámica, estupida vista. Y de pronto, una sensación asquerosa emerge, de que soy yo quien de a poco empieza a incendiarse. Tengo olor a ahumado, empiezo a toser.
-No lo se. Pero vámonos. AHORA.- me jala del brazo y me trata de meter en el auto.
-YO NO ME VOY SI NO LA ENCUENTRO, COMO SE TE OCURRE QUE LA VOY A DEJAR TIRADA POR ACÁ.- forcejeo, pero , no, no tengo ganas de golpearle, tampoco de acuchillarle. Lamentablemente, imbecil periodista, tiene bastante fuerza, y yo soy un maldito malvavisco delgadito sin huesos. Soy un pez. Y me está apretando el puto pescuezo.
-Alex, este sitio está a punto de explotar, Daire debe saberlo y debe haberse ido, SALGAMOS DE AQUÍ AHORA.- Y de un empujonazo, me tira encima de sus papeles, cierra con seguro, y entra rapidamente al asiento del conductor. Furioso, empiezo a escupirle a sus papeles y a comermelos. A la mierda si sirven. El auto ya está avanzando- run run mareo run run, y giro, y no se si es verdad, pero creo ver a Daire en el patio trasero, con algo que parece ser un cuerpo calcinado, y está saltando sobre el. Mierda… pero esto es desesperante, ¿Cómo VOY A SABER SI DE VERDAD ESTABA AHÍ?. Empiezo a tratar de abrir la puerta a patadas, a romper el seguro.
-No.- dice Sid- es un auto bastante seguro, incluso es a prueba de balas. Un periodista debe asegurarse.
-DE QUE SUS SECUESTRADOS NO PUEDAN SALIR. CABRÓN. DAIRE ESTABA EN EL PATIO, YO LA VI.
-Reacciona.- esta hablando golpeado.- yo estaba alli dentro y no la ví. Ahora, donde era la placita donde estan Pete, Francesca y los demás? Te apuesto mi proximo sueldo a que Daire está con ellos rompiendo algo.- no le respondo y sigo forcejeando con esta mierda, y cuando veo que estamos llegando a la plaza, me harto. Agarro el machete – y comienza a llamarme, no, no a mi, a la ventana, maldito bastado irrespetuoso- y con un golpe terriblemente fuerte y estruendoso – los peces tambien podemos tener fuerzaaaaaaaaa- rompo la ventana, y salto por ella. Empiezo a correr de vuelta al recinto, mientras Sid frena el auto y me grita desesperado que regrese.

Voy, regresando a la velocidad de mis pensamientos, cuando se escucha una explosion seguida de otra, con un sonido fenomenal- tiene buena acustica esta parte de la ciudad, debe ser el eco en las cabecitas vacías.-  Y luego de las explosiones, humo, llamas, y logro ver el recinto desmoronandose lentamente. UN MOMENTO TAN SUBLIME, y no puedo disfrutarlo para nada,. Que me quiten todo lo bueno, malditos egoístas, la unica solucion es clavarme el machete en el ojo.

Escucho otro auto a mis espaldas, pero no le presto atención. Hasta que siento un golpe en la nuca. Alcanzo a decir “Dejame morir yo.” Y me desplomo en la acera.
No me gusta desplomarme, ni dudar de lo que veo, pero yo sé, Daire estaba alli, estoy tan seguro como estoy seguro de ella y sus sonrisa gritandome que despierte. Todo esto es real, y es ahora. Y la acera está tan fría.

_______________________________________
-Despierta…
Despierto, solo, en una sala blanca sin sangre en las paredes y con la iluminación mas deprimente del mundo. Estoy atontado, y adormilado, y amarrado. La misma combinación de mierda de siempre, pero ahora si que no se como paso esto. Respiro al punto de que se me quieren reventar los pulmones – por favor, revientense.- y trato de mantener la calma hasta que alguien aparezca y me diga que puta pesadilla es esta, y me la cambie , porque no me gusta. Llega una enfermerita menudita y tan rompible. No, no puedo ser payaso acá.
- Buenos dias…- mira la ficha.- Alex. ¿Cómo estas?
- Pues queriendo no estar, mire esta sala, esta llena del puto mal gusto del desinterés. ¿Dónde mierda estoy? ¿Porqué estoy atado? ¿Dónde está Daire? Esta muerta ¿cierto? DIGAME LA VERDAD, ¿PORQUE ME ESTÁ MINTIENDO, MALDITA?- Ella me mira asustada, y comienza a balbucear.
-Eh…- se acerca mucho- se supone que no puedo revelarte información, pero parece que esto te importa bastante y puede causarte inestabilidad.
-NO, NO, YO SOY ASI, DEJAME.
-Bueno… pero trajeron a un par más de personas junto contigo, y una de ellas creo que era quien preguntas, es un nombre bastante novedoso para olvidarlo.
-NO ME IMPORTA EL PUTO NOMBRE, SINO LA PERSONA DETRÁS DE EL. ¿Cómo está? – me suavizo, ay si soy tan suavecito- Digame, por favor, por favor.- estoy famelico de saber que mierda esta pasando, es que no se, el techo es tan raro que ni siquiera puedo odiarlo aun.
-Entró al pabellón de cirugia, una costilla rota le laceró el estómago y estaba con una severa hemorragia interna. Estamos esperando a ver como va la operación, y luego, traerla a esta ala del hospital.- la saliva me sabe a ácido, ojalá pudiera tragarmela y sentir como me corroe la garganta y el esofago. Esto no puede ser, lo mismo no. “esta ala del hospital”. Ni siquiera puedo hacer mis gesticulaciones de furia.
-VAYASE.
-Pero, Alex…
-VAYASE, LE DIJE, no es un favor, es una orden.  Si me va a tener como un puto esclavo de nuevo, al menos demne en el gusto. VAYASE AHORA, MIERDA.- Me mira sorprendida, coje la ficha y se va. La misma puta ficha de siempre, no entiendo que pasa con nada, ni quienes están acá, y si realmente estamos, o si estoy.

¿Y si todo fue un sueño?

No se como voy a salir de esto. No sé que libertad nos aguarda alli afuera.
No sé ni siquiera si hablar de la existencia del ahora. En este sitio, todo ha dejado de ser, y se desmorona nuevamente.
Por la ventana, la vista es completamente desconocida.

(Ojalá caiga el tubo fluorescente y me atraviese las entrañas ahora mismo.)

FIN. (Por ahora.)

Bienvenida Sangrienta Malvenida

Segundo Movimiento: Novena parte: Revuelta en el psiquiátrico (2/2)

Por: Prometeo

Se ha ido la luz. Todo esta a oscuras. La sala principal esta vacía. Miro hacia el pasillo de mi habitación y veo numerosas puertas abrirse lentamente. Numerosos sujetos con evidencia en sus rostros de espectacion salen de ellas. Di un salto sobre una mesa, la misma que piso Lilian. Puedo sentir como mis compañeros empiezan a cantar.
Esta repleto, Valerio esta encerrado en su oficina. Los guardias han caído, hay sangre en el piso. Escucho un estruendoso grito desde el fondo del pasillo.

¡La puta madre! ¿Ha sido una alucinación o una ensoñación? Amelia me mira sin comprender. Estoy un poco fuera de foco. Hay algo que me preocupa profundamente y no se bien que es.

El tipo de hace un rato, se me ha acercado no se de a donde.
-¡Esta movida la cosa!- se paro junto a mi- Hola Amelia
-Podría estar mucho mas movida, veo frustración e impotencia aun no pasadas a forma activa.-
-Quizás podría ir en serio...- susurro Amelia.
-Es arriesgado. Muchos aquí quedamos aun mas expuestos, no tenemos a donde ir.-
-¿Y si te contase que existe un lugar donde podríamos escapar? ¿Si te dijese que hay alguien afuera que esta dispuesto a ayudarnos? Si los marginados nos reunimos y trabajamos en conjunto, no necesitaremos al resto de la escoria. Ellos viven de nosotros y nuestros hermanos esclavizados.-
-¿Hay un lugar donde podríamos ir? ¿Todos?- pregunto Amelia sorprendida
-Si existe aquello, yo te aseguro que la cosa si puede ir en serio.-dijo el tipo.
-Os lo aseguro, si miento, sáquenme los ojos y cortenme la garganta-les respondí.
El tipo se queda pensativo y mira alrededor, Amelia me observa intrigada.
-¿Y quien nos ayudaría?- pregunto en voz baja
-Por ahora, solo puedo decirte que son gente como nosotros dispuestos a arriesgarse.
-¡Bien chico! Debemos correr la voz entonces, a ver quienes están dispuestos.
-¿A cuantos podemos convencer?
-No lo se, esperemos que a la mayoría, si no nos unimos todos es difícil que lo consigamos- dijo Amelia. Si supiese exactamente cuando los Maníacos planean intervenir, seria mucho mas fácil. Sencillamente no podemos esperar, Lilian ha abierto una posibilidad demasiado concreta como para desperdiciarla y dejar que las cosas se vayan calmando con los días, en espera de mas información de los Maníacos. Quizás tengamos que hacer esto nosotros mismos. Kain, quizás pueda encontrar mas información con el.
-Eso si, si queremos hacer una revuelta, tenemos que librarnos de la medicación ¿Como vamos a enfrentar los guardias si vamos todos sedados?
-Tengo una idea para ello. Mas tarde te explicare, ahora necesito hablar con alguien aquí. Quizás el pueda ayudarnos aun mas. ¿Podrían ustedes encargarse de correr la voz? Recuerden ser sigilosos, si nos escuchan estamos jodidos.- les dije- ¿Podrías indicarme donde puedo encontrar a Kain?
El tipo ha asentido con la cabeza - Sigue hasta hasta el fondo de la habitación, por el pasillo que da camino al patio trasero. Seguramente estará sentado en su silla, leyendo.
-Nos vemos luego entonces- dijo Amelia mientras me encaminaba hacia el lugar indicado.
Sigo por el pasillo hasta dar a una pequeña habitación, el lugar es silencioso, sobre una silla un hombre canoso lee un libro. Tiene una pequeña cicatriz en su ojo derecho, y lleva un bigote y barba no demasiado largos, tambien, blancos. Al verme entrar en la habitacion se queda observandome, casi evaluandome.
-¿Nosotros no nos conocemos?- me pregunta. Su voz es un poco ronca.
-No, aunque al parecer, según algunos, tenemos que conocernos- le conteste.
-Mmh- dijo cerrando su libro y acomodándose en la silla.- mi respuesta depende de vuestra precision. ¿Quienes son esos algunos?-
-Diego y Albert. -le respondí. Me ha quedado mirando fijamente. Se ha frotado los ojos con sus manos y se ha levantado de la silla, ha caminado hasta el ventanal y se ha puesto a contemplar el cielo.
-Entonces, ellos piensan que tu podrías ser a quien hemos estado esperando.
-Es lo que dicen ellos-
-Y eso que dicen ellos ¿Te parece que es así?- me pregunto, dándose vuelta y mirándome a la cara.
-No lo se... solo se que estoy dispuesto a arriesgarme, intentarlo. Ya estoy aquí, pareciese que ya no puedo frenar esto-
-Sabes, los planes de nuestra hermandad son de tal calibre, que estar aquí, en este lugar, es solo una expresión mas de las miserias que puedes encontrar.- me dijo- ¿Estas dispuesto a apostar tu vida? ¿Eres capaz de mirar a la muerte a la cara y bailar con ella? ¿Eres capaz de aguantar los mas terribles tormentos de esta vida? El enemigo es poderoso y despiadado, buscara destruirte en todos tus aspectos. Te perseguirán, torturaran, se abalanzaran sobre todo lo que amas. ¿Crees ser capaz de enfrentar y soportar esos embistes? No eres el primero que llega aquí, otros ya han retrocedido o caído irremediablemente. ¿Que te sustenta para afirmar que estas dispuesta a arriesgarlo todo?
-Solo quiero ser libre, haré todo lo que tenga que hacer, y me enfrentare a todo lo que haya que enfrentar. No tengo otra opción, sencillamente ya no puedo vivir con la cabeza agachada.
Kain comienza a girar en la habitación, luce pensativo.
-Mi pregunta aqui es ¿Como delimitas tu concepto libertad? ¿Que entiendes por ser libre?
-Ser lo que verdaderamente soy, emanciparse de las expectativas del mundo en relación a mi vida, yo dar las directrices, poder ser responsable completamente de la vida que tengo.
-Pero esa autonomía completa la sabemos imposible, realmente, no hay una división completa entre tu y el mundo, recuerda que formamos parte de una estrecha cadena y los contextos van sucediéndose por necesidad. Todo influye en todo, creo que lo tienes claro. Entonces ¿De que manera definimos nosotros las directrices de nuestras vidas? Si nuestro actuar es la respuesta ante los diversos estímulos hacia nuestra voluntad ¿Como es posible pensar en esa forma de autodeterminación?
-No hablo de un desligue en nuestra estrecha relación con el mundo y los diversos contextos que se van sucediendo constantemente. Cuando hablo de dar las propias directrices intento decir que aquellos impulsos y empujes del mundo, sobre mi voluntad, no sean contradictorios con mi propia identidad. Hablo de abandonar la delegación del pensamiento y las decisiones ¿Con que fin? Que aquello en que desenvolvamos nuestra voluntad, aquello que vivamos, no traicione nuestra identidad, como pasa con la alienación, o la sumisión ante el régimen económico y político. Hablo de dejar de ser ganado y asumir las responsabilidades con nuestra propia vida.
Me mira, parece algo complacido- A aquello yo le suelo llamar "Consecuencia ontológica". La profundidad de la naturaleza de la voluntad pasa a ser un hecho con el estado actual de ser. Es decir, no hay contradicción entre el ser esencial y el ser contextual o circunstancial.-
Pone ambas manos tras su espalda y regresa hacia la ventana.
-¿Por que te has mantenido aquí de forma voluntaria? ¿Por que no estas con Albert organizando todo?-
-He necesitado alejarme de muchas cosas. Veras...- dice señalándome su cicatriz en el ojo con su dedo indice de la mano izquierda- yo me he comprometido por años con la causa, y, con el paso de los años, eso pasa la cuenta. Tanto ajetreo solo consiguió nublar mi conciencia con rabia y frustración. He necesitado calma para poder re ordenar y desarrollar aun mas mi pensamiento, sobre todo en momentos como los que se han vivido, donde la causa ha estado detenida por años. Albert es un hombre sensato y tremendamente inteligente, actualmente esta en condiciones de llevar adelante la organización de los Maníacos sin mi ayuda.
-Pero quizás es el momento en que los Maníacos necesitan tu ayuda. Albert me ha dicho que la cosa de verdad se viene en serio.-
-No lo se... Debo reflexionarlo, si las condiciones verdaderamente están para eso, quizás pueda hacer de esta mi ultima batalla.-dijo- Por cierto, me he enterado de que el ambiente esta algo animado. Me imagino que debes venir en busca de información o un poco de ayuda.
-Nos seria bastante útil...-
-Pues, de los Maníacos no puedo decirte mucho, si intervienen, no se cuando lo harán, no he estado al tanto de los movimientos desde hace bastante.- Vaya jodida decepción- Aunque nunca se sabe, tienen ojos donde ni siquiera te imaginas.
¿Que significara eso? ¿Tendrán a alguien infiltrado? ¿Y como es que no se ha comunicado conmigo?
-Necesito entonces algún indicio para quebrar la seguridad de este lugar
-Seguramente es lo que Albert quiere, que por vuestra cuenta seáis capaces de iniciar la revuelta. El mayor aporte que puedo entregarte es la ubicación de las llaves de las habitaciones y la puerta principal. Por el pasillo que da hacia las oficinas de los psiquiatras, la tercera puerta a la izquierda, esa es la habitación de los guardias, suele haber una copia de las llaves siempre colgada junto a los gabinetes donde guardan sus ropas, ademas de las estructuras de rondas y cambios de turno entre los guardias. La habitación rara vez se cierra, puesto que tiene un baño especial para ellos.
-Tendría que entrar sin ser descubierto. Es bastante útil ¿Como te has enterado de todo ello?
-Bueno, tengo que confesar que en los días en que me inunda la nostalgia, he salido a visitar algunos viejos lugares sin autorización. Si, estaré viejo, pero aun tengo esas habilidades que aprendí junto con los Maníacos.- se da media vuelta y me mira- ¡Bien! ¡No te distraeré en tu misión!

En la sala principal se escucha como hay un fuerte murmullo, las enfermeras cuchichean entre si en voz baja, como conspirando. ¿Habrán descubierto el plan? Es innegable la efervescencia actual del ambiente.
Me acerco hasta Amelia rápidamente
-¿Como les ha ido?
-No estoy muy segura, al parecer hay mucha gente dispuesta, el problema es que seguimos obstruidos por el asunto de la medicación, necesitamos no estar mermados para que algo como esto funcione- me dijo- Dijiste que tenias un plan, me parece que es momento de que nos cuentes, ya que sin eso solucionado, no podremos hacer nada.
-Bien bien... necesitare de ayuda eso si...-le dije en voz baja



-¡BASTA! ¡SE ACABO! ¡NO TOLERARE MAS LA MISERIA DE MI VIDA!- grita fuertemente el maníaco enemigo de los escaparates. Tiene un lápiz de punta afilada en la mano y se lo ha enterrado en el antebrazo. La sangre comienza a correr, los ojos están expectantes, las enfermeras se acercan rápidamente.- ¡ALÉJENSE! NO DEN UN SOLO PASO O ME LO ENTERRARE AHORA MISMO EN LA GARGANTA.
El alboroto empieza a formarse, una enfermera se ha acercado y con una silla, el tipo la ha alejado. Una de las enfermeras da la señal a el guardia custodio del pasillo. Este se acerca rápidamente.
-ALÉJENSE, ALÉJENSE, NO ME TOQUEN-Todos los ojos contemplan al aparente suicida, el pasillo no tiene ojo pendiente, es el momento. Me escabullo entre la multitud y me muevo a prisa por el pasillo, evitando hacer demasiado ruido, llego hasta la habitación indicada y la abro con cuidado. Esta vacía, para mi fortuna. Tomo las las llaves y las escondo en mis pantalones rápidamente. Es muy posible que lo noten, tendré que encontrar un lugar adecuado para ocultarlas hasta el momento preciso. Miro el cronograma, el primer cambio de turno ocurre a las diez de la noche, estando el tiempo entre las 22.00 y las 22.15 libre de rondas por los pasillos. Escucho mas ruido desde la sala principal, debo darme prisa.
Las pastillas joder ¿Que puede servir aquí? Reviso entre los diversos estantes y entre un montón de chucherías encuentro papel de aluminio, un buen pliego. ¡Esta mierda servirá! La doblo en varios pliegues y la escondo, corro hasta la puerta y la abro lentamente, a través de el pequeño espacio veo una bata blanca pasar. Espero unos segundos y saco la cabeza, escucho a Valerio hacerle preguntas a la enfermera. Salgo de la habitación, aun no han terminado con nuestra distracción. Avanzo sigilosamente por el pasillo, y me mezclo entre la multitud, Amelia me mira atentamente y coloca una expresión de preocupación al mirar al pasillo. Doy vuelta la cabeza y veo un guardia mirando desde el fondo. ¡Joder nos descubrieron! ¡Estamos jodidos!
El guardia se da media vuelta y camina en dirección a la puerta principal. ¿No se ha acercado inmediatamente a decirle a las enfermeras? ¿Harán todo en silencio o es que este tipo es uno de esos ojos de los Maníacos? La incertidumbre me carcome. El tipo al ver que he regresado a la habitación tira el lápiz al suelo.
-LO SIENTO, DE VERDAD LO SIENTO, AVECES NO SE LO QUE ME PASA-grito.
-Yo tengo una idea de lo que pasa...- dijo Valerio en voz alta- La situación anterior ha resultado nociva para vuestra estabilidad, el espectáculo de Laura muy probablemente desato el quiebre de la estabilidad natural del lugar, cuestión necesaria para vuestra recuperación. Como medida precautoria, dados los acontecimientos del día de hoy, regresaran mas temprano, hoy, a sus habitaciones, de modo que podrán descansar y así tranquilizaros después de estas estresantes escenas. A las ocho estarán todos en sus habitaciones, recibirán su medicación mas temprano de lo habitual, con la intención de ayudarles a dormir mejor. Las enfermeras se encargaran de velar por la tranquilidad del lugar.
-Ya escucharon, así que vayan tranquilizándose desde ya- grito la enfermera de una sola oreja.
La atención ha vuelto a dispersarse, han llevado a el tipo a detener la hemorragia de su brazo y la gente conversa entre si, algunos se quedan pensativos y otros miran atentos, como esperando.
-Nos vieron ¿Que vamos a hacer?- dijo Amelia
-Tenemos que seguir adelante, hay que hallar la manera de esconder las llaves- le dije
-¿Tienes las llaves? ¿Como las conseguiste?-dijo sorprendida.
-Te dije que alguien aquí dentro podía ayudarnos.-
-Entonces si seguimos adelante ¿Como le haremos con el asunto de las pastillas?
-Sencillo, he encontrado un pliegue de papel de aluminio, hay que dividirlo para que alcance para todos, la idea es colocárselo en la boca antes de que vengan con las pastillas, llevarnos la pastilla a la boca y colocarla  en el papel. Con la lengua lo doblas o lo escondes bajo esta, bebes el vaso de agua para simular que has tomado la pastilla. Luego cuando se vayan, te lo sacas de la boca.-le respondí- hay que evitar tragárselo con el papel, claramente
-Puede que funcione...- dijo Amelia- Quizás esto si pueda funcionar, necesitamos esconder lo suficientemente bien las llaves.
-Le haré un agujero al colchón, en la parte que da a la pared. Ahora debemos encargarnos de repartir estas cosas a quienes quieran de verdad sumarse. A las 10 de la noche se realiza el cambio de turno, tenemos quince minutos sin ronda por los pasillos para abrir las puertas de las habitaciones e iniciar la revuelta.-le respondí
-¡Vaya! Entonces de verdad tenias un plan.-dijo

Llegada la hora somos conducidos nuevamente a nuestras habitaciones por las enfermeras y guardias, el tipo que me descubrió no esta presente. En mi habitación la enfermera de una sola oreja me trae la medicación, coloco las pastillas según lo indicado y tomo un sorbo de agua. La enfermera parece convencida, la pastilla esta envuelta en el papel, bajo mi lengua. Se retira. Solo cabe esperar a que el reloj en la habitación marque las 10 en punto para sacar las llaves del agujero del colchón e iniciar la revuelta. Estoy ansioso, tremendamente nervioso.

El reloj indica la hora, ningún guardia ha llegado en busca de las llaves ¿Habrá guardado silencio aquel hombre? Saco las llaves y pongo la oreja en la puerta. Escucho unos pasos alejarse en dirección a la sala principal, ha terminado su turno al parecer. Llegara otro guardia, habrá que enfrentarse a el también.
Abro la habitación silenciosamente, el pasillo esta oscuro y solitario. Voy de puerta en puerta quitandole el seguro a las habitaciones, luego de aquello, he dado la señal de dos golpeteos en la puerta. Las habitaciones comunes están todas abiertas, restan los que están en aislamiento, las llaves que tengo no sirven para aquel pasillo. Seguramente lo tendrá algún guardia o estará entre las pertenencias de Valerio o la enfermera de una sola oreja. Camino hasta la sala, ha llegado el momento, todo esta completamente oscuro. Miro hacia el pasillo, veo las puertas abriéndose, y a la tripulación salir decidida de sus cuartos. Es momento de dar la señal, me paro sobre una mesa y grito:
-¿PENSASTEIS QUE PODÍAS REÍRTE DE NOSOTROS DE ESTA FORMA?¿PENSABAN QUE REALMENTE PODRÍAN ENCERRARNOS Y ALEJARNOS DEL MUNDO? ESTE MUNDO TAMBIÉN ES NUESTRO, AUNQUE NO LES GUSTE, VAMOS A TOMAR LO QUE NOS CORRESPONDE, NUESTRA LIBERTAD.- veo abrirse una habitación iluminada, las enfermeras aun no se han marchado, vienen a prisa por el pasillo y dan señales a los guardias. La oficina de Valerio también se abre. El resto de la tripulación se camufla en la oscuridad, esperando la señal para atacar. Permanecen ocultos, solo podremos abatirlos si los pillamos desprevenidos.
Las enfermeras entran en la habitación y Valerio mira desde el pasillo.
- ¿Como te has salido tu?-grito- ¿Que estas haciendo parado sobre esa mesa? Vuelve inmediatamente a tu habitación o te llevaremos a aislamiento inmediatamente- las lucen se encienden.
-¿No les apetece ir ustedes a aislamiento?- les respondo. Levanto la mano y doy la señal. La tripulación sale de su escondite y reduce a las enfermeras, varios se abalanzan sobre los dos guardias en la habitación. A Valerio se le desfigura el rostro y corre en dirección a la salida.
Un guardia le ha pegado con un palo en pleno rostro a uno de los nuestros, la sangre a salido disparada. Ya nada hay que detenga la rabia, el guardia se desmorona ante la numerosa oleada de puñetazos y patadas. La multitud se ensaña con el, seguramente como forma de venganza a todos los abusos que han sufrido. Hay sangre en el piso, mucha sangre. El otro guardia aun resiste.
-¡SE ESCAPA EL CAPITÁN!¡AGÁRRENLO!- grita uno de los nuestros.
El guardia que queda en pie saca una pistola ¡Nos ha jodido!
Cuando Valerio esta llegando al fondo del pasillo, frente a el, aparece un hombre con una mascara. La luz se apaga en todo el edificio, escucho el grito de miedo de Valerio, el sonido de la puerta de su oficina cerrándose, el sonido de una pistola que cae en la baldosa y como un cuerpo cae al piso. El ruido de furiosos golpes.
-¿Que ha sido eso? ¿Quien era el? ¿Era esto parte del plan?- me pregunta Amelia.
-No lo se, no esperaba esto- ¿Serán los maníacos? ¿Tan oportunos?- Necesitamos las llaves del aislamiento, hay que sacar a Lilian.
-NO SABÉIS LO QUE ESTÁN HACIENDO, PUEDEN IRSE QUIZÁS, PERO LOS ENCONTRARAN Y VOLVERÁN AQUÍ, Y CRÉANME, DE VERDAD CRÉANME, VAMOS A HACERLES PAGAR POR ESTO- grito la enfermera de una sola oreja.
-¡Ahorra tus palabras pedazo de estúpida! ¡Dame las llaves del aislamiento!-
-SOIS UNOS ESTÚPIDOS- continuo. Amelia le ha dado una cachetada.
-Danos las malditas llaves-le dijo- no nos obligues a hacerte algo que no queremos.
Se ha espantado, nos ha entregado las llaves.
-¡Bien hecho Esteban! ¡Sabia que podíamos confiar en ti!- dijo una voz, me volteo y veo un sujeto con mascara. Es Albert, estoy seguro. ¿Quien se imaginaria que el mismo participaría de estas operaciones? Se me ha acercado y me ha puesto la mano en el hombro. Tras el veo un grupo de 5 personas, 2 de ellas custodiando la puerta de Valerio para evitar que escape. Reconozco el que se para junto a mi, es Diego
-Bueno gente, tenemos un lugar a donde ir, los ayudaremos a recuperar su tan anhelada libertad.- dijo a la tripulación- pero primero, escuche que esto era un motín... el capitán aun esta encerrado en su oficia y tenéis a varios compañeros aun encerrados.
-Es hora de terminar el jodido trabajo- les digo
-¿Y que hacemos con Valerio?- pregunto Amelia un poco asustada- ¿Queréis matarlo?
-Es lo menos que se merece- grito alguien en la multitud.
-Conviene una venganza, eso es innegable- les dije- a el y a todo el maldito personal del lugar.
Las enfermeras lucen aterrorizadas.
-Ustedes tienen que decidir que hacer con ellos, nosotros somos solo los refuerzos- dijo Albert a la multitud- Sin embargo, yo no los mataría. Eso seria ahorrarles el infiernos que se les viene, a ellos y a todos los carceleros de este mundo. Si yo fuese ustedes, les dejaría observar su propia destrucción. Por ahora, solo les daría un poco de su propia... ¿Como le llaman a sus pastillas? "Medicina"-
-Bien, tenemos que sacar a Lilian, y encerrar a todos estos en las habitaciones de aislamiento. ¿Que ha pasado con los guardias de la entrada?- le pregunte a Albert
-Digamos que los "dimos de baja"- dijo uno de los Maníacos. Es la voz de Nicolas, estoy seguro.
-Bien, entonces hay que sacar a Valerio de esa habitación, desaparecer los archivos de todos ustedes y finalmente dispersarnos. Nos reuniremos luego de eso, en 1 hora, en la fabrica abandonada que esta entre Independencia y San Armando. Para entrar, toquen el portón fuertemente y griten "GALLINAS ROSTIZADAS, CEREBROS FRITOS"- dice con el volumen suficiente para ser escuchado por la tripulación, pero no por las enfermeras-
-¿Te gusta? A  mi se me ocurrió esa clave- me dice Nicolas riéndose.
-Por mi parte, le debo una visita a Kain...- dijo Albert.-Nos veremos luego.

-¡INFERNALES PATATAS RADIOACTIVAS! ¡QUITENME ESTAS ASQUEROSAS AMARRAS!¡YO TAMBIÉN QUIERO TRAPEAR LA CUBIERTA CON SANGRE!-grita Lilian amarrada a una especie de cama que parece mesa.
Abro la puerto, y entro junto con Amelia, Nicolas y el maníaco rompe-escaparates, estos dos últimos llevan agarrado a Valerio con un cuchillo en su garganta. Esta sudando la gota gorda el muy jodido. Amelia corre hasta Lilian
-¡Lo logramos Lilian! ¡Somos libres!- le grita alegre mientras suelta las amarras de sus brazos.
-Y HASTA TRAEN AL CERDO DE VALERIO ENTRE USTEDES- dijo animosa- ¿COMO ES QUE NO TIENE NI UN MORDISCO? ¿SE HAN AGUANTADO LAS GANAS DE SACARLE LA NARIZ?
-Creo que se le viene algo muy muy feo a este hombre- dice el maníaco rompe-escaparates
-DÉJAME TORTURARLO UN POQUITO, NO SE PREOCUPEN, SE VA A TRAUMAR TANTO QUE NI SIQUIERA LO RECORDARA- dijo Lilian poniéndose de pie de un salto y mirando con los ojos como plato a Valerio. Este trata de decir algo, pero Lilian se adelanta y le agarra los labios y se los gira- CIERRA ESA PUTITA BOCA MEJOR SERA
Lanzamos a Valerio a la mesa y le ponemos las amarras, Amelia luce un poco insegura, como de costumbre.
-OYE Y ¿QUIEN ES ESTE DE AQUÍ? YO NO LO HABÍA VISTO ANTES- me pregunto Lilian por Nicolas
-Es parte de los refuerzos-le conteste
-JODER, CUANDO HABLÁBAMOS DEL MOTÍN NO ME IMAGINABA QUE IBAS A TRAER UN EJERCITO AL MALDITO LUGAR- dijo sonriente- TIENES MI RESPETO, PIRATA. YA LLEVAS DOS RESPETOS
-¿Q.. Q...Que me vais a hacer?- tartamudea Valerio
-¡Estas tartamudo! Parece que alguien esta bajo una buena porcion de stress- le dije, mientras sacaba todas las pastillas de una tira de Risperidona que encontramos en una de las bodegas- Te vamos a dar algo que te va a ayudar.
-¿Una dosis tan alta no es peligrosa?-pregunto Amelia. Lilian la abraza y se ríe
-¡DE ESO SE TRATA! PERO NO SE LAS DES AHORA MISMO, APROVECHEMOS DE JUGAR UN POCO CON EL.-Nicolas la mira atentamente, ella lo mira- ME PODRÍAS DAR ESE NIÑITO FILOSO, VALERIO TIENE CARA DE PESADEZ, QUIERO HACERLO SONREÍR.
Nicolas estira su mano con el cuchillo y me mira
-ME CAE BIEN TU AMIGA-
Valerio grita adolorido mientras Lilian le corta las extremos de la boca, convirtiéndola en una sonrisa permanente. Hay mucha sangre,  Amelia mira hacia otro lado, muy asustada, Nicolas luce complacido. ¿Yo?  Algo pasa, nunca antes había disfrutado tanto de el dolor en alguien mas, nunca antes había sentido tanto ese placer vengativo contra mis carceleros. Meto mi mano repleta de neurolepticos en su boca y le doy una bofetada.
Un estruendoso grito se escucha de una de las habitaciones cercanas, al fondo del pasillo de aislamiento.
-¿Que ha sido eso?- le pregunte a Nicolas
-¡Joder! Era la voz de Diego...-me respondió preocupado-Lilian, dame el cuchillo.
-¡JODETE! LA GRANDIOSA KALI ES UNA MAESTRA CON LOS CUCHILLOS, NI EN MIL AÑOS SUPERARÍAS LA EXPERTIZ DE MI ARTE-dijo enérgicamente- ¿QUE TE PASA, AMELIA? NO TENGAS MIEDO, MIENTRAS ESTE AQUÍ NO CORRES PELIGRO.
-¡Joder! Esa ha sido la habitación del fondo- dijo cerrando la puerta- ¿Habéis soltado a ese monstruo?
-Eramos todos o ninguno- le dije- ¡Silencio!
Se escuchan unos pasos corriendo por el pasillo y el grito de una de las enfermeras, alguien camina lentamente tras ella. La enfermera es la de una sola oreja.
-Algo aquí no va bien- dijo Nicolas.
-Tenemos que salir de este lugar- dijo el maníaco rompe-escaparates-
-¿Que hay con Diego?- dijo Nicolas
-¿Tenia un cuchillo cuando fue a soltar a ese tipo?
-Si
-Pues no querrás entrar a ese lugar...- le dijo.
-La gente ya se estaba dispersando, no creo que quedemos muchos por aquí- les dije
-¡Por favor, vamonos de aquí!- suplico Amelia. Lilian la ha mirado y le ha puesto cara de pena-
-YA, JODER, NOS ESPERA LA AZOTEA Y EL WHISKY, POR FIN SABOREO EL MOMENTO- dijo.
Abrimos la puerta lentamente, todas las puertas del pasillo están abiertas, de la del fondo se ve salir un hilo de sangre. Por el piso, desde esa habitación, se ven gotas de sangre, las paredes también están manchadas. ¿Le habrán herido? Avanzamos lentamente por el pasillo, Lilian lleva el cuchillo levantado, preparada para entrar en combate.
-He pisado algo...- susurra Amelia, que al mirar al piso, da un pequeño gritito. Lilian le tapa la boca para evitar el escándalo. Una oreja descansa en el piso, no fue arrancada con precisión, pueden verse marcas de dientes.
Seguimos avanzando y finalmente llegamos hasta el final del pasillo, dando a la habitación principal. Sobre la mesa esta la cabeza de la enfermera de una sola oreja, actualmente, sin ninguna oreja.
-Es perturbador, pero no puedo negar que el tipo es un artista- me susurra Lilian.
Avanzamos por el pasillo de las oficinas, en dirección a la salida, el cuerpo de uno de nuestra tripulación yace en el piso, con la garganta abierta y las cuerdas vocales arrancadas. Lilian continua tapando la boca de Amelia, que esta aterrada. Llegamos al fondo del pasillo y doblamos a la derecha, la puerta esta abierta, los guardias están muertos. Esos fueron los Maníacos.
-Queda poco, casi estamos afuera-dijo el maníaco rompe-escaparates.
Frente a la salida, un hombre esta parado. Tiene puesta una bata de medico, diría que la de Valerio, pero esta completamente teñida de sangre. Esta arrancando la piel de un torso en sus manos. En el piso yace el resto de las extremidades, algunas ya con la piel arrancada. Se da media vuelta y se queda mirándonos.
-¡TE ACABARE MALVADO ARTISTA DE LAS PIELES! NADIE ACECHA A MI TRIPULACIÓN- grito Lilian- POR CIERTO, BONITO TRABAJO CON LA ENFERMERA ESA.
-¡Joder, corran! ¡Suban por la puta escalera!- grito Nicolas agarrando a Lilian y Amelia. Tras el fue el maníaco rompe-escaparates.
Me ha mirado a los ojos, esos jodidos ojos, yo los he visto antes. SON LOS DE LOS PUTOS SUEÑOS Y VISIONES.
-Tu...-me dice mientras levanta el cuchillo y sonríe.
Subo a prisa por las escaleras siguiendo al grupo
-¿Te ha hablado? ¡Se supone que nunca ha dicho una puta palabra! ¿Por que mierda te hablo?- grito mientras corría por las escaleras el maníaco rompe-escaparates
-No tengo idea ¡Joder! ¡Sigue corriendo!- le respondí.
-NO ME OBLIGUÉIS A CORRER, DÉJAME ENFRENTARME A ESE DEMONIO DE TAN BELLO GUSTO- Grito Lilian
-Lilian, por favor no dejes de correr- le grito Amelia. Llegamos hasta la azotea del edificio. Cerramos la puerta tras nosotros.
-¿Ahora que hacemos?-le pregunto a Nicolas mientras me acerco a la cornisa del edificio, no es excesivamente alto, pero no se puede saltar y salir ileso.
Avanza lentamente y me coloca la mano en el hombro.
-La teníamos considerada como una posible zona de salida en caso de que alcanzaran a dar la alarma. Tu sígueme, vamonos-
-¿TE LLAMAS NICOLAS NO ES ASÍ?- pregunto Lilian
-Así es- le sonrió
-PUES, TE ADVIERTO QUE SI ME VUELVES A TOCAR TE VOY A ARRANCAR UN BRAZO Y HARÉ QUE TE HAGAS TU MISMO UN EXAMEN PROSTATICO CON EL- le grito.
-Joder, me cae bien tu amiga- me dijo Nicolas muerto de la risa.- Ya, vamonos de aquí.





Delirio: el ahora no es (XI 2/3)

domingo, 2 de junio de 2013

Publicado por Gwÿnt

Capítulo onceavo y dos tercios: Sobre rieles del caos.



Me sirvo desayuno tranquilamente con las provisiones que Gaspar ha traído, y me siento en la mesita, acompañada por el hacha. Suspiro calmadamente mientras revuelvo el café, esperando a que el montón de azucar se disuelva del todo. Está anocheciendo, y hace frío. He tenido un dia terriblemente provechoso, los dedos aún me apestan a gasolina. Cada vez que los huelo, emerge una sonrisilla. De pronto escucho la reja, y pasos. Unos bastante acelerados, y los otros más calmados. Excelente, ya se quienes son. Se abre el portón.
- Chan chan chaaaaan. – escupo mientras sorbeteo el café.
- ¿ME PUEDES DECIR QUE SIGNIFICA ESTO?- me tira el periódico.
-Vaya, que buenisimos modales tiene, enfermera Leonore. Creí que se interesaría por mi pie.- subo el pie a la mesa y se lo enseño.- Parece estar bastante regenerado, la sangre ya no arma show… lástima.
-No me hagas perder la paciencia, mocosa.- Gaspar se mantiene tranquilo, pero tiene una expresión sombría.- Dime que has hecho.
-Oye, oye, calmate. Me entregaron una maleta con explosivos, y solo saqué unos cuantos.
-Leonore voltea y le grita a Gaspar.- ¡Te dije que eso no sería una buena idea! Ya viste como perdió el control en el hospital, estamos lidiando con una sociópata.
-Eh… Leonore.- me mira furiosa.- Hola, estoy acá. ¿De qué va todo esto?
-Va de que alguien debió hacerse cargo de ti y plantarte la medicación nuevamente, esto no está yendo bien. Estás poniendo todo en riesgo, de forma innecesaria.- me indigno y me pongo de pie.
- ¿Estás jugando a ser la señorita de psiquiatra? No te queda.
-Tengo conocimiento suficiente como para saber que esto no está bien.
-¿Y que está bien?
-Agh, no se puede hablar contigo- me da la espalda. Odio que me den la espalda.
-¿Por qué? Yo creo que tu no puedes hablar conmigo porque no tienes puta idea de cuanta mierda hablas con tus discursillos influenciados por una moral idealista que en realidad no existe como tal. Me aburres.

Mientras Leonore se aleja, lentamente camina Gaspar hacia mí.
-Hace un tiempo fuiste a mi oficina pidiendome ayuda. Pues bien, hablemos.- Toma asiento, y en su semblante noto una autoridad hasta ahora desconocida para mí. Le imito, y me siento.- Esto – y señala al periodico local- ha sido una pequeña desviación del plan, ¿no te parece? No había que hacerlo algo personal.
-Pues me ha dado la gana hacerlo.
-¿Porqué?
-¿Y porqué no? Estoy en un momento sumamente complejo, y siento que hay recuerdos que me estorban en demasía. Esto ha sido un simbolismo del quiebre con aquello.
-PERO MURIERON DOS PERSONAS QUEMADAS!- grita escandalizada Leonore.
-¿Les conocías?
-No necesito conocerlas para saber que eso está mal.
-Les dejé una advertencia en sus puertas, no soy la mala del cuento… no tanto.- Ella arma un berrinche.
-Gaspar, estaré en el auto.- El asiente y ella sale indignada del recinto.
-Bueno, - continúa- ¿recuerdos que te estorban? Pareciera ser que finalmente estas recordando algo de tu vida anterior a todo esto, de Alex, del psiquiatrico. No es una señal mala, pero tu reacción parece un tanto preocupante. No puedes ir quemando casas sin control ninguno. Hospitalizarte unos dias sería una ultima opción, recuerda que el recinto tambien trabaja como psiquiatrico, y habria que considerarlo ante tu aficion por destruir y llegar a matar.
-No es algo usual, por la mierda, ¿tan estandarizados son que piensan que una acción unica se va a volver reiterada?
-El comportamiento sociopático sumado a tu impulsividad dan para creerlo, ¿no te parece?
-No. – me mira fijamente un instante y anota un par de cosas en su ficha. ¿Mi ficha? Reconozco la foto de cuando recién me ingresaron… oh…
-Parecen ser acciones mas sintomáticas que de tu carácter en sí, y por eso es que quiero prestar especial atención en esto. No queremos que te metas en un lío por ser incapaz de elegir entre quien eres y lo que tu impulso te dicta.
-¿ES UNA BROMA? ¿Estás diciendo que los impulsos no conforman la identidad como tal? ¿la capacidad inmediata de elección sobre los deseos, necesidades e intereses?
-Por supuesto que no digo eso, pero tu impulsividad está totalmente arraigada a tu ira, y aquello ya se vuelve patológico. Hay situaciones, en las que te pones en riesgo tú misma. Tu afición por los cuchillos, y tu incomprensible conversión de recuerdos son alarmantes. Esto no es solo por nosotros, Daire, es por ti. Si bien, no reconozco la existencia de una felicidad como tal, si aspiro a cierta estabilidad.
-Claro, estabilidad, pero suprimiendo gran parte de las respuestas instintivas. ¿No es como un disfraz todo esto? Disfracenme de nuevo de antipsicóticos, la ultima vez resultó sumamente bien- la ironia me sale hasta por los pelos.
-Tal vez no era el indicado- hojea mi ficha-, pero es importante que pongas de tu parte, o esto no va a resultar. Sabes que no tengo interés en engordar a cualquier empresa farmacológica o alimentar el deplorable mercado que arruina la libre medicina, pero hay veces en que esto es necesario.- le escucho con tristeza.
-Adelante, probemos.

Me entrega una cajita de Risperidona.
-Compromiso y responsabilidad.
-A la mierda, dije “probemos”.
-Bueno, iré a despachar a Leonore.
-Mandale mis saludos, y esto- le entrego un cuchillo enrojecido, y el me mira preocupado.- No es sangre de verdad, es para joderla, hazlo por mi, ¿sí?- mi mueca, que parece ser una sonrisa parece turbarlo, pero acepta.

Cuando sale, aprovecho de tomarme uno de estos asuntos sodomizadotes de impulsos eléctricos, y el efecto es inmediato. Se me cae la taza de café, y solo alcanzo a pensar en el azucar, antes de caer tumbada en el sofá.

El día de hoy no anda mucho mejor, esta cosa es voráz. Si en algun momento sentí riendas en el cerebro, esto es un yunque directo a los lóbulos frontales, tanto así que hasta me cuesta abrir los ojos y respiro con dificultad. Decido no moverme y quedarme en casa todo el día, tal vez más adelante, con la adaptación de los glóbulos rojos a enviar este compuesto por mi cuerpo, pueda “funcionar” y ser un bonito robot de productividad. El sueño de todos. Tomo el periódico que Leonore trajo ayer, y lo hojeo hasta llegar a la noticia. No es la gran cosa, saben que fue intencional- y como no saberlo, si en las puertas de los pocos habitantes de los departamentos coloqué una advertencia, tan malvada no soy, por favor.- pero no tienen ningun sospechoso más que una joven de “apariencia extraña”. Así me definen estos hijos de puta, que ni siquiera recuerdan que alguna vez, viví allí. Tengo tanto asco de la humanidad, y ni siquiera puedo levantarme a gritarlo.
Aparece Gaspar, a la hora usual, y me pregunta como estoy.
-De puta madre- balbuceo. Trato de decir algo más, pero me duele la cabeza hasta para pensar.
-Ya es hora de que te tomes el remedio.- Ya que estoy en esto, lo ingiero, y muero nuevamente.

Amanece lloviendo, y yo amanezco sin poder amanecer. El día transcurre igual que el anterior, solo que a la hora de tomar el fármaco, reniego de aquello. No intento levantarme, el dia ya ha sido desperdiciado, pero mientras se absorve y acaba el quimico en mi cuerpo, noto todos los remordimientos, y la pregunta fundamental. ¿Es un remedio para que? Para no saber del engaño, probablemente. No comprendo la necesidad del engaño si eventualmente todos nosotros vamos a destruir esto, y a terminar de pudrirnos para morir.
Al día posterior, actúo como si estuviese dopada, y le pido a Gaspar ir con el al recinto. Al entrar, me entra el miedo de si me van a encerrar. Leonore sería capaz. Llegamos al pabellón de psiquiatria, y, evitando ver por la ventana de todas aquellas habitaciones, le digo que me lleve a ver a Alex. Entro a la sala blanca, y allí está, despierto nuevamente.
-Alex.- gira y me mira con alegría.
-Daire, que alegría de ver algo que no sea blanco en esta mierda.
-Ha de ser enfermante. ¿Sueñas con paredes blancas?
-Sueño con paredes con sangre. Oye… supe lo que hiciste.- me propongo interrumpirle, pero lo evita.- Si, Leonore me lo contó. Tiene esa pequeña y deplorable visión de que un par de caídas son realmente malas, en vez de necesarias, y sin embargo, está de acuerdo con llenarte en neurolépticos y serotonina. Ha de creerse la mujer despacha hormonas.
-Jajajaj. Ella ayudóa crear todo esto… me refiero al plan, no comprendo que pudo hacerla creer que el bien se logra solo con bien. Algo debe haberle sucedido, que es incapaz de reconocer la existencia del mal llamado mal.- De pronto, aparece otra enfermera en la puerta.
-¿Si? ¿Viene a imponer presencia policial?- le digo.
-Me han enviado a buscarla a usted, señorita.- caigo en la paranoia del encierro, y comienzo a hiperventilar. Miro asustada a Alex.- Psst, oye, yo ya estoy bien y puedo caminar, desatame lentamente, y nos vemos en la salida que da al café, ¿vale?

Asiento con la cabeza, y trato de hablar trivialidades para despistar a la enfermera de pie allí. Cuando lo desato, instintivamente actúo.
-¿Tienen planes de encerrarme?
-Me han enviado a buscarle- me mira de forma despectiva. Cojo todo lo que encuentro y lo tiro al suelo.
-RESPONDAME LA PUTA PREGUNTA.- Al ver que se inmuta, me arriesgo. Cojo un bisturí y me acerco con mi mejor cara de manía hacia ella, mientras hago señas a Alex para que escape.- Respondame, y suelto esto ahora mismo.- Ella se aterroriza, y mira a ambos lados buscando a quienes no están.
-Si. Me han enviado a buscarla para que los demás enfermeros la lleven a su habitación.
-Ah.- me guardo el bisturi en el bolsillo- haberlo dicho antes, ¿es bonita?- comienzo a caminar, y ella desorientada, me sigue.
-Es … igual que todas.
-Que puta mierda, ni para hacer las habitaciones son creativos en esta basura.

Mientras avanzamos, siento pasos a mis espaldas. Es Gaspar, que solemne me hace una reverencia con la cabeza. Le ignoro.
-¿Qué pasa?
-¿Qué PASA? No lo se, dime tu, que significa toda esta mierda.¿ Es un discurso tuyo esto de generar el quiebre total de la maquina? Porque pareciera realmente que lo que se aferra a la decadencia a ti te causa progeria, y lo catalogas de peligroso. PONME LA PUTA ETIQUETA EN LA FRENTE.
-No es eso, Daire- dice intentando mantener la calma. – Es que esto no eres tú.
-¿Y que si lo fuera? ¿Eh? ¿Todo lo malo es patológico? Practicamente cada cosa que haga les parece sintomática, y ya me parece que se han embrutecido, hasta tú, que parecías ser el soberano instaurador de la nueva psiquiatria, pero eres más de lo aberrante .
- Necesitamos que estés bien para lograr todo lo que planeamos.
-Y que es estar bien? ¿Tu estás bien? ¿Te sientes bien haciendo esto? Faltando así a todo lo que has estructurado, deberías avergonzarte de ti mismo, pero yo lo haré por ti.
-Claro que no me siento bien, pero hay que centralizarte un poco, bajarte los decibeles y la velocidad.
-Me gusta mi velocidad. Que no sea la misma que la de ustedes no significa que esté mal. .- Gaspar le hace una seña a la enfermera, y ella rapidamente se va del pasillo, dejandonos solos.
- Entonces… ¿Por qué me pediste ayuda si te sientes así?
-Era por causas distintas, estaba insegura, estaba con miedo. Pero no era miedo solo del mundo, sino que miedo de mi misma. Y eso es unicamente porque llevo años negándome, y aceptando que con sus pastillas me digan quien tengo que ser, somentiéndome. Me han hecho un espectro… un espectro en medio de un escenario y la audiencia feroz reclamando cada parte de mí. Estaba asustada de eso, de no saber de que puedo ser capaz, de no saber mis propias limitaciones, porque me han impuesto, y a todos, como tenemos que ser para ser aceptados, y hasta queridos. Nos han vuelto hambrientos de todo lo que no necesitamos! Dime, ¿porqué te busca la mayoria de la gente?
-Porque se siente infeliz con su trabajo, en realidad. Es el mal de la epoca moderna.
-Bueno, ¿y que haces tu para ayudarles?
-En parte intento mencionarles sobre la toma de conciencia de su propio potencial, y tambien intento ayudarles a , si bien, no sentirse felices, estar conformes con sus relaciones de verticalidad.
-Oh, Gaspar, a veces eres un VERDADERO ENTE NAUSEABUNDO. Yo sé que muchas veces me provocas para demostrarme lo que puedo hacer, o que tienes ciertas prácticas sumamente novedosas y que comparto. Pero el conformismo-es-metástasis. Todo lo que dicen constantemente, sobre la desesperación, la angustia y la pérdida de esperanza no son enfermedades, son respuestas naturales a todo el estímulo que se nos está presentando! ¿O es antinatural estar frustrado por todas las cadenas que se nos imponen, y que aparentemente solo podemos adornar en vez de romper? No es sintomático! Es la realidad, o se acepta como tal en la desintegración, o se vive dentro del cascarón.
- Eso lo sé, en parte. Tal vez mis métodos no te parezcan, pero momentáneamente, es todo lo que puedo ofrecer. También estoy limitado a ciertas cosas, o perdería mi licencia.
-Bien… tu tienes miedo a perder algo. Yo ya he roto el cascarón, y tengo que enfrentarme tanto a mis asuntos pasados, como los que se han de venir. Ajeno a lo que sea que me ocurra , que sea maniaca, depresiva, elefante, tortuga, da lo mismo. Los limites que sea que rompa, y causen repercusion… bueno, es un aliño. Pero por favor… por favor, no me encierres.- queda pensativo largo rato.
-Diré que te fuiste, simple. Si preguntan, nadie te toca. Recuerda que soy el “Lord”.
-Cuando seas el Lord de las ratas te alabaré, por ahora, eres un bufón.- río, y salgo corriendo. En otro pasillo solitario, antes de llegar a la salida, me encuentro con la enfermera molesta y cobarde.
-¿Cómo te llamas?
-Rocío.- me dice asustada y cortante.
-Bueno, querida Rocío.- me acerco y con un dedo le toco el rostro- ha sido un verdadero gusto.- me agacho a amarrarme el zapato, y le devuelvo el bisturí.- Es bastante filoso.
-Deben ser así para cortar puntos y carne.- sonrío, y salgo corriendo por la puerta, mientras escucho un gritito. Habrá descubierto que cuando me agaché, le hice un gran corte en la pierna que no notó, por el filo del bisturí.

Salgo, y me encuentro con Alex vestido con la ropa del conserje.
-Una seudo-baja necesaria, le di un par de golpes, está saludando al piso jajaj. ¿Porqué tardaste tanto?
-He tenido una pequeña charla con Gaspar. Ya no será problema.
-Mas le vale no serlo, por lo que recuerdo ustedes estan viviendo juntos ¿no es así?
-Si, ¡oh! Tenemos que ir, ahora. Alojo, informaciones, y explosivos.
-Suena como una combinación para deleitarse, Daire.

Llegamos, y veo que el portón está abierto. Nuestra sorpresa cuando vemos a una bastante enyesada Francesca, mirando por el balconcillo, es compartida. Alex para de golpe y se queda mirando su pequeña espalda, consternado. Lo miro a él, luego a ella, mientras me rasco la cabeza, incómoda.
-Eh, franny! Tanto tiempo sin vernos, baja a saludarnos.- ella voltea y sonrie, antes de bajar lentamente los escalones. Se planta frente a Alex.
-Oye… lo que pasó, de verdad no importa, yo sé que lo lamentas, y que no ha sido tu intención. Pero supongo que ya estás bien , ¿verdad?- pone cara de niña pequeña en navidad, a lo que Alex responde un un gruñido, y luego sale al jardin con brusquedad.
Francesca queda impresionada ante esa reacción.
-Es que en verdad, tu frase sonó muy bonita, pero acarrea demasiados demonios.- le digo antes de salir y encontrarme con Alex, en cuclillas, apoyado en la pared, tirando piedritas.
-Lamentar, intencion, bien, ¿no es así?
-Las palabras exactas.- me responde y luego me mira.- ¿Cómo supiste?
-Una de tantas pesadillas es tener que cargar con el peso de esas palabras, que involucran cierta expectativa que no logro comprender.- El se para y da patadas a la tierra.
-No puedo permitirme lamentar algo, simplemente no puedo, implica demasiada emocion.- se pasa la mano por el pelo.- NO LOGRO SOPORTARLO.
-No lo lamentes entonces.
-No puedo evitar hacerlo.
-Esta vez, dejemoslo en que el impulso luego del impulso, es lamentarlo. Seguimos siendo presos en cierto punto de la empatía.- le digo, y doy un suspiro de negacion, antes de dar un par de golpes a la pared con mi espalda.- La empatia es instinto natural, no emoción necesariamente, recuerdalo.- y entro nuevamente a sentarme junto a Francesca en silencio.

Escucho un auto frenar frente a la reja, a alguien bajar, y al auto partir nuevamente. Leonore ha venido a dejar a Gaspar, y por suerte, se ha ido. Cuando él entra, le acompaña Alex.
-Vaya- exclama al ver a Francesca.- Pareciera ser que ahora está el equipo completo, y en que momento tan oportuno.
-Si, alcancé a escaparme de tu puto psiquiatrico con Daire para estar presente en tan alegre festejo- dice Alex con amargura.
-Lo siento por eso, Alex. Pero de veras, cuando las cosas se salen de control, es la unica forma inmediata que se maneja para tranquilizar… se que no es muy ortodoxa, y no suelo recurrir a ella, pero de todas formas, lo lamento. Siempre es pensando en tu seguridad.
-Que gracioso, piensan en mi seguridad cuando ni yo pienso en ella.
-¿Quisieras haberle hecho más daño a Francesca?- Gaspar, a veces, va directo a la vena, el muy bastardo.
-… yo no queria… no.
-Algo comprenderás de lo que te acabo de decir. Pero bueno, me alegra que de una u otra forma, estemos juntos.- Se pone en pie, y trae la maleta.- Está CASI llena de explosivos.
-¿Casi?- pregunta Francesca tímidamente.
-Es que Daire quiso probar a ver si funcionaban en un edificio.- entre risas comenta Alex.
-¿Y que pasó?
-PUES FUNCIONARON. El edificio se desplomó y dos personas murieron. Bonito final para un monton de explosivos y gasolina.
-No esperaba otro.- comento yo con cierto orgullo.
-EJEM. – carraspea Gaspar.- Como sabrán, esta misión se le ha asignado a regañadientes a la señorita Daire, y por supuesto, alcanza para hacer volar varios edificios que ya informaremos cuales son. Debo llamar a Sid para confirmar la dirección de los lugares y cuando será el día.- Me parece una rareza que el mismo hijodeputa de los neurolépticos esté tan emocionado por destruír con cierta estructura. Realmente las personas tienen una tendencia a la inercia que no es única y estática, sino que puede convivir con el movimiento, al parecer. Se levanta, y llama por telefono. No alcanzo a oír lo que dice, pero cuando vuelve, parece sumamente ansioso, y escupe con una sonrisa.

-Tenemos dos días.
-No.. es muy poco tiempo.- Francesca suena realmente preocupada.- Con Alex ni siquiera estamos enterados del plan a seguir esta vez.
-Yo tampoco, no del todo- dice Gaspar, y me mira, severo.- Sea lo que sea que debamos hacer, comenzaremos mañana a primera hora.- yuju, la emocion de empezar a armar caos antes de desayunar.

Esto requiere un disfraz. Cojo una tijera oxidada y me corto el cabello, del lado izquierdo, y ordeno el cabello restante hacia el lado derecho. Cuando me miro en el espejo, apenas se me ve un ojo, y los putos reflejos del color verde más podrido que existe brillan risueños. Mi ojo, el ojo de la decadencia eufórica. Me visto rapidamente con abrigo largo, guantes de latex y botas, y me siento. Todos menos Alex y yo se disponen a dormir, por lo que esperamos juntos al amanecer.
-¿Qué has tejido esta vez?
-Oh… algo grande, muy grande. Lleva todas tus armas mañana, querido. Daremos una vuelta por el psiquiátrico mientras Francesca y Gaspar hacen lo suyo.
-¿El psiquiatrico?- sus ojitos brillan como estrellas.- Pero eso no es todo.
-Claro que no lo es, hay bastante material para causar varios daños en puntos localizados. Gaspar tiene el mapa de todos esos puntos menos este, que es nuestro pequeño regalito de venganza. El y Francesca partirán durante la madrugada y se dividirán, nosotros iremos en cuanto se vayan. No saben de nuestra mision.
-Esto está pasando jodidamente rapido, ¿no es un sueño? ¿no sigo encerrado? ¿soy quien creía ser?
-Eres quien eres, Alex. Ni todas las drogas del mundo podrán quitarte tu encanto hiperventilado y maniaco.

Gaspar se levanta, y lleva dos maletines pequeños. Lleva guantes también, y un abrigo enorme que cubre la mitad de su rostro.
-Oh, ¡llamen a la policía, viene el hombre del abrigo! Jajajaj.
-Es necesario, Alex.- extiende su mano hacia Alex, y el se la recibe, saludandolo frenéticamente.- Me agrada ver entusiasmo. No estoy muy seguro sobre la participación de Francesca… digo, está enyesada e inmovilizada.
-¡ESO ES MEJOR! – grito desmesuradamente- digo, no es que sea hermoso que esté asi (y lo es en parte), sino que nadie sospecharia de una niña tan frágil y tierna con una maletita, mucho menos en el estacionamiento Banco Central y de la sede del Partido de la Izquierda.
-¿Ves?- Alex se para y se inclina sonriente hacia Gaspar-, habrá sido un mal impulso el mio al dejar así a la muchachita, pero ha sido util.- Levanta ambas cejas y se aleja dando pasos largos, a buscar sus cigarros. Gaspar suspira y mueve la cabeza en señal de negación.
-Gaspar. ¿Y los demás participantes? Digo…El recinto no estaba vacío. Recuerdo a muchos más rostros involucrados en esto.
-No estan en todas sus capacidades como para ser parte de esto.
-Pareciera ser que nos estamos adueñando de algo que si bien tu comenzaste, ya no es nuestro, sino de todos. ¿Están incapacitados como Alex y yo?
-Algo así.- su expresión cambia, y parece preocupado y atormentado. Hay algo que no me está contando.- Hemos de irnos. ¡Francesca, ya vámonos!- baja ella, y para aparentar más inocencia, se ha hecho trencitas. Alex lo nota.
-Uy, pero que bonitas.- se acerca a tocarlas- Siento el deseo terrible de arrancarlas. Pero no lo haré.- Da un paso atrás solemnemente, hace una reverencia, y vuelve a sentarse junto a mí.
-Nos encontraremos en 5 horas en el recinto.- se despide Gaspar, después de mirarme fijamente a los ojos con desesperación. No comprendo nada.

Aguardamos un rato, y nos terminamos de preparar para partir. El arsenal de dagas y cuchillos que llevamos metidos en los abrigos es hermoso, pareciera ser un abrigo de cuchillos. Alex abre el portón del todo, y respira profundamente.
-AAAAAY, LA MAÑANA HUELE A DESEOS DE ARDER.- le tiro la maleta con los explosivos.
-No olvides ese pequeño detalle, maldito bruto.- cojo el hacha y la llevo al hombro. La gente en la calle voltea a vernos, no se porqué tengo la impresión de que llamamos la atención.
Al llegar al recinto, entramos por el estacionamiento, y en cuclillas, bajo hasta el sótano donde habita Sid. No está. Claro, todos los huéspedes “sanos” han de estar trabajando.
-Acá van los explosivos.- dirijo a Alex por los pasillos subterraneos.- En este mismo punto es donde toda la estructura tiene soporte.
-Bien, bien- silba mientras instala el dispositivo.- Le pondré 6 horas, así Gaspar y Francesca alcanzan a llegar antes.
-Si, si.- la ansiedad me está consumiendo.
Salimos y nos dirigimos al pabellón de psiquiatría. Leonor nos da la malvenida.
-¿Qué mierda se supone que están haciendo ustedes?- nos mira raro, yo creo, que hemos de vernos raros para ella. Puta zangana.
-Y recordar que alguna vez tu me prometiste que esto iba a cambiar, hija de puta.- Le sonrío, y dejo el hacha apoyada en el piso.- ¿Te acuerdas? ¿Qué maldecias que nos llenaran con fármacos, nos amodrazaran y golpearan hasta la falsa cordura? Y ahora te parece una solucion efectiva.
-ES PORQUE ESTÁ EN CELO! Esta dejado caminos de baba por Gaspar!- Alex tambien sonríe. Somos taaaaaaaaaaaan sonrientes.
-Es porque he conocido a escorias como ustedes, que ya no son personas!
-Oh, Daire, mira, ha terminado de asumir nuestra superioridad. Personifiquemosla a ver si entiende- con cara de maldad pura, abre su abrigo, y Leonore, al ver tantos cuchillos, pega un gritito. Yo cojo uno de los mios y me saco algo del diente con él.- Verás, Leonore, estamos en una misión. Gaspar vendrá dentro de poco. Te recomiendo irte y sacar a la mayor cantidad de tus funcionarios, rápido.
-¿Qué van a hacer, malditos enfermos?
-Ser libres, maldita seudo-sana.- Alex parece estar perdiendo la paciencia.- Leonore, te tengo respeto, pero sigues con tus putos peros de siempre, y así no se puede.- hace un gesto de resignación, y voltea. Cuando gira de nuevo, la amenaza con el cuchillo.- O eres de nosotros, o eres del sistema, no hay punto medio.- Ella traga saliva.
-Bueno, bueno. Me iré, volveré cuando aparezca Gaspar.

Huye rápidamente, para nuestro alivio. Y caemos en cuenta, este sitio es nuestro solo por 5 o 6 horas. Alex y yo nos miramos, sonreímos, y apretamos el botón que abre las celdas…perdon, puertas, de las habitaciones. Vemos salir a algunos asustados y sumamente curiosos, mirando como zarigüeyas todo cuanto les rodea. Otros salen corriendo y merodean ansiosos por los pasillos. Me subo al mesón de la recepcíon.
-Saludos, estimados hermanos. Es momento de que presenciemos juntos el cambio que se nos prometió. No pueden habernos traido acá por un engaño, no no no. El engaño nos lo hemos tragado, y ya es hora de despertar.- Doy un hachazo al monitor de un computador, mientras Alex entrega frenéticamente- como siempre- las fichas de los pacientes a sus dueños. Al leer en sus facciones el horror, esto se prende.
-A mi me dijeron que era todo por mi bien, que era necesario para callar las voces.
-¿Cómo te llamas?
-Martín.
-Bueno Martín, te han mentido. Apuesto a que seguías escuchándolas, pero eras incapaz de responderlas. O incluso. Ni siquiera callan a las voces, te quitan conciencia suficiente para oirlas. Y ESTÁ EN SUS PUTOS LIBROS! Se ríen de nosotros. -Una chica levanta la mano.
-Tía , tu cabello es tan extraño, me agrada! ¿Qué planean hacer?
-Bueno, -vuelvo a sacar un cuchillo y juego con el- ¿les parece si quemamos este sitio?- Otro tipo, joven, y delgadisimo, salta al mesón, junto a mí, y Alex mira entretenidisimo.
-Oigan todos! Ya estamos cansados de no tener siquiera la maldita noción de que dia es. No es relevante, pero el extraviarse a causa de todas estas mierdas que te cocen el cerebro ya debe parar. No es suficiente, y no podemos vivir nuestras vidas. A muchos nos trajeron , luego de una charla por la calle, diciéndonos que parecíamos aptos para cumplir con nuestro ideal de quebrar el sistema, jamás nos dijeron que nos veían como enfermos, y tampoco le hacen a todos los que vienen lo mismo que a nosotros. ¿Cuál es la puta diferencia! – y salta sobre los teclados, haciendo que las teclitas vuelen.- ¿Qué somos consecuentes entre deseos y acciones? ¿Qué nos tienen miedo? ¿y porque no se tienen miedo a ellos mismos, o es que tambien se engañan con esa mierda?- Voltea, y me mira.- Sé quien eres, eres Daire, ya te conocí acá adentro antes. Dime Pete, y estoy de acuerdo. Hay que romper el cascarón. Partiendo por esto. No pueden quitarnos nuestros ideales. -Me emociono un poquito, y luego de ponerle una mano en el hombro, le entrego un cuchillo.
-Bienvenido.- Alex reacciona de esto y pega un alarido.
-BIENVENIDOS TODOS! SOY EL DISPENSADOR DE CUCHILLOS!
-¿Para qué los cuchillos?- pregunta la chica a la que le-gusta-mi-puto-cabello, y pasa otro tipo, coje a la fuerza el cuchillo, y lo mira hipnotizado.
-¿Cómo que para que? Siempre es necesario tener una de estas bellezas.- y sigue mirandolo embelesado.
-Hey, no vayas a clavartelo, es para defensa en caso de emergencia, ¿si?- le digo sin ofenderlo, es por precaución. A veces pasa que pasa, y no queremos muertos.

Logramos movilizarlos a todos, y antes de avanzar, le doy un hachazo al CPU con la información de todos nosotros. Un hachazo, y otro, y otro.
-HOGUERA! – grita otra chica. -Estos restos de nosotros hay que volverlos cenizas ahora mismo. – no se de que manera lo hace, pero logra prenderlo, y todos braman alegres y con los puños levantados. Cuchillos en mano. Ay, esto es tan bonito. Solo faltan los malvaviscos y una guitarra de mierda. Miro a Alex, que me sonríe satisfecho, y prende un cigarro en ese maldito fuego.

De pronto, cuando con los muchachos avanzamos a la salida, vemos frente a la puerta una fila de enfermeros, guardias, Leonore, un tipo de terno que jamás he visto… y Gaspar.

- ¡SALUDOS! – se adelanta Alex de un brinco- Usted, ¿Quién mierda se supone que es?- El gigantón hace una seña a un guardia, que le da un correazo en plena meilla a Alex.
-Yo mantengo este sitio. Es primera vez que vengo, y ahora noto la causa de tantas irregularidades. Luego de encargarnos de todos ustedes, manga de fenómenos, suspenderemos indefinidamente al señor Gaspar por la mala gestión.
-¿Fuiste tú?- le escupo a Leonore apuntandole con un cuchillo- Tu nos has delatado, PERRA DE MIERDA, ME DAS ASCO, NO ERES MÁS QUE UNA POBRE ESCORIA HUMANA JUGANDO A SER BENEVOLENTE, PUTA VENENOSA.- Otra seña y un guardia me da una patada en el estomago. Me retuerzo en el piso- Debí matarte todas las veces que he podido, Y ARRANCARTE HASTA LAS PESTAÑAS POSTIZAS.- Me dan otra patada y me quedo en silencio.- Miro encolerizada a Gaspar.
¿Habrá logrado poner los explosivos donde le correspondía al menos?. Algo intenta decirme con la mirada. Es una… ¿despedida?
-Señor Dumb, arreglemos esta situación inmediatamente en mi despacho. Despídame ahora si lo desea, pero que sea ya. Deje a estos pobres organismos vivos con los guardias aquí, ya verá, los lideres han sido silenciados. Vamos.- Le hace una seña con la mano. Antes de irse, me hace una pequeña reverencia, y se vuelve a despedir con tristeza. En una de sus manos, veo uno de los maletines con explosivos.

Oh, mierda.

Exhibicionismo

Para qué escribir ahora
para qué escribir mañana
si nunca seré leída
si nunca seré escuchada,
porque no tengo la intención siquiera
de que me miren
o que me lloren
cuando mis restos estén bajo tierra.

Es la condena de todos los que somos campanas,
ruidosas, silenciosas, agudas
aves sin un ala
a las expectativa de las pupilas
de los que pasan fuera de la jaula
y piensan, dicen, gritan, critican
pero no saben que el corazón de las aves
también se marchitan de cansancio
con el paso de los años.

La mismas palabras,
en el mismo papel
con el mismo motivo vacío de siempre.
Ya no quiero escribir, tampoco fingir.


Bienvenida Sangrienta Malvenida.

Segundo Movimiento: Novena Parte, Revuelta en el psiquiátrico: Parte 1.

Estoy en una azotea. El frió es penetrante, y la oscuridad dueña del ambiente. "Esta volviendo a pasar" dice una voz que retumba en el ambiente. Es mi propia voz. "Tienes que seguir, en algún momento puede producirse el quiebre en la cadena" Es una voz femenina. ¿Es Sangrienta o es Sofia? No comprendo como no puedo distinguir. En mi hombro siento el peso de la mano de alguien. Tiene una mascara, y me mira a través de ella. "Es hora, vamonos de aquí".

Abro súbitamente los ojos, fue un sueño malditamente vivido. Me separo de las blancas sabanas de esta cama desconocida, y coloco mis pies en el suelo de baldosa, helado como la puta madre. Estoy apabullado, tengo una languidez terrible, tengo la boca horriblemente seca y las manos temblorosas. Me han jodido verdaderamente.
¿Que es lo que habrá pasado? ¿Como demonios pude acabar en un psiquiátrico? ¿Cuanto tiempo ha pasado? ¿Que es lo que ha pasado? ¿Lo del hospital no fue un sueño entonces? Estoy seriamente confundido.

Suena la puerta y entra una enfermera rechoncha, de rasgos marcados y mirada severa. Algo habla de ir al comedor, estoy tan disminuido que apenas comprendo lo que me esta hablando. La sigo por un pasillo largo y logro percatarme de que le falta la oreja izquierda. El pasillo da a una habitación amplia, lugar donde se encuentra reunida la gente, los encerrados como yo.

Veo un ambiente curioso, la mitad de mis encerrados compañeros lucen completamente abatidos o abstraídos en si, mientras que la otra mitad se veía ansiosa, inquieta, o sencillamente eufórica. Habían varias caras de molestia. ¿Quien seré yo en sus cabezas al entrar en la habitación? ¿Verán un hermano? ¿Un idiota que viene a empeorar mas el maldito lugar?

Me siento en una silla cercana a una amplia ventana que da al jardín trasero, aparentemente. Hay un tipo parado junto a un pasillo. Me ha mirado al yo mirarle. Se acerca animoso alguien, se sienta junto a mi. El tipo debe tener unos treinta años. Sonríe y mira decididamente.
-¿Nuevo? ¿Como te agarraron?- dijo riendo
-No entiendo mucho, creo que hubo un incidente en un hospital
-¡Ah claro! Esas cosas pasan ¿Quien no ha querido golpear a los médicos con sus propios delantales o maletines?
Debo admitir que me ha hecho gracia

-¿Y tu? ¿Como acabaste aquí?
-Estoy cumpliendo una apuesta...- Lo miro seriamente sin entender mucho.- ¡Es una broma! Mis parientes se cabrearon de mi y sirvió como excusa el que estuviese destruyendo los escaparates de las tiendas. ¡Jodidos!
Hay de todo.
-¿Cuanto tiempo tienes aquí? ¿Conoces a los demás?- Los Maníacos me han dado una señal por algo, quizás hay algo que atender en este lugar y por eso no me han ayudado ¿No se suponía que yo era la puta chispa? Recuerdo que habían mencionado algo de Kain, que estaba encerrado. ¿Sera este el mismo lugar? ¿Estará todo esto urdido sin mi consentimiento?
-Llevo dos semanas, soy relativamente nuevo también. Dicen que aun no he mostrado avances suficientes como para dejarme ir. Pues, conozco a algunos, no a todos claramente.
-¿Alguno en particular a mencionar? ¿Te suena "Kain"?
-Kain, claro, es el tipo de la silla. Es amable si se le trata decentemente, pasa el día leyendo y mirando por la ventana, pensando aparentemente. También escribe bastante. Tiene tiempo, al parecer esta aquí de forma voluntaria.
-¿De forma voluntaria? ¿Por que carajo alguien se querría quedar aquí?-
-Sus motivos tendrá el tipo.-Lo sabia, los Maníacos algo tenían que haber hecho- Otro interesante es el tipo de la habitación del fondo. Esta en aislamiento. A los tipos de las farmacéuticas les aterra, dicen que aquel hombre es simplemente una bestia. Jamas le han escuchado hablar, ni siquiera sabemos si sabe hacerlo, ademas resulta un reto el tratamiento por que el tipo en cuanto tiene la posibilidad ataca despiadadamente a cualquiera que se le presente. En una ocasión una enfermera se descuido y este le arranco una oreja de un mordisco. Dicen que lo internaron luego de que lo descubrieron desollando a una persona en un callejón. Ataco a la policía que lo detuvo, a la audiencia del juzgado y hasta a su abogado. No se descarta que esa no haya sido su primera victima.
-Vaya tipo aquel. Seria una tontería preguntar como se llama
-jejeje la verdad es que si. Como esta en aislamiento y nunca lo vemos, ni siquiera resulta necesario que tenga un nombre. Yo le llamo simplemente el tipo del fondo del pasillo.

Se me acerca una flacuchenta enfermera, de expresión un poco torpe, y con una sonrisa extraña, como si la tuviese dibujada en el rostro.
-Buenos días Esteban, tienes visitas, por favor sígueme- su voz es desagradablemente chillona.
-Te veo al rato !- me dice el tipo.
Me levanto y sigo de mala gana a la enfermera. ¿Quien sera? ¿Los Maníacos habrán venido a siquiera darme alguna explicación?
-JODETE MALDITO ENGENDRO. SOLO QUIERES PUDRIR MI CEREBRO CON TU BASURA.- Se escucha un grito femenino desde una de las habitaciones, la enfermera, sin cambiar en nada su sonrisa dibujada me mira y me dice
-Espérame un segundo aquí- mientras camina hasta la puerta de la habitación y se mete dentro de ella.
El pasillo es amplio y tiene numerosas habitaciones, al parecer en estos lugares transcurren la mayoría de las sesiones. Dejo a la jodida enfermera en sus asuntos y comienzo a avanzar por el pasillo. A medida que avanzo, puedo escuchar una discusión que viene de una de las habitaciones, la puerta esta entre abierta.
-... Es aberrante! ¿Donde quedo tu compromiso con los pacientes? Lo que estas haciendo en este lugar es sencillamente perpetuar el problema. ¿No te da vergüenza que tu clínica se haya convertido en un lucrativo negocio para la industria farmacéutica? Y eso sin siquiera mencionar esa biblia psiquiatrica con la que vais y llenais de etiquetas innecesarias a vuestros pacientes...-
-Tu critica me parece sesgada, en este lugar somos capaces de estabilizar y orientar a nuestros pacientes a una vida en sociedad sana. No por nada el Estado nos deriva los casos que ameritan nuestro soporte. La industria farmacéutica proporciona estabilidad y control de si mismo a nuestros pacientes, permitiendoles la posibilidad de reinsertarse en su medio de manera sana, ademas de brindar un aporte económico importante para que este lugar tenga los recursos necesarios para funcionar. Un psiquiatra poco experimentado como tu no entiende estas cosas.- Esa asquerosa voz, es el hijo de puta de Valerio.
-Eres despreciable. Si el Estado te da esta posibilidad es claro que es por tus contactos en el gobierno, y tu estrecha relación con el mundo empresarial. ¿En tus partiditas de golf también os reís de vuestros pacientes? No me sorprendería que en un par de años mas llenes de publicidad las ropas de toda la gente aquí.
-¡Eres ridículo! ¡No comprendo como alguien con una mirada tan sesgada puede ejercer esta profesión...
-HIJO DE PUTA ASQUEROSO- si, se me ha escapado.
-La puerta se abre y Valerio me mira sorprendido, luego dirige su mirada al joven psiquiatra con el que discutía.
-No es bueno para los pacientes escuchar ese pensamiento tan corrosivo e insidioso que tienes. Te pido que te retires y ojala no regreses a este lugar.- le dice con tono serio.
-No te has librado de mi, tenlo claro, es mi paciente el que han ingresado a tu maldito lugar y tu terapia a todas luces es deficiente e irresponsable.A ti no te interesa en lo mas mínimo ayudar a Laura, solo estas limitándote a sedarla para hacer como que no pasa nada. Nos volveremos a ver, quizás la próxima vez con un abogado, si tengo que demandarte lo voy a hacer, por negligente y corrupto- dice el joven psiquiatra, mientras se retira de la habitación, al pasar frente a mi me dice "buenas tardes" y se va aprisa por el pasillo.
-¿Que estas haciendo aquí Esteban? ¿No sabes que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas?- me dice mientras me mira severamente. Puedo ver el desprecio en sus ojos, me da asco.
-Claro, sobre todo en las conversaciones en donde se demuestra que eres un cerdo asqueroso, entregado a los intereses económicos mas que a tus pacientes- le dije mientras le sonreía. Cabreate maldito hijo de puta.

-¡Oh, Esteban, te dije que me esperaras!- dice a mi espalda la enfermera.
-Señorita Leticia ¿Que hace el paciente solo, en estas áreas?- le pregunto Valerio.
-Lo estaba llevando a la sala de visitas, algo no andaba bien con la niña Laura- dijo con tono asustadizo, pero aun con esa maldita sonrisa en el rostro.
-Pues, sea mas precavida, queremos evitar situaciones desagradables para nosotros y para el paciente- dijo
¿Que se ha creído este asqueroso hijo de puta como para hablar así, como si no estuviese frente a el?
-Me dais asco...-digo resignado.
-Al parecer la medicación no ha surtido efecto completamente con tus explosiones de ira y control de impulsos, tal vez debamos subir la dosis...- Me esta amenazando, así sin mas.- evaluaremos según el avance del día, espero este tipo de situaciones no se repitan.
Quiero meter mis dedos medios en su malditos ojos y reventarselos, que tipo mas despreciable. Para peor, debo reprimirme para evitar que me zombifiquen aun mas. ¿Así funciona todo aquí? ¿Te dopan hasta que seas capaz de tragar la mierda del mundo y no quejarte? ¿La amenaza del alza de la dosis ayuda en algo en la terapia? Me  imagino que muchos han tenido que tragarse su desesperación, este maldito lugar es una jodida cárcel donde hay que cuidar cada acción para que no te acaben volviendo un asqueroso despojo humano.

-Bien Esteban, acompáñame.
-Nos veremos luego...- me dice Valerio mientras cierra la puerta de su oficina en mi cara.
Cabreado, sigo a la enfermera hasta el final del pasillo donde este se dividia en dos, gira a la izquierda y llega hasta una puerta. Al abrirla puedo ver dos personas adentro."Pasa" me dice, entro y veo a Sofia y Ayleen, ambas discutiendo entre si
-...Claro, claro, te preocupa y lo primero que haces es drogarte con el sabiendo que todas esas porquerías le están haciendo daño...-
-Si dejaras esa mirada tan obstusa entenderías que las cosas no son tan simples como parecen...
Ambas al verme entrar guardan silencio.
-¿Quieren que los acompañe, o los dejo solos?
-VAYASE- le grite. Sofia me ha mirado con desaprobación y Ayleen ha soltado una carcajada.
-Vaya tranquila, esta todo bien aquí- le dice Sofia a la enfermera, que a pesar de mi grito no ha cambiado esa jodida sonrisa. ¿Si le doy un puñetazo cambiara esa maldita cara?
Me siento en una de las sillas y las miro atentamente.
-¿Como estas? ¿Como ha ido todo esto?- me pregunta Sofia, preocupada.
-Pues, pésimo, me tienen encerrado en este lugar y están jugando a envenenar mi cerebro.- le respondi.
-La medicación es para estabilizarte, lo que ha pasado ha sido serio Esteban ¿Aun no le tomas el peso?- me dijo con tono serio. Joder ¿Ha venido solo para regañarme?
Ayleen mira a Sofia bastante molesta.



-Ha sido un día genial, verdaderamente me he entretenido bastante. ¿De donde salio todo el asunto de la casa y el testamento? No me has contado.- me dice Ayleen mientras juega con uno de los cojines que están repartidos en la habitación.
-Es un asunto enredado, tiene que ver con un antiguo amigo... Te explicare en otro momento- No creo que sea apropiado decirle "Es el producto de una estafa".
-Pues, esperare a cuando quieras decírmelo. Si surge otra situación como esta, no dudes en llamarme para que te acompañe- me dijo sonriente.
-Lo haré.- digo mientras enrolo un cigarrillo de hierba, se jode el puto tratamiento. Esta mierda estoy seguro que me ha hecho mejor que las ridículas pastillas.
El humo sale ligeramente de la punta del pitillo y su fragancia comienza a inundar la habitación.
-Joder, esta malditamente buena- dijo Ayleen luego de calmar su tos tras expulsar una bocanada de humo.- ¿No te pasa que pareciese que esta cosa desata un fenómeno muy interesante en la forma de conciencia? No lo se, pero prefiero esto a los ansioliticos...
Ayleen me alcanza el pitillo y mientras lo tomo escucho el sonido de la puerta abriéndose, dirijo mi mirada y veo la figura de Sofia que me mira decepcionada, y a la vez mira con reprobación a Aylee.




-¿Que ha sucedido exactamente?- le pregunto a Sofia- ¿Como se enteraron de que estaba aquí?
-Tu antiguo psiquiatra le ha dicho a Hernando... Ella -dijo mirando con desprecio a Ayleen.- no lo se, me la encontré aquí. No se como esta niñita tiene el descaro de venir hasta aquí...
Ayleen le responde con una mirada de aun mas desprecio, luego me mira a mi y me sonríe.
-Nicolas me ha contado, te fui a ver el otro día y estaba en tu casa. Estaba un poco borracho, así que al principio no le creí, luego me contó lo del incidente en el hospital y me dio esta dirección. Me ha dicho un par de cosas un tanto extrañas.... -dijo mirando hacia el techo- Pero con esta oveja aquí presente, no me parece apropiado que lo hablemos bien...
-¡¿Como me has llamado, pendeja?!- Le grita a Ayleen- ¿De que esta hablando, Esteban? ¿Hay algo que no me has contado?-
¿Nicolas en mi departamento? ¿Que se ha creído el muy bastardo? Y para mas ¿Que le habrá dicho a Ayleen? ¿Le habrá hablado de los Maníacos? ¿Que le digo a Sofia? ¿Como es que acabaron todos conociendo a ese lunático?
-Esto...- digo mirando al piso- pasan algunas cosas, pero no he querido contarte... no quería preocuparte.
En realidad no quería que me regañaras,  pero con ese gancho emocional debo al menos mantener terreno.
-No entiendo...- dijo Sofia levantándose y mirando con tristeza hacia la ventana- No se que hacer para que entiendas que no te digo esto con afán de molestarte... Ya no se que hacer para que confíes en mi, Esteban, he tratado de decírtelo de todas las formas, estoy aquí para ayudarte... Cada vez me convenzo mas de que quieres alejarme mas y mas de tu vida...
-Tu sabes que eso no es así...- dije levantándome de la silla. Ayleen mira la situación sin entender mucho, mira molesta a Sofia.
-Pues no es lo que dicen tus acciones...- dijo mirando al piso- Bueno, no tiene sentido seguir con ello. Estoy aquí por que quiero saber como estas. Tu poca confianza en mi no ha logrado mermar mi esperanza de verte recuperado, y te lo dije, no me iré hasta ver que hayas salido del agujero.
-¿Salir del agujero para ti es que el se acostumbre a las estupideces del mundo actual, no?- le dijo ácidamente Ayleen.
-No te metas, niñita, no tienes idea de lo que hablas- le replico. Estas mujeres pareciese que se quieren arrancar el pelo entre si.- Respondiendo a tu pregunta, Esteban, en el hospital trataste de matar a un hombre con un bisturí, estabas descontrolado, fuera de ti. El doctor Valerio me ha contado que te han tenido que mantener sedado por varios días, ya que en cuanto te reincorporabas, atacabas a todo aquel que se te acercase e intentaste escapar en reiteradas ocasiones. ¿No recuerdas nada? Te he venido a ver apenas me he enterado de lo que te ha pasado, pero el doctor me ha dicho que no estabas en condiciones de recibir visitas. Es un alivio ver que has regresado en ti, al menos, aunque te comportes de forma tan grosera con la gente, por lo que pude mirar.
Joder, entonces si ha pasado verdaderamente.
-¿A quien he atacado?
-No lo se, el tipo creo que lo has pillado donde no debía. Creo que no trabajaba en el hospital, no me han dicho demasiado acerca de lo que pasaba.
No entiendo. ¿Por que carajos he atacado ese tipo?¿Por que mi propia figura me ha impulsado hacia el? ¿Que mierda me esta pasando?
-Por lo menos, en algo tiene razón la ovejita, has vuelto en ti, eso es un buen indicio. Habrá que tratar de comprender que es lo que paso realmente en el hospital ¿Que puedes recordar?
-No creo que le ayude intentar revivir un recuerdo como ese, tontita- le dijo Sofia.
-¿Sabes? Me estas cabreando verdaderamente, no se como Esteban te soporta, eres una jodida bruja- le dijo.
-¡Deja de meter tu puta nariz donde nadie te ha llamado, estúpida! Yo no entiendo como es que Esteban puede relacionarse con una adolescente inmadura como tu...-
-¡BASTA!- les grite- Me cabrea que estén a punto de sacarse los ojos. Son mis primeras malditas visitas en esta jodida cárcel y ustedes se dedican a insultarse entre si.
-Ella tiene la culpa! solo escúchala- dijo Ayleen.
-Da igual, ahorrenme esta escena por favor...- les dije.
-De acuerdo- dijo Ayleen mirado al piso.
-Bueno, quiero que sepas que al menos yo, te visitare con regularidad para ver como vas avanzando.
-Si de mi dependiese, te saco ahora mismo de este maldito lugar- me dijo Ayleen. Sofia la mira y se cubre el rostro mientras refunfuña entre dientes.

-Gracias a ambas por venir.- Ay que lindo.

Luego de un rato conversando con ellas (ya ni siquiera se dignaban a mirarse entre si) la puerta se abre y la enfermera de sonrisa dibujada entra.
-Bueno, estamos al final de la hora de visitas...-
Sofia se me acerca y me abraza fuertemente.
-Mejórate por favor...-se despega de mis brazos y mira a la enfermera- muchas gracias.
Llega hasta la puerta y me dice "Nos veremos pronto" Se larga sin siquiera mirar a Ayleen. Esta se me acerca, no me abraza sino que me queda mirando fijamente a los ojos
-Voy a estar por aquí ¿Ok? Fuerza con estos desgraciados- dice mientras la enfermera la mira confundida (adivinen, su jodida sonrisa no se ha movido). Acerca su boca a mi oído y me susurra muy despacio- Dice Albert que vendrán, quiere que para entonces, tengas el gallinero revuelto.
Me da un beso en la mejilla y se marcha. Joder. Temía que pasara, pero de alguna forma, Ayleen acabo relacionada a los Maníacos. Me siento putamente culpable y preocupado. Ademas ¿Que querrá decir con revolver el gallinero? ¿Estarán planeando que arme una revuelta en el lugar? ¿Y como? Apenas conozco a un tipo aquí, no tengo idea si el resto siquiera me dará un poco de su atención.

Sigo a la jodida enfermera, antes de volver al pasillo que conduce a lo que seria esa especie de "sala de estar", puedo ver en el fondo del pasadizo, una puerta amplia. Hay dos tipos fortachones parados junto a ella. ¿Estará tras esa puerta mi ansiada libertad?
Al llegar nuevamente a la amplia habitación, busco con la mirada a Kain. Quizás es momento de que nos conozcamos, quizás el pueda ayudarme a "revolver el gallinero". Por mas que miro, no logro encontrar a el tipo que me saludo para que me indique cual es Kain y donde esta.
-... la verdad es que estos malditos nos están mintiendo cuando dicen que quieren ayudarnos, fíjate, lo que están tratando de hacer es cuadrarnos a un arquetipo social que se sustenta en la sumisión, en el vivir muriendo lentamente. Piensan que nuestra reacción ante la estupidez de las gentes, es una patología, creen que la solución es mesurar nuestros sensibilidad para hacernos encajar en lo que ellos llaman sanidad mental...- Esa voz es la misma que gritaba en esa habitación, donde la enfermera se ha metido. Me volteo y veo a una mujer de piel clara, su pelo tiene tonalidades azules, verdes, rojas, blancas y negras. Tiene los ojos abiertos como platos y gesticula intensamente mientras habla. Las facciones de su rostro son abrumadoramente parecidas a las de Sofia. Debe tener unos veinticinco años. Esta hablando con una muchacha con ojos de profunda tristeza
-No lo se... quiero irme de aquí, este lugar me hace daño...- le respondió
Se ha percatado de mi mirada y me se ha quedado mirándome fijamente, con una sonrisa un poco perturbadora.
-¡HOLA, HOLA, HOLA TU! No te había visto por aquí- me dijo. Joder, su voz es parecida a la de Sofia ¿Tendrá algo que ver, o es que estoy trasladando imágenes de Sofia en ella?- ¡Acércate! ¡No te voy a morder! A menos que quieras jugar a los perros, por supuesto.
Me acerco intrigado
-¡SOY LA GRANDIOSA DIOSA KALI, PERO PUEDES LLAMARME LILIAN!- dijo extendiendo su mano- ellos me llaman Lucia, pero no les creas, son unos malvados conspiradores.
Le doy la mano- Me llamo Esteban... ¿De casualidad, no conoces a una Sofia?-le pregunto
-Mmh... No lo se, conozco a mucha gente pero soy mala con los nombres- dijo rascándose la cabeza- ¿Como es que luce ella?
-La verdad es que se parece muchísimo a ti-
-¿Si? A lo mejor una de mis disociaciones se hizo real y la viste caminando por la calle, no lo se- dijo riéndose.- O tal vez nos conocimos antes y mentí respecto a mi nombre, aunque lo dudo, no recuerdo tu rostro, y yo soy buena con los rostros. Anda, tu, Amelia ¡Saluda al hombre! No te quedes ahí como un vegetal lagrimeante- extiende su brazo hasta su hombro y le sonríe.
-Hola...- dice tímidamente la muchacha
-¡Vamos, querida! Yo se que tu puedes mas que esa languidez, te miro y se me parte el corazón de ver lo que te han hecho- dice con tono dramático y me mira inmediatamente.- No le has respondido...
-Estaba muy pendiente de tu energía- le dije riendo- Hola Amelia, es un placer conocerte.
-¿ESCUCHASTE? EMPIEZA A CREÉRTELO MAS, REPITELO EN TU CABEZA "ES UN PUTO PLACER CONOCERME"- grito Lilian.
-Te he oído en una de las habitaciones del pasillo de aquí, la enfermera ha entrado a la habitación.
-ESA ASQUEROSA MUJER ME PERTURBA, NO MUEVE UN JODIDO MUSCULO DE SU MALDITA CARA- dijo- Entonces escuchaste el bonito discurso que le he dado al tarado ese, tuve ganas de tirarle el escritorio encima, pero para que no me volvieran a aislar, preferí agarrar su maldito café y tirárselo en los papeles. Le hubieses visto la cara de espantado que tenia, estos tipos pareciese que tuviesen miedo de que le arrancáramos la cara a mordiscos.
-Suena tentadora esa maldita opción, se lo merecen por tenernos aquí y tratarnos casi como leprosos.- le respondí. Amelia se ha reído, Lilian la ha mirado inmediatamente y esta se ha quedado callada.
-¿PERO POR QUE DEJAS DE REÍRTE MUJER? APRENDE A MANTENER LA RISA, ES PRÁCTICAMENTE NUESTRA ÚNICA ARMA CONTRA ESTOS POMPOSOS SERIONDOS- Se ha quedado con la mirada perdida en el techo, de un segundo a otro luce desorientada- "No con la cólera, sino con la risa se mata. ¡Adelante, matemos el espíritu de la pesadez"
-Nietzsche...- dice Amelia, Lilian no reacciona, pareciese que su cabeza ha abandonado este mundo. De pronto reacciona y nos ve mirándola fijamente
-¿QUE PASA? ¿TENGO UN JODIDO BICHO EN LA CARA?- dijo mientras se aprieta el estomago riéndose
Amelia sonríe y libera una pequeña carcajada. Quien lo diría, pareciese que nosotros, los inestables y descontrolados podemos ayudarnos de mejor manera que los sanos y cuerdos profesionales.
-HAY QUE SALIR DE ESTE JODIDO LUGAR Y TOMARNOS UN WHISKY EN UNA PUTA AZOTEA- dijo tomándose la cara con las dos manos, rasguñándose las mejillas con sus uñas.
-A mi me gustaría, me dan un poco de miedo las azoteas, quizás mejoraría si me enfrentara esas cosas...- dijo Amelia.
-ESA ES LA PUTA ACTITUD QUE TE HACE FALTA- le dijo mientras besaba su cabello y le daba un suave mordisco- ¿Y TU, ESTEBAN? ¿TE UNES?
-En cuanto consigamos salir de este maldito lugar.- le conteste.
-DEBERÍAMOS SER COMO LOS JODIDOS PIRATAS Y ARMAR UN MALDITO MOTÍN, PODRÍAMOS LANZAR AL CAPITÁN VALERIO POR LA BORDA DEL TECHO- dijo enérgica.
- Podríamos hacerlo- parece que no soy el único que quiere salir desesperadamente de aquí- ya somos dos dispuestos al motín.
-¿Y TU AMELIA? ¿TE UNES A LA TRIPULACIÓN? ES EL ÚNICO CAMINO HACIA LA LIBERTAD, LAS AZOTEAS Y EL WHISKY...-
-Pues no lo se... yo no quiero hacerle daño a nadie...- respondió
-¿Pero acaso no quieres escapar de este horrendo sitio?- le pregunte
-Si... pero no se, no tengo a donde ir, si vuelvo a casa me encerraran nuevamente, lo se.- me respondió
-Podemos encontrar otro lugar, no lo se, no creo que debamos renunciar a nuestro anhelo de libertad por una aparente falta de posibilidades. Si hay dificultades, entonces hay un desafió que superar- le dije mirándola a los ojos.
-BIEN BIEN BIEN! QUE BONITO ES VER QUE NO HAYAS DEJADO QUE TE VUELVAN UN BABOSO SUMISO, TIENES TODO MI MALDITO RESPETO-
-Los ayudare solo si me prometen que no me dejaran abandonada a mi suerte en cuanto salgan... -dijo mirándome a mi y a Lilian.
-Lo prometo- Tiene que haber mas opciones, es horrible pensar que muchos aquí no han intentado escapar por que simplemente están completamente solos, y quienes son acompañados, están rodeados de terribles mantos de incomprensión. Se que en mi departamento no podría alojar a todos los que quieran escapar, pero si lo de los Maníacos va enserio, tal vez ellos puedan encontrar un refugio real para toda esta gente que ha sido puesta aquí con intención de quitarles los colmillos. ¿Sera este el plan de los Maníacos? ¿Estarán intentando reunir a el resto de los marginados en su causa?
-TE LO PUTAMENTE PROMETO QUERIDA, ME VOY A ENCARGAR DE QUE NINGÚN BABOSO VUELVA A TIRARTE AL PISO, AUN SI TENGO QUE HACERLO EN TU CONTRA- es el apoyo mas maravillosamente perturbador que he visto.


-¡Déjame! ¡No pienso tomar ninguna maldita pastilla mas! No queréis escuchar ¡Estas porquerías me están destruyendo!- dice un tipo en la habitación, tirando el frasco de pastillas que le ha traído la enfermera sin una oreja.
Un tipo fortachon se acerca a la enfermera y se coloca amenanzante junto a ella-
-Pídeme disculpas y tomate tu mediación ahora, a el doctor no le gustara nada que te niegues a seguir el tratamiento
-¡Pues que no le guste! El no escucha una sola palabra de lo que le digo, estas pastillas me están hundiendo mucho mas- grito desesperado el tipo.
-¿Te das cuenta que con este tipo de acciones solo prolongas tu estancia en este lugar? Recoge las pastillas y tomatelas-
-¿O sino que?- le dijo desafiante
-O si no tendremos que darte la medicación a la fuerza- le dijo con desprecio la enfermera.
-Oblígame entonces - dijo empujando una mesa contra la enfermera.
El tipo fornido se ha abalanzado sobre el, agarrándolo entre sus fornidos brazos, la enfermera le ha dado una cachetada al tipo y ha dado una señal por una especie de dispositivo de sonido. Por el pasillo veo venir a otra enfermera que no había visto antes, trae una jeringa, aparentemente así le administraran la mierda.
El tipo grita y lucha por safarse, la sala entera lo mira atónito, algunas asustados.
Lilian coloca una cara de desprecio enorme y sin pensarlo corre hasta la mesa, la coloca bien y se sube encima de ella.
-QUERIDOS AMIGOS REOS, ENCERRADOS. ¿NO ES ESTA PRUEBA SUFICIENTE DEL POCO INTERÉS QUE TIENE ESTA GENTE EN NOSOTROS? ¿PODÉIS VER COMO ESTO NO ES UN CENTRO ENCARGADO DE AYUDARNOS, SINO QUE ENCARGADO DE AISLARNOS DEL MUNDO? ESTÁN TRATANDO DE APAGARNOS CON PASTILLAS, QUIEREN QUE DEJEMOS DE HACER RUIDO POR LAS NOCHES, QUIEREN QUE NO DIGAMOS NADA CUANDO NOS ENVÍEN A DARNOS INYECCIONES DE BASURA EN EL CEREBRO. ¡QUERIDA TRIPULACIÓN! EL CAPITÁN DE ESTE BARCO Y TODOS LOS MALDITOS CAPATACES NO SON NUESTROS AMIGOS, ELLOS ESTÁN CUMPLIENDO EL ROL DE GENDARME, ESTÁN AL SERVICIO DE LOS ESTÚPIDOS NORMALES QUE NO QUIEREN VERNOS EN SU MISMO MUNDO. ESCÚCHENME PIRATAS Y GRUMETES ¡ESTO QUE LE ESTÁN HACIENDO A EL TAMBIÉN NOS LO HARÁN A NOSOTROS! ¡NO PODEMOS QUEDARNOS ASÍ SIN MAS! ¡ES MOMENTO DE UN MOTÍN!- grito Lilian fuera de si. Todos parecían escucharla, pude ver que en sus ojos que la gran mayoría veía como eso que le pasaba a ese tipo, era el reflejo de el trato que recibían ellos, y que continuarían recibiendo. No tenemos derecho a voto aquí.
-Bájate de la mesa Laura, estas haciendo el ridículo- le dijo la enfermera
-¡NO ME DIGAS LAURA! ¡PUTA ASQUEROSA, TE VOY A ARRANCAR TU ÚNICA ASQUEROSA OREJA!- ha saltado encima de la enfermera, ambas dan a parar al piso, Lilian le agarra las mejillas fuertemente y se las tira.- SONRÍE PUTA ASQUEROSA, ESA CARA DE MIERDA ANTIPÁTICA QUE TIENES ME DA NAUSEAS.
La otra enfermera le administra la dosis al tipo que estaba entre los brazos del gorila, este decae con velocidad, la enfermera lo toma para que el fortachon se lance sobre Lilian que continua tirando fuertemente de las mejillas de la otra enfermera. El tipo la toma y la lanza con fuerza. Lilian se golpea fuertemente la cabeza en el piso, lleva su mano hasta ella y esta se mancha de sangre. Sus ojos siguen abiertos como platos y sigue sonriendo macabramente. Se lleva la mano con sangre a la boca.
-¡ÑOM ÑOM! ¡RICA SANGRE!-
El gorila se abalanza sobre ella mientras la otra enfermera prepara la dosis correspondiente para inmovilizarla. Me acerco rápidamente intentando ayudarla
-NO NO NO, PIRATA, TE NECESITO EN LA CUBIERTA CON LOS DEMÁS MARINEROS, DE NADA SERVIRÍA QUE NOS ENCERRARAN A LOS DOS- grito indicando para que me alejara.
Rápidamente empieza a correr por la habitación mientras el guardia la persigue, va volteando mesas y sillas a su paso, es como un jodido huracán.
-¡MOTÍN! ¡MOTÍN!¡MOTÍN!¡MOTÍN!¡MOTÍN!¡MOTÍN!¡MOTÍN!¡MOTÍN!- grita mientras corre por la habitación, finalmente, el gorila le da un empujón y esta vuelve a caer al piso. La enfermera se acerca a prisa para administrarle los calmantes.
-¿Que esta pasando aquí?- dice desde el pasillo la voz de Valerio.
-Esta enferma me ha atacado, estaba llamando a una revuelta- le dijo la enfermera de una sola oreja. Tenia los cachetes de la cara completamente rojos. Varios se reían a carcajadas de la vil desgraciada.
-Laura, Laura, Laura...-dijo Valerio- Parece ser que la medicación no tiene efecto contigo, tu cuerpo se resiste al tratamiento, y acabas en actitudes tan terribles como esta, dañinas no solo para ti, sino que para todos.
-BLABLABLA SOY UN JODIDO CERDO ABURGUESADO QUE GANA DINERO POR ENVENENAR CEREBROS BLABLABLA-
-Es decepcionante ver como no conseguimos avanzar en tu tratamiento, me parece que la terapia farmacológica ya no es muy buena opción. Me parece que seria pertinente empezar con una terapia electroconvulsiva para calmarte este profundo episodio Maníaco.
- ¡COMETE MIS CALZONES JODIDO HIJO DE PUTA! TE JURO QUE SI ME TOCAS UN PUTO PELO AZUL TE VOY A ARRANCAR LA CARA A MORDISCOS-
-Procedan con los tranquilizantes y llévenla a su habitación, la mantendremos aislada hasta que se estabilice un poco, es un peligro para todos en este lugar. Me parece que seria pertinente fijar la terapia electroconvulsiva para el día mañana.- dijo- Tendrás tiempo de pensar hasta entonces en lo que has hecho Laura..
-DEJA DE LLAMARME LAURA PUTO BABO...- la jeringa ha entrado en su cuerpo- HIJ... ARGH.. PUTO...
Se ha dormido, la enfermera la topa bruscamente y la lleva con los pies arrastrándose hasta su habitación.
Todo el mundo mira con enojo, en parte, pareciese que todos podemos vernos reflejados en esta situación. ¿Habrá sido esto una táctica de Lilian para lo que ella llamaba el motín?
Tengo que hacer algo antes de que le metan corriente a su cerebro
-Tenemos que hacer algo... no podemos dejarla así...- me dijo Amelia en voz baja.
-Nos toca a nosotros ahora, ella ya ha hecho su parte-

Parece que el gallinero si se puede revolver.








Concierto de Tripas.


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