Segundo Movimiento: Novena parte: Revuelta en el psiquiátrico (2/2)
Por: Prometeo
Se ha ido la luz. Todo esta a oscuras. La sala principal esta vacía. Miro hacia el pasillo de mi habitación y veo numerosas puertas abrirse lentamente. Numerosos sujetos con evidencia en sus rostros de espectacion salen de ellas. Di un salto sobre una mesa, la misma que piso Lilian. Puedo sentir como mis compañeros empiezan a cantar.
Esta repleto, Valerio esta encerrado en su oficina. Los guardias han caído, hay sangre en el piso. Escucho un estruendoso grito desde el fondo del pasillo.
¡La puta madre! ¿Ha sido una alucinación o una ensoñación? Amelia me mira sin comprender. Estoy un poco fuera de foco. Hay algo que me preocupa profundamente y no se bien que es.
El tipo de hace un rato, se me ha acercado no se de a donde.
-¡Esta movida la cosa!- se paro junto a mi- Hola Amelia
-Podría estar mucho mas movida, veo frustración e impotencia aun no pasadas a forma activa.-
-Quizás podría ir en serio...- susurro Amelia.
-Es arriesgado. Muchos aquí quedamos aun mas expuestos, no tenemos a donde ir.-
-¿Y si te contase que existe un lugar donde podríamos escapar? ¿Si te dijese que hay alguien afuera que esta dispuesto a ayudarnos? Si los marginados nos reunimos y trabajamos en conjunto, no necesitaremos al resto de la escoria. Ellos viven de nosotros y nuestros hermanos esclavizados.-
-¿Hay un lugar donde podríamos ir? ¿Todos?- pregunto Amelia sorprendida
-Si existe aquello, yo te aseguro que la cosa si puede ir en serio.-dijo el tipo.
-Os lo aseguro, si miento, sáquenme los ojos y cortenme la garganta-les respondí.
El tipo se queda pensativo y mira alrededor, Amelia me observa intrigada.
-¿Y quien nos ayudaría?- pregunto en voz baja
-Por ahora, solo puedo decirte que son gente como nosotros dispuestos a arriesgarse.
-¡Bien chico! Debemos correr la voz entonces, a ver quienes están dispuestos.
-¿A cuantos podemos convencer?
-No lo se, esperemos que a la mayoría, si no nos unimos todos es difícil que lo consigamos- dijo Amelia. Si supiese exactamente cuando los Maníacos planean intervenir, seria mucho mas fácil. Sencillamente no podemos esperar, Lilian ha abierto una posibilidad demasiado concreta como para desperdiciarla y dejar que las cosas se vayan calmando con los días, en espera de mas información de los Maníacos. Quizás tengamos que hacer esto nosotros mismos. Kain, quizás pueda encontrar mas información con el.
-Eso si, si queremos hacer una revuelta, tenemos que librarnos de la medicación ¿Como vamos a enfrentar los guardias si vamos todos sedados?
-Tengo una idea para ello. Mas tarde te explicare, ahora necesito hablar con alguien aquí. Quizás el pueda ayudarnos aun mas. ¿Podrían ustedes encargarse de correr la voz? Recuerden ser sigilosos, si nos escuchan estamos jodidos.- les dije- ¿Podrías indicarme donde puedo encontrar a Kain?
El tipo ha asentido con la cabeza - Sigue hasta hasta el fondo de la habitación, por el pasillo que da camino al patio trasero. Seguramente estará sentado en su silla, leyendo.
-Nos vemos luego entonces- dijo Amelia mientras me encaminaba hacia el lugar indicado.
Sigo por el pasillo hasta dar a una pequeña habitación, el lugar es silencioso, sobre una silla un hombre canoso lee un libro. Tiene una pequeña cicatriz en su ojo derecho, y lleva un bigote y barba no demasiado largos, tambien, blancos. Al verme entrar en la habitacion se queda observandome, casi evaluandome.
-¿Nosotros no nos conocemos?- me pregunta. Su voz es un poco ronca.
-No, aunque al parecer, según algunos, tenemos que conocernos- le conteste.
-Mmh- dijo cerrando su libro y acomodándose en la silla.- mi respuesta depende de vuestra precision. ¿Quienes son esos algunos?-
-Diego y Albert. -le respondí. Me ha quedado mirando fijamente. Se ha frotado los ojos con sus manos y se ha levantado de la silla, ha caminado hasta el ventanal y se ha puesto a contemplar el cielo.
-Entonces, ellos piensan que tu podrías ser a quien hemos estado esperando.
-Es lo que dicen ellos-
-Y eso que dicen ellos ¿Te parece que es así?- me pregunto, dándose vuelta y mirándome a la cara.
-No lo se... solo se que estoy dispuesto a arriesgarme, intentarlo. Ya estoy aquí, pareciese que ya no puedo frenar esto-
-Sabes, los planes de nuestra hermandad son de tal calibre, que estar aquí, en este lugar, es solo una expresión mas de las miserias que puedes encontrar.- me dijo- ¿Estas dispuesto a apostar tu vida? ¿Eres capaz de mirar a la muerte a la cara y bailar con ella? ¿Eres capaz de aguantar los mas terribles tormentos de esta vida? El enemigo es poderoso y despiadado, buscara destruirte en todos tus aspectos. Te perseguirán, torturaran, se abalanzaran sobre todo lo que amas. ¿Crees ser capaz de enfrentar y soportar esos embistes? No eres el primero que llega aquí, otros ya han retrocedido o caído irremediablemente. ¿Que te sustenta para afirmar que estas dispuesta a arriesgarlo todo?
-Solo quiero ser libre, haré todo lo que tenga que hacer, y me enfrentare a todo lo que haya que enfrentar. No tengo otra opción, sencillamente ya no puedo vivir con la cabeza agachada.
Kain comienza a girar en la habitación, luce pensativo.
-Mi pregunta aqui es ¿Como delimitas tu concepto libertad? ¿Que entiendes por ser libre?
-Ser lo que verdaderamente soy, emanciparse de las expectativas del mundo en relación a mi vida, yo dar las directrices, poder ser responsable completamente de la vida que tengo.
-Pero esa autonomía completa la sabemos imposible, realmente, no hay una división completa entre tu y el mundo, recuerda que formamos parte de una estrecha cadena y los contextos van sucediéndose por necesidad. Todo influye en todo, creo que lo tienes claro. Entonces ¿De que manera definimos nosotros las directrices de nuestras vidas? Si nuestro actuar es la respuesta ante los diversos estímulos hacia nuestra voluntad ¿Como es posible pensar en esa forma de autodeterminación?
-No hablo de un desligue en nuestra estrecha relación con el mundo y los diversos contextos que se van sucediendo constantemente. Cuando hablo de dar las propias directrices intento decir que aquellos impulsos y empujes del mundo, sobre mi voluntad, no sean contradictorios con mi propia identidad. Hablo de abandonar la delegación del pensamiento y las decisiones ¿Con que fin? Que aquello en que desenvolvamos nuestra voluntad, aquello que vivamos, no traicione nuestra identidad, como pasa con la alienación, o la sumisión ante el régimen económico y político. Hablo de dejar de ser ganado y asumir las responsabilidades con nuestra propia vida.
Me mira, parece algo complacido- A aquello yo le suelo llamar "Consecuencia ontológica". La profundidad de la naturaleza de la voluntad pasa a ser un hecho con el estado actual de ser. Es decir, no hay contradicción entre el ser esencial y el ser contextual o circunstancial.-
Pone ambas manos tras su espalda y regresa hacia la ventana.
-¿Por que te has mantenido aquí de forma voluntaria? ¿Por que no estas con Albert organizando todo?-
-He necesitado alejarme de muchas cosas. Veras...- dice señalándome su cicatriz en el ojo con su dedo indice de la mano izquierda- yo me he comprometido por años con la causa, y, con el paso de los años, eso pasa la cuenta. Tanto ajetreo solo consiguió nublar mi conciencia con rabia y frustración. He necesitado calma para poder re ordenar y desarrollar aun mas mi pensamiento, sobre todo en momentos como los que se han vivido, donde la causa ha estado detenida por años. Albert es un hombre sensato y tremendamente inteligente, actualmente esta en condiciones de llevar adelante la organización de los Maníacos sin mi ayuda.
-Pero quizás es el momento en que los Maníacos necesitan tu ayuda. Albert me ha dicho que la cosa de verdad se viene en serio.-
-No lo se... Debo reflexionarlo, si las condiciones verdaderamente están para eso, quizás pueda hacer de esta mi ultima batalla.-dijo- Por cierto, me he enterado de que el ambiente esta algo animado. Me imagino que debes venir en busca de información o un poco de ayuda.
-Nos seria bastante útil...-
-Pues, de los Maníacos no puedo decirte mucho, si intervienen, no se cuando lo harán, no he estado al tanto de los movimientos desde hace bastante.- Vaya jodida decepción- Aunque nunca se sabe, tienen ojos donde ni siquiera te imaginas.
¿Que significara eso? ¿Tendrán a alguien infiltrado? ¿Y como es que no se ha comunicado conmigo?
-Necesito entonces algún indicio para quebrar la seguridad de este lugar
-Seguramente es lo que Albert quiere, que por vuestra cuenta seáis capaces de iniciar la revuelta. El mayor aporte que puedo entregarte es la ubicación de las llaves de las habitaciones y la puerta principal. Por el pasillo que da hacia las oficinas de los psiquiatras, la tercera puerta a la izquierda, esa es la habitación de los guardias, suele haber una copia de las llaves siempre colgada junto a los gabinetes donde guardan sus ropas, ademas de las estructuras de rondas y cambios de turno entre los guardias. La habitación rara vez se cierra, puesto que tiene un baño especial para ellos.
-Tendría que entrar sin ser descubierto. Es bastante útil ¿Como te has enterado de todo ello?
-Bueno, tengo que confesar que en los días en que me inunda la nostalgia, he salido a visitar algunos viejos lugares sin autorización. Si, estaré viejo, pero aun tengo esas habilidades que aprendí junto con los Maníacos.- se da media vuelta y me mira- ¡Bien! ¡No te distraeré en tu misión!
En la sala principal se escucha como hay un fuerte murmullo, las enfermeras cuchichean entre si en voz baja, como conspirando. ¿Habrán descubierto el plan? Es innegable la efervescencia actual del ambiente.
Me acerco hasta Amelia rápidamente
-¿Como les ha ido?
-No estoy muy segura, al parecer hay mucha gente dispuesta, el problema es que seguimos obstruidos por el asunto de la medicación, necesitamos no estar mermados para que algo como esto funcione- me dijo- Dijiste que tenias un plan, me parece que es momento de que nos cuentes, ya que sin eso solucionado, no podremos hacer nada.
-Bien bien... necesitare de ayuda eso si...-le dije en voz baja
-¡BASTA! ¡SE ACABO! ¡NO TOLERARE MAS LA MISERIA DE MI VIDA!- grita fuertemente el maníaco enemigo de los escaparates. Tiene un lápiz de punta afilada en la mano y se lo ha enterrado en el antebrazo. La sangre comienza a correr, los ojos están expectantes, las enfermeras se acercan rápidamente.- ¡ALÉJENSE! NO DEN UN SOLO PASO O ME LO ENTERRARE AHORA MISMO EN LA GARGANTA.
El alboroto empieza a formarse, una enfermera se ha acercado y con una silla, el tipo la ha alejado. Una de las enfermeras da la señal a el guardia custodio del pasillo. Este se acerca rápidamente.
-ALÉJENSE, ALÉJENSE, NO ME TOQUEN-Todos los ojos contemplan al aparente suicida, el pasillo no tiene ojo pendiente, es el momento. Me escabullo entre la multitud y me muevo a prisa por el pasillo, evitando hacer demasiado ruido, llego hasta la habitación indicada y la abro con cuidado. Esta vacía, para mi fortuna. Tomo las las llaves y las escondo en mis pantalones rápidamente. Es muy posible que lo noten, tendré que encontrar un lugar adecuado para ocultarlas hasta el momento preciso. Miro el cronograma, el primer cambio de turno ocurre a las diez de la noche, estando el tiempo entre las 22.00 y las 22.15 libre de rondas por los pasillos. Escucho mas ruido desde la sala principal, debo darme prisa.
Las pastillas joder ¿Que puede servir aquí? Reviso entre los diversos estantes y entre un montón de chucherías encuentro papel de aluminio, un buen pliego. ¡Esta mierda servirá! La doblo en varios pliegues y la escondo, corro hasta la puerta y la abro lentamente, a través de el pequeño espacio veo una bata blanca pasar. Espero unos segundos y saco la cabeza, escucho a Valerio hacerle preguntas a la enfermera. Salgo de la habitación, aun no han terminado con nuestra distracción. Avanzo sigilosamente por el pasillo, y me mezclo entre la multitud, Amelia me mira atentamente y coloca una expresión de preocupación al mirar al pasillo. Doy vuelta la cabeza y veo un guardia mirando desde el fondo. ¡Joder nos descubrieron! ¡Estamos jodidos!
El guardia se da media vuelta y camina en dirección a la puerta principal. ¿No se ha acercado inmediatamente a decirle a las enfermeras? ¿Harán todo en silencio o es que este tipo es uno de esos ojos de los Maníacos? La incertidumbre me carcome. El tipo al ver que he regresado a la habitación tira el lápiz al suelo.
-LO SIENTO, DE VERDAD LO SIENTO, AVECES NO SE LO QUE ME PASA-grito.
-Yo tengo una idea de lo que pasa...- dijo Valerio en voz alta- La situación anterior ha resultado nociva para vuestra estabilidad, el espectáculo de Laura muy probablemente desato el quiebre de la estabilidad natural del lugar, cuestión necesaria para vuestra recuperación. Como medida precautoria, dados los acontecimientos del día de hoy, regresaran mas temprano, hoy, a sus habitaciones, de modo que podrán descansar y así tranquilizaros después de estas estresantes escenas. A las ocho estarán todos en sus habitaciones, recibirán su medicación mas temprano de lo habitual, con la intención de ayudarles a dormir mejor. Las enfermeras se encargaran de velar por la tranquilidad del lugar.
-Ya escucharon, así que vayan tranquilizándose desde ya- grito la enfermera de una sola oreja.
La atención ha vuelto a dispersarse, han llevado a el tipo a detener la hemorragia de su brazo y la gente conversa entre si, algunos se quedan pensativos y otros miran atentos, como esperando.
-Nos vieron ¿Que vamos a hacer?- dijo Amelia
-Tenemos que seguir adelante, hay que hallar la manera de esconder las llaves- le dije
-¿Tienes las llaves? ¿Como las conseguiste?-dijo sorprendida.
-Te dije que alguien aquí dentro podía ayudarnos.-
-Entonces si seguimos adelante ¿Como le haremos con el asunto de las pastillas?
-Sencillo, he encontrado un pliegue de papel de aluminio, hay que dividirlo para que alcance para todos, la idea es colocárselo en la boca antes de que vengan con las pastillas, llevarnos la pastilla a la boca y colocarla en el papel. Con la lengua lo doblas o lo escondes bajo esta, bebes el vaso de agua para simular que has tomado la pastilla. Luego cuando se vayan, te lo sacas de la boca.-le respondí- hay que evitar tragárselo con el papel, claramente
-Puede que funcione...- dijo Amelia- Quizás esto si pueda funcionar, necesitamos esconder lo suficientemente bien las llaves.
-Le haré un agujero al colchón, en la parte que da a la pared. Ahora debemos encargarnos de repartir estas cosas a quienes quieran de verdad sumarse. A las 10 de la noche se realiza el cambio de turno, tenemos quince minutos sin ronda por los pasillos para abrir las puertas de las habitaciones e iniciar la revuelta.-le respondí
-¡Vaya! Entonces de verdad tenias un plan.-dijo
Llegada la hora somos conducidos nuevamente a nuestras habitaciones por las enfermeras y guardias, el tipo que me descubrió no esta presente. En mi habitación la enfermera de una sola oreja me trae la medicación, coloco las pastillas según lo indicado y tomo un sorbo de agua. La enfermera parece convencida, la pastilla esta envuelta en el papel, bajo mi lengua. Se retira. Solo cabe esperar a que el reloj en la habitación marque las 10 en punto para sacar las llaves del agujero del colchón e iniciar la revuelta. Estoy ansioso, tremendamente nervioso.
El reloj indica la hora, ningún guardia ha llegado en busca de las llaves ¿Habrá guardado silencio aquel hombre? Saco las llaves y pongo la oreja en la puerta. Escucho unos pasos alejarse en dirección a la sala principal, ha terminado su turno al parecer. Llegara otro guardia, habrá que enfrentarse a el también.
Abro la habitación silenciosamente, el pasillo esta oscuro y solitario. Voy de puerta en puerta quitandole el seguro a las habitaciones, luego de aquello, he dado la señal de dos golpeteos en la puerta. Las habitaciones comunes están todas abiertas, restan los que están en aislamiento, las llaves que tengo no sirven para aquel pasillo. Seguramente lo tendrá algún guardia o estará entre las pertenencias de Valerio o la enfermera de una sola oreja. Camino hasta la sala, ha llegado el momento, todo esta completamente oscuro. Miro hacia el pasillo, veo las puertas abriéndose, y a la tripulación salir decidida de sus cuartos. Es momento de dar la señal, me paro sobre una mesa y grito:
-¿PENSASTEIS QUE PODÍAS REÍRTE DE NOSOTROS DE ESTA FORMA?¿PENSABAN QUE REALMENTE PODRÍAN ENCERRARNOS Y ALEJARNOS DEL MUNDO? ESTE MUNDO TAMBIÉN ES NUESTRO, AUNQUE NO LES GUSTE, VAMOS A TOMAR LO QUE NOS CORRESPONDE, NUESTRA LIBERTAD.- veo abrirse una habitación iluminada, las enfermeras aun no se han marchado, vienen a prisa por el pasillo y dan señales a los guardias. La oficina de Valerio también se abre. El resto de la tripulación se camufla en la oscuridad, esperando la señal para atacar. Permanecen ocultos, solo podremos abatirlos si los pillamos desprevenidos.
Las enfermeras entran en la habitación y Valerio mira desde el pasillo.
- ¿Como te has salido tu?-grito- ¿Que estas haciendo parado sobre esa mesa? Vuelve inmediatamente a tu habitación o te llevaremos a aislamiento inmediatamente- las lucen se encienden.
-¿No les apetece ir ustedes a aislamiento?- les respondo. Levanto la mano y doy la señal. La tripulación sale de su escondite y reduce a las enfermeras, varios se abalanzan sobre los dos guardias en la habitación. A Valerio se le desfigura el rostro y corre en dirección a la salida.
Un guardia le ha pegado con un palo en pleno rostro a uno de los nuestros, la sangre a salido disparada. Ya nada hay que detenga la rabia, el guardia se desmorona ante la numerosa oleada de puñetazos y patadas. La multitud se ensaña con el, seguramente como forma de venganza a todos los abusos que han sufrido. Hay sangre en el piso, mucha sangre. El otro guardia aun resiste.
-¡SE ESCAPA EL CAPITÁN!¡AGÁRRENLO!- grita uno de los nuestros.
El guardia que queda en pie saca una pistola ¡Nos ha jodido!
Cuando Valerio esta llegando al fondo del pasillo, frente a el, aparece un hombre con una mascara. La luz se apaga en todo el edificio, escucho el grito de miedo de Valerio, el sonido de la puerta de su oficina cerrándose, el sonido de una pistola que cae en la baldosa y como un cuerpo cae al piso. El ruido de furiosos golpes.
-¿Que ha sido eso? ¿Quien era el? ¿Era esto parte del plan?- me pregunta Amelia.
-No lo se, no esperaba esto- ¿Serán los maníacos? ¿Tan oportunos?- Necesitamos las llaves del aislamiento, hay que sacar a Lilian.
-NO SABÉIS LO QUE ESTÁN HACIENDO, PUEDEN IRSE QUIZÁS, PERO LOS ENCONTRARAN Y VOLVERÁN AQUÍ, Y CRÉANME, DE VERDAD CRÉANME, VAMOS A HACERLES PAGAR POR ESTO- grito la enfermera de una sola oreja.
-¡Ahorra tus palabras pedazo de estúpida! ¡Dame las llaves del aislamiento!-
-SOIS UNOS ESTÚPIDOS- continuo. Amelia le ha dado una cachetada.
-Danos las malditas llaves-le dijo- no nos obligues a hacerte algo que no queremos.
Se ha espantado, nos ha entregado las llaves.
-¡Bien hecho Esteban! ¡Sabia que podíamos confiar en ti!- dijo una voz, me volteo y veo un sujeto con mascara. Es Albert, estoy seguro. ¿Quien se imaginaria que el mismo participaría de estas operaciones? Se me ha acercado y me ha puesto la mano en el hombro. Tras el veo un grupo de 5 personas, 2 de ellas custodiando la puerta de Valerio para evitar que escape. Reconozco el que se para junto a mi, es Diego
-Bueno gente, tenemos un lugar a donde ir, los ayudaremos a recuperar su tan anhelada libertad.- dijo a la tripulación- pero primero, escuche que esto era un motín... el capitán aun esta encerrado en su oficia y tenéis a varios compañeros aun encerrados.
-Es hora de terminar el jodido trabajo- les digo
-¿Y que hacemos con Valerio?- pregunto Amelia un poco asustada- ¿Queréis matarlo?
-Es lo menos que se merece- grito alguien en la multitud.
-Conviene una venganza, eso es innegable- les dije- a el y a todo el maldito personal del lugar.
Las enfermeras lucen aterrorizadas.
-Ustedes tienen que decidir que hacer con ellos, nosotros somos solo los refuerzos- dijo Albert a la multitud- Sin embargo, yo no los mataría. Eso seria ahorrarles el infiernos que se les viene, a ellos y a todos los carceleros de este mundo. Si yo fuese ustedes, les dejaría observar su propia destrucción. Por ahora, solo les daría un poco de su propia... ¿Como le llaman a sus pastillas? "Medicina"-
-Bien, tenemos que sacar a Lilian, y encerrar a todos estos en las habitaciones de aislamiento. ¿Que ha pasado con los guardias de la entrada?- le pregunte a Albert
-Digamos que los "dimos de baja"- dijo uno de los Maníacos. Es la voz de Nicolas, estoy seguro.
-Bien, entonces hay que sacar a Valerio de esa habitación, desaparecer los archivos de todos ustedes y finalmente dispersarnos. Nos reuniremos luego de eso, en 1 hora, en la fabrica abandonada que esta entre Independencia y San Armando. Para entrar, toquen el portón fuertemente y griten "GALLINAS ROSTIZADAS, CEREBROS FRITOS"- dice con el volumen suficiente para ser escuchado por la tripulación, pero no por las enfermeras-
-¿Te gusta? A mi se me ocurrió esa clave- me dice Nicolas riéndose.
-Por mi parte, le debo una visita a Kain...- dijo Albert.-Nos veremos luego.
-¡INFERNALES PATATAS RADIOACTIVAS! ¡QUITENME ESTAS ASQUEROSAS AMARRAS!¡YO TAMBIÉN QUIERO TRAPEAR LA CUBIERTA CON SANGRE!-grita Lilian amarrada a una especie de cama que parece mesa.
Abro la puerto, y entro junto con Amelia, Nicolas y el maníaco rompe-escaparates, estos dos últimos llevan agarrado a Valerio con un cuchillo en su garganta. Esta sudando la gota gorda el muy jodido. Amelia corre hasta Lilian
-¡Lo logramos Lilian! ¡Somos libres!- le grita alegre mientras suelta las amarras de sus brazos.
-Y HASTA TRAEN AL CERDO DE VALERIO ENTRE USTEDES- dijo animosa- ¿COMO ES QUE NO TIENE NI UN MORDISCO? ¿SE HAN AGUANTADO LAS GANAS DE SACARLE LA NARIZ?
-Creo que se le viene algo muy muy feo a este hombre- dice el maníaco rompe-escaparates
-DÉJAME TORTURARLO UN POQUITO, NO SE PREOCUPEN, SE VA A TRAUMAR TANTO QUE NI SIQUIERA LO RECORDARA- dijo Lilian poniéndose de pie de un salto y mirando con los ojos como plato a Valerio. Este trata de decir algo, pero Lilian se adelanta y le agarra los labios y se los gira- CIERRA ESA PUTITA BOCA MEJOR SERA
Lanzamos a Valerio a la mesa y le ponemos las amarras, Amelia luce un poco insegura, como de costumbre.
-OYE Y ¿QUIEN ES ESTE DE AQUÍ? YO NO LO HABÍA VISTO ANTES- me pregunto Lilian por Nicolas
-Es parte de los refuerzos-le conteste
-JODER, CUANDO HABLÁBAMOS DEL MOTÍN NO ME IMAGINABA QUE IBAS A TRAER UN EJERCITO AL MALDITO LUGAR- dijo sonriente- TIENES MI RESPETO, PIRATA. YA LLEVAS DOS RESPETOS
-¿Q.. Q...Que me vais a hacer?- tartamudea Valerio
-¡Estas tartamudo! Parece que alguien esta bajo una buena porcion de stress- le dije, mientras sacaba todas las pastillas de una tira de Risperidona que encontramos en una de las bodegas- Te vamos a dar algo que te va a ayudar.
-¿Una dosis tan alta no es peligrosa?-pregunto Amelia. Lilian la abraza y se ríe
-¡DE ESO SE TRATA! PERO NO SE LAS DES AHORA MISMO, APROVECHEMOS DE JUGAR UN POCO CON EL.-Nicolas la mira atentamente, ella lo mira- ME PODRÍAS DAR ESE NIÑITO FILOSO, VALERIO TIENE CARA DE PESADEZ, QUIERO HACERLO SONREÍR.
Nicolas estira su mano con el cuchillo y me mira
-ME CAE BIEN TU AMIGA-
Valerio grita adolorido mientras Lilian le corta las extremos de la boca, convirtiéndola en una sonrisa permanente. Hay mucha sangre, Amelia mira hacia otro lado, muy asustada, Nicolas luce complacido. ¿Yo? Algo pasa, nunca antes había disfrutado tanto de el dolor en alguien mas, nunca antes había sentido tanto ese placer vengativo contra mis carceleros. Meto mi mano repleta de neurolepticos en su boca y le doy una bofetada.
Un estruendoso grito se escucha de una de las habitaciones cercanas, al fondo del pasillo de aislamiento.
-¿Que ha sido eso?- le pregunte a Nicolas
-¡Joder! Era la voz de Diego...-me respondió preocupado-Lilian, dame el cuchillo.
-¡JODETE! LA GRANDIOSA KALI ES UNA MAESTRA CON LOS CUCHILLOS, NI EN MIL AÑOS SUPERARÍAS LA EXPERTIZ DE MI ARTE-dijo enérgicamente- ¿QUE TE PASA, AMELIA? NO TENGAS MIEDO, MIENTRAS ESTE AQUÍ NO CORRES PELIGRO.
-¡Joder! Esa ha sido la habitación del fondo- dijo cerrando la puerta- ¿Habéis soltado a ese monstruo?
-Eramos todos o ninguno- le dije- ¡Silencio!
Se escuchan unos pasos corriendo por el pasillo y el grito de una de las enfermeras, alguien camina lentamente tras ella. La enfermera es la de una sola oreja.
-Algo aquí no va bien- dijo Nicolas.
-Tenemos que salir de este lugar- dijo el maníaco rompe-escaparates-
-¿Que hay con Diego?- dijo Nicolas
-¿Tenia un cuchillo cuando fue a soltar a ese tipo?
-Si
-Pues no querrás entrar a ese lugar...- le dijo.
-La gente ya se estaba dispersando, no creo que quedemos muchos por aquí- les dije
-¡Por favor, vamonos de aquí!- suplico Amelia. Lilian la ha mirado y le ha puesto cara de pena-
-YA, JODER, NOS ESPERA LA AZOTEA Y EL WHISKY, POR FIN SABOREO EL MOMENTO- dijo.
Abrimos la puerta lentamente, todas las puertas del pasillo están abiertas, de la del fondo se ve salir un hilo de sangre. Por el piso, desde esa habitación, se ven gotas de sangre, las paredes también están manchadas. ¿Le habrán herido? Avanzamos lentamente por el pasillo, Lilian lleva el cuchillo levantado, preparada para entrar en combate.
-He pisado algo...- susurra Amelia, que al mirar al piso, da un pequeño gritito. Lilian le tapa la boca para evitar el escándalo. Una oreja descansa en el piso, no fue arrancada con precisión, pueden verse marcas de dientes.
Seguimos avanzando y finalmente llegamos hasta el final del pasillo, dando a la habitación principal. Sobre la mesa esta la cabeza de la enfermera de una sola oreja, actualmente, sin ninguna oreja.
-Es perturbador, pero no puedo negar que el tipo es un artista- me susurra Lilian.
Avanzamos por el pasillo de las oficinas, en dirección a la salida, el cuerpo de uno de nuestra tripulación yace en el piso, con la garganta abierta y las cuerdas vocales arrancadas. Lilian continua tapando la boca de Amelia, que esta aterrada. Llegamos al fondo del pasillo y doblamos a la derecha, la puerta esta abierta, los guardias están muertos. Esos fueron los Maníacos.
-Queda poco, casi estamos afuera-dijo el maníaco rompe-escaparates.
Frente a la salida, un hombre esta parado. Tiene puesta una bata de medico, diría que la de Valerio, pero esta completamente teñida de sangre. Esta arrancando la piel de un torso en sus manos. En el piso yace el resto de las extremidades, algunas ya con la piel arrancada. Se da media vuelta y se queda mirándonos.
-¡TE ACABARE MALVADO ARTISTA DE LAS PIELES! NADIE ACECHA A MI TRIPULACIÓN- grito Lilian- POR CIERTO, BONITO TRABAJO CON LA ENFERMERA ESA.
-¡Joder, corran! ¡Suban por la puta escalera!- grito Nicolas agarrando a Lilian y Amelia. Tras el fue el maníaco rompe-escaparates.
Me ha mirado a los ojos, esos jodidos ojos, yo los he visto antes. SON LOS DE LOS PUTOS SUEÑOS Y VISIONES.
-Tu...-me dice mientras levanta el cuchillo y sonríe.
Subo a prisa por las escaleras siguiendo al grupo
-¿Te ha hablado? ¡Se supone que nunca ha dicho una puta palabra! ¿Por que mierda te hablo?- grito mientras corría por las escaleras el maníaco rompe-escaparates
-No tengo idea ¡Joder! ¡Sigue corriendo!- le respondí.
-NO ME OBLIGUÉIS A CORRER, DÉJAME ENFRENTARME A ESE DEMONIO DE TAN BELLO GUSTO- Grito Lilian
-Lilian, por favor no dejes de correr- le grito Amelia. Llegamos hasta la azotea del edificio. Cerramos la puerta tras nosotros.
-¿Ahora que hacemos?-le pregunto a Nicolas mientras me acerco a la cornisa del edificio, no es excesivamente alto, pero no se puede saltar y salir ileso.
Avanza lentamente y me coloca la mano en el hombro.
-La teníamos considerada como una posible zona de salida en caso de que alcanzaran a dar la alarma. Tu sígueme, vamonos-
-¿TE LLAMAS NICOLAS NO ES ASÍ?- pregunto Lilian
-Así es- le sonrió
-PUES, TE ADVIERTO QUE SI ME VUELVES A TOCAR TE VOY A ARRANCAR UN BRAZO Y HARÉ QUE TE HAGAS TU MISMO UN EXAMEN PROSTATICO CON EL- le grito.
-Joder, me cae bien tu amiga- me dijo Nicolas muerto de la risa.- Ya, vamonos de aquí.
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Delirio: el ahora no es (XI 2/3)
domingo, 2 de junio de 2013
Publicado por Gwÿnt
Capítulo onceavo y dos tercios: Sobre rieles del caos.
Capítulo onceavo y dos tercios: Sobre rieles del caos.
Me sirvo desayuno tranquilamente con las provisiones que
Gaspar ha traído, y me siento en la mesita, acompañada por el hacha. Suspiro
calmadamente mientras revuelvo el café, esperando a que el montón de azucar se
disuelva del todo. Está anocheciendo, y hace frío. He tenido un dia
terriblemente provechoso, los dedos aún me apestan a gasolina. Cada vez que los
huelo, emerge una sonrisilla. De pronto escucho la reja, y pasos. Unos bastante
acelerados, y los otros más calmados. Excelente, ya se quienes son. Se abre el
portón.
- Chan chan chaaaaan. – escupo mientras sorbeteo el café.
- ¿ME PUEDES DECIR QUE SIGNIFICA ESTO?- me tira el
periódico.
-Vaya, que buenisimos modales tiene, enfermera Leonore. Creí
que se interesaría por mi pie.- subo el pie a la mesa y se lo enseño.- Parece
estar bastante regenerado, la sangre ya no arma show… lástima.
-No me hagas perder la paciencia, mocosa.- Gaspar se
mantiene tranquilo, pero tiene una expresión sombría.- Dime que has hecho.
-Oye, oye, calmate. Me entregaron una maleta con explosivos,
y solo saqué unos cuantos.
-Leonore voltea y le grita a Gaspar.- ¡Te dije que eso no
sería una buena idea! Ya viste como perdió el control en el hospital, estamos
lidiando con una sociópata.
-Eh… Leonore.- me mira furiosa.- Hola, estoy acá. ¿De qué va
todo esto?
-Va de que alguien debió hacerse cargo de ti y plantarte la
medicación nuevamente, esto no está yendo bien. Estás poniendo todo en riesgo,
de forma innecesaria.- me indigno y me pongo de pie.
- ¿Estás jugando a ser la señorita de psiquiatra? No te
queda.
-Tengo conocimiento suficiente como para saber que esto no
está bien.
-¿Y que está bien?
-Agh, no se puede hablar contigo- me da la espalda. Odio que
me den la espalda.
-¿Por qué? Yo creo que tu no puedes hablar conmigo porque no
tienes puta idea de cuanta mierda hablas con tus discursillos influenciados por
una moral idealista que en realidad no existe como tal. Me aburres.
Mientras Leonore se aleja, lentamente camina Gaspar hacia
mí.
-Hace un tiempo fuiste a mi oficina pidiendome ayuda. Pues
bien, hablemos.- Toma asiento, y en su semblante noto una autoridad hasta ahora
desconocida para mí. Le imito, y me siento.- Esto – y señala al periodico
local- ha sido una pequeña desviación del plan, ¿no te parece? No había que
hacerlo algo personal.
-Pues me ha dado la gana hacerlo.
-¿Porqué?
-¿Y porqué no? Estoy en un momento sumamente complejo, y
siento que hay recuerdos que me estorban en demasía. Esto ha sido un simbolismo
del quiebre con aquello.
-PERO MURIERON DOS PERSONAS QUEMADAS!- grita escandalizada
Leonore.
-¿Les conocías?
-No necesito conocerlas para saber que eso está mal.
-Les dejé una advertencia en sus puertas, no soy la mala del
cuento… no tanto.- Ella arma un berrinche.
-Gaspar, estaré en el auto.- El asiente y ella sale indignada
del recinto.
-Bueno, - continúa- ¿recuerdos que te estorban? Pareciera
ser que finalmente estas recordando algo de tu vida anterior a todo esto, de
Alex, del psiquiatrico. No es una señal mala, pero tu reacción parece un tanto
preocupante. No puedes ir quemando casas sin control ninguno. Hospitalizarte
unos dias sería una ultima opción, recuerda que el recinto tambien trabaja como
psiquiatrico, y habria que considerarlo ante tu aficion por destruir y llegar a
matar.
-No es algo usual, por la mierda, ¿tan estandarizados son
que piensan que una acción unica se va a volver reiterada?
-El comportamiento sociopático sumado a tu impulsividad dan
para creerlo, ¿no te parece?
-No. – me mira fijamente un instante y anota un par de cosas
en su ficha. ¿Mi ficha? Reconozco la foto de cuando recién me ingresaron… oh…
-Parecen ser acciones mas sintomáticas que de tu carácter en
sí, y por eso es que quiero prestar especial atención en esto. No queremos que
te metas en un lío por ser incapaz de elegir entre quien eres y lo que tu
impulso te dicta.
-¿ES UNA BROMA? ¿Estás diciendo que los impulsos no
conforman la identidad como tal? ¿la capacidad inmediata de elección sobre los
deseos, necesidades e intereses?
-Por supuesto que no digo eso, pero tu impulsividad está
totalmente arraigada a tu ira, y aquello ya se vuelve patológico. Hay
situaciones, en las que te pones en riesgo tú misma. Tu afición por los
cuchillos, y tu incomprensible conversión de recuerdos son alarmantes. Esto no
es solo por nosotros, Daire, es por ti. Si bien, no reconozco la existencia de
una felicidad como tal, si aspiro a cierta estabilidad.
-Claro, estabilidad, pero suprimiendo gran parte de las
respuestas instintivas. ¿No es como un disfraz todo esto? Disfracenme de nuevo
de antipsicóticos, la ultima vez resultó sumamente bien- la ironia me sale
hasta por los pelos.
-Tal vez no era el indicado- hojea mi ficha-, pero es
importante que pongas de tu parte, o esto no va a resultar. Sabes que no tengo
interés en engordar a cualquier empresa farmacológica o alimentar el deplorable
mercado que arruina la libre medicina, pero hay veces en que esto es
necesario.- le escucho con tristeza.
-Adelante, probemos.
Me entrega una cajita de Risperidona.
-Compromiso y responsabilidad.
-A la mierda, dije “probemos”.
-Bueno, iré a despachar a Leonore.
-Mandale mis saludos, y esto- le entrego un cuchillo enrojecido,
y el me mira preocupado.- No es sangre de verdad, es para joderla, hazlo por
mi, ¿sí?- mi mueca, que parece ser una sonrisa parece turbarlo, pero acepta.
Cuando sale, aprovecho de tomarme uno de estos asuntos
sodomizadotes de impulsos eléctricos, y el efecto es inmediato. Se me cae la
taza de café, y solo alcanzo a pensar en el azucar, antes de caer tumbada en el
sofá.
El día de hoy no anda mucho mejor, esta cosa es voráz. Si en
algun momento sentí riendas en el cerebro, esto es un yunque directo a los
lóbulos frontales, tanto así que hasta me cuesta abrir los ojos y respiro con
dificultad. Decido no moverme y quedarme en casa todo el día, tal vez más
adelante, con la adaptación de los glóbulos rojos a enviar este compuesto por
mi cuerpo, pueda “funcionar” y ser un bonito robot de productividad. El sueño
de todos. Tomo el periódico que Leonore trajo ayer, y lo hojeo hasta llegar a
la noticia. No es la gran cosa, saben que fue intencional- y como no saberlo,
si en las puertas de los pocos habitantes de los departamentos coloqué una
advertencia, tan malvada no soy, por favor.- pero no tienen ningun sospechoso
más que una joven de “apariencia extraña”. Así me definen estos hijos de puta,
que ni siquiera recuerdan que alguna vez, viví allí. Tengo tanto asco de la
humanidad, y ni siquiera puedo levantarme a gritarlo.
Aparece Gaspar, a la hora usual, y me pregunta como estoy.
-De puta madre- balbuceo. Trato de decir algo más, pero me
duele la cabeza hasta para pensar.
-Ya es hora de que te tomes el remedio.- Ya que estoy en
esto, lo ingiero, y muero nuevamente.
Amanece lloviendo, y yo amanezco sin poder amanecer. El día
transcurre igual que el anterior, solo que a la hora de tomar el fármaco,
reniego de aquello. No intento levantarme, el dia ya ha sido desperdiciado,
pero mientras se absorve y acaba el quimico en mi cuerpo, noto todos los
remordimientos, y la pregunta fundamental. ¿Es un remedio para que? Para no
saber del engaño, probablemente. No comprendo la necesidad del engaño si
eventualmente todos nosotros vamos a destruir esto, y a terminar de pudrirnos
para morir.
Al día posterior, actúo como si estuviese dopada, y le pido
a Gaspar ir con el al recinto. Al entrar, me entra el miedo de si me van a
encerrar. Leonore sería capaz. Llegamos al pabellón de psiquiatria, y, evitando
ver por la ventana de todas aquellas habitaciones, le digo que me lleve a ver a
Alex. Entro a la sala blanca, y allí está, despierto nuevamente.
-Alex.- gira y me mira con alegría.
-Daire, que alegría de ver algo que no sea blanco en esta
mierda.
-Ha de ser enfermante. ¿Sueñas con paredes blancas?
-Sueño con paredes con sangre. Oye… supe lo que hiciste.- me
propongo interrumpirle, pero lo evita.- Si, Leonore me lo contó. Tiene esa
pequeña y deplorable visión de que un par de caídas son realmente malas, en vez
de necesarias, y sin embargo, está de acuerdo con llenarte en neurolépticos y
serotonina. Ha de creerse la mujer despacha hormonas.
-Jajajaj. Ella ayudóa crear todo esto… me refiero al plan,
no comprendo que pudo hacerla creer que el bien se logra solo con bien. Algo
debe haberle sucedido, que es incapaz de reconocer la existencia del mal
llamado mal.- De pronto, aparece otra enfermera en la puerta.
-¿Si? ¿Viene a imponer presencia policial?- le digo.
-Me han enviado a buscarla a usted, señorita.- caigo en la
paranoia del encierro, y comienzo a hiperventilar. Miro asustada a Alex.- Psst,
oye, yo ya estoy bien y puedo caminar, desatame lentamente, y nos vemos en la
salida que da al café, ¿vale?
Asiento con la cabeza, y trato de hablar trivialidades para
despistar a la enfermera de pie allí. Cuando lo desato, instintivamente actúo.
-¿Tienen planes de encerrarme?
-Me han enviado a buscarle- me mira de forma despectiva.
Cojo todo lo que encuentro y lo tiro al suelo.
-RESPONDAME LA PUTA PREGUNTA.- Al ver que se inmuta, me
arriesgo. Cojo un bisturí y me acerco con mi mejor cara de manía hacia ella,
mientras hago señas a Alex para que escape.- Respondame, y suelto esto ahora
mismo.- Ella se aterroriza, y mira a ambos lados buscando a quienes no están.
-Si. Me han enviado a buscarla para que los demás enfermeros
la lleven a su habitación.
-Ah.- me guardo el bisturi en el bolsillo- haberlo dicho
antes, ¿es bonita?- comienzo a caminar, y ella desorientada, me sigue.
-Es … igual que todas.
-Que puta mierda, ni para hacer las habitaciones son
creativos en esta basura.
Mientras avanzamos, siento pasos a mis espaldas. Es Gaspar,
que solemne me hace una reverencia con la cabeza. Le ignoro.
-¿Qué pasa?
-¿Qué PASA? No lo se, dime tu, que significa toda esta
mierda.¿ Es un discurso tuyo esto de generar el quiebre total de la maquina?
Porque pareciera realmente que lo que se aferra a la decadencia a ti te causa
progeria, y lo catalogas de peligroso. PONME LA PUTA ETIQUETA EN LA FRENTE.
-No es eso, Daire- dice intentando mantener la calma. – Es
que esto no eres tú.
-¿Y que si lo fuera? ¿Eh? ¿Todo lo malo es patológico?
Practicamente cada cosa que haga les parece sintomática, y ya me parece que se
han embrutecido, hasta tú, que parecías ser el soberano instaurador de la nueva
psiquiatria, pero eres más de lo aberrante .
- Necesitamos que estés bien para lograr todo lo que
planeamos.
-Y que es estar bien? ¿Tu estás bien? ¿Te sientes bien
haciendo esto? Faltando así a todo lo que has estructurado, deberías
avergonzarte de ti mismo, pero yo lo haré por ti.
-Claro que no me siento bien, pero hay que centralizarte un
poco, bajarte los decibeles y la velocidad.
-Me gusta mi velocidad. Que no sea la misma que la de
ustedes no significa que esté mal. .- Gaspar le hace una seña a la enfermera, y
ella rapidamente se va del pasillo, dejandonos solos.
- Entonces… ¿Por qué me pediste ayuda si te sientes así?
-Era por causas distintas, estaba insegura, estaba con
miedo. Pero no era miedo solo del mundo, sino que miedo de mi misma. Y eso es
unicamente porque llevo años negándome, y aceptando que con sus pastillas me
digan quien tengo que ser, somentiéndome. Me han hecho un espectro… un espectro
en medio de un escenario y la audiencia feroz reclamando cada parte de mí.
Estaba asustada de eso, de no saber de que puedo ser capaz, de no saber mis
propias limitaciones, porque me han impuesto, y a todos, como tenemos que ser
para ser aceptados, y hasta queridos. Nos han vuelto hambrientos de todo lo que
no necesitamos! Dime, ¿porqué te busca la mayoria de la gente?
-Porque se siente infeliz con su trabajo, en realidad. Es el
mal de la epoca moderna.
-Bueno, ¿y que haces tu para ayudarles?
-En parte intento mencionarles sobre la toma de conciencia
de su propio potencial, y tambien intento ayudarles a , si bien, no sentirse
felices, estar conformes con sus relaciones de verticalidad.
-Oh, Gaspar, a veces eres un VERDADERO ENTE NAUSEABUNDO. Yo
sé que muchas veces me provocas para demostrarme lo que puedo hacer, o que
tienes ciertas prácticas sumamente novedosas y que comparto. Pero el
conformismo-es-metástasis. Todo lo que dicen constantemente, sobre la
desesperación, la angustia y la pérdida de esperanza no son enfermedades, son
respuestas naturales a todo el estímulo que se nos está presentando! ¿O es
antinatural estar frustrado por todas las cadenas que se nos imponen, y que
aparentemente solo podemos adornar en vez de romper? No es sintomático! Es la
realidad, o se acepta como tal en la desintegración, o se vive dentro del
cascarón.
- Eso lo sé, en parte. Tal vez mis métodos no te parezcan,
pero momentáneamente, es todo lo que puedo ofrecer. También estoy limitado a
ciertas cosas, o perdería mi licencia.
-Bien… tu tienes miedo a perder algo. Yo ya he roto el
cascarón, y tengo que enfrentarme tanto a mis asuntos pasados, como los que se
han de venir. Ajeno a lo que sea que me ocurra , que sea maniaca, depresiva,
elefante, tortuga, da lo mismo. Los limites que sea que rompa, y causen
repercusion… bueno, es un aliño. Pero por favor… por favor, no me encierres.-
queda pensativo largo rato.
-Diré que te fuiste, simple. Si preguntan, nadie te toca.
Recuerda que soy el “Lord”.
-Cuando seas el Lord de las ratas te alabaré, por ahora, eres
un bufón.- río, y salgo corriendo. En otro pasillo solitario, antes de llegar a
la salida, me encuentro con la enfermera molesta y cobarde.
-¿Cómo te llamas?
-Rocío.- me dice asustada y cortante.
-Bueno, querida Rocío.- me acerco y con un dedo le toco el
rostro- ha sido un verdadero gusto.- me agacho a amarrarme el zapato, y le
devuelvo el bisturí.- Es bastante filoso.
-Deben ser así para cortar puntos y carne.- sonrío, y salgo
corriendo por la puerta, mientras escucho un gritito. Habrá descubierto que
cuando me agaché, le hice un gran corte en la pierna que no notó, por el filo
del bisturí.
Salgo, y me encuentro con Alex vestido con la ropa del
conserje.
-Una seudo-baja necesaria, le di un par de golpes, está
saludando al piso jajaj. ¿Porqué tardaste tanto?
-He tenido una pequeña charla con Gaspar. Ya no será
problema.
-Mas le vale no serlo, por lo que recuerdo ustedes estan
viviendo juntos ¿no es así?
-Si, ¡oh! Tenemos que ir, ahora. Alojo, informaciones, y
explosivos.
-Suena como una combinación para deleitarse, Daire.
Llegamos, y veo que el portón está abierto. Nuestra sorpresa
cuando vemos a una bastante enyesada Francesca, mirando por el balconcillo, es
compartida. Alex para de golpe y se queda mirando su pequeña espalda, consternado.
Lo miro a él, luego a ella, mientras me rasco la cabeza, incómoda.
-Eh, franny! Tanto tiempo sin vernos, baja a saludarnos.-
ella voltea y sonrie, antes de bajar lentamente los escalones. Se planta frente
a Alex.
-Oye… lo que pasó, de verdad no importa, yo sé que lo
lamentas, y que no ha sido tu intención. Pero supongo que ya estás bien ,
¿verdad?- pone cara de niña pequeña en navidad, a lo que Alex responde un un
gruñido, y luego sale al jardin con brusquedad.
Francesca queda impresionada ante esa reacción.
-Es que en verdad, tu frase sonó muy bonita, pero acarrea
demasiados demonios.- le digo antes de salir y encontrarme con Alex, en
cuclillas, apoyado en la pared, tirando piedritas.
-Lamentar, intencion, bien, ¿no es así?
-Las palabras exactas.- me responde y luego me mira.- ¿Cómo
supiste?
-Una de tantas pesadillas es tener que cargar con el peso de
esas palabras, que involucran cierta expectativa que no logro comprender.- El
se para y da patadas a la tierra.
-No puedo permitirme lamentar algo, simplemente no puedo,
implica demasiada emocion.- se pasa la mano por el pelo.- NO LOGRO SOPORTARLO.
-No lo lamentes entonces.
-No puedo evitar hacerlo.
-Esta vez, dejemoslo en que el impulso luego del impulso, es
lamentarlo. Seguimos siendo presos en cierto punto de la empatía.- le digo, y
doy un suspiro de negacion, antes de dar un par de golpes a la pared con mi
espalda.- La empatia es instinto natural, no emoción necesariamente,
recuerdalo.- y entro nuevamente a sentarme junto a Francesca en silencio.
Escucho un auto frenar frente a la reja, a alguien bajar, y
al auto partir nuevamente. Leonore ha venido a dejar a Gaspar, y por suerte, se
ha ido. Cuando él entra, le acompaña Alex.
-Vaya- exclama al ver a Francesca.- Pareciera ser que ahora
está el equipo completo, y en que momento tan oportuno.
-Si, alcancé a escaparme de tu puto psiquiatrico con Daire
para estar presente en tan alegre festejo- dice Alex con amargura.
-Lo siento por eso, Alex. Pero de veras, cuando las cosas se
salen de control, es la unica forma inmediata que se maneja para tranquilizar…
se que no es muy ortodoxa, y no suelo recurrir a ella, pero de todas formas, lo
lamento. Siempre es pensando en tu seguridad.
-Que gracioso, piensan en mi seguridad cuando ni yo pienso
en ella.
-¿Quisieras haberle hecho más daño a Francesca?- Gaspar, a
veces, va directo a la vena, el muy bastardo.
-… yo no queria… no.
-Algo comprenderás de lo que te acabo de decir. Pero bueno,
me alegra que de una u otra forma, estemos juntos.- Se pone en pie, y trae la
maleta.- Está CASI llena de explosivos.
-¿Casi?- pregunta Francesca tímidamente.
-Es que Daire quiso probar a ver si funcionaban en un
edificio.- entre risas comenta Alex.
-¿Y que pasó?
-PUES FUNCIONARON. El edificio se desplomó y dos personas
murieron. Bonito final para un monton de explosivos y gasolina.
-No esperaba otro.- comento yo con cierto orgullo.
-EJEM. – carraspea Gaspar.- Como sabrán, esta misión se le
ha asignado a regañadientes a la señorita Daire, y por supuesto, alcanza para
hacer volar varios edificios que ya informaremos cuales son. Debo llamar a Sid
para confirmar la dirección de los lugares y cuando será el día.- Me parece una
rareza que el mismo hijodeputa de los neurolépticos esté tan emocionado por
destruír con cierta estructura. Realmente las personas tienen una tendencia a
la inercia que no es única y estática, sino que puede convivir con el
movimiento, al parecer. Se levanta, y llama por telefono. No alcanzo a oír lo
que dice, pero cuando vuelve, parece sumamente ansioso, y escupe con una
sonrisa.
-Tenemos dos días.
-No.. es muy poco tiempo.- Francesca suena realmente
preocupada.- Con Alex ni siquiera estamos enterados del plan a seguir esta vez.
-Yo tampoco, no del todo- dice Gaspar, y me mira, severo.-
Sea lo que sea que debamos hacer, comenzaremos mañana a primera hora.- yuju, la
emocion de empezar a armar caos antes de desayunar.
Esto requiere un disfraz. Cojo una tijera oxidada y me corto
el cabello, del lado izquierdo, y ordeno el cabello restante hacia el lado
derecho. Cuando me miro en el espejo, apenas se me ve un ojo, y los putos
reflejos del color verde más podrido que existe brillan risueños. Mi ojo, el
ojo de la decadencia eufórica. Me visto rapidamente con abrigo largo, guantes
de latex y botas, y me siento. Todos menos Alex y yo se disponen a dormir, por
lo que esperamos juntos al amanecer.
-¿Qué has tejido esta vez?
-Oh… algo grande, muy grande. Lleva todas tus armas mañana,
querido. Daremos una vuelta por el psiquiátrico mientras Francesca y Gaspar
hacen lo suyo.
-¿El psiquiatrico?- sus ojitos brillan como estrellas.- Pero
eso no es todo.
-Claro que no lo es, hay bastante material para causar
varios daños en puntos localizados. Gaspar tiene el mapa de todos esos puntos
menos este, que es nuestro pequeño regalito de venganza. El y Francesca partirán
durante la madrugada y se dividirán, nosotros iremos en cuanto se vayan. No
saben de nuestra mision.
-Esto está pasando jodidamente rapido, ¿no es un sueño? ¿no
sigo encerrado? ¿soy quien creía ser?
-Eres quien eres, Alex. Ni todas las drogas del mundo podrán
quitarte tu encanto hiperventilado y maniaco.
Gaspar se levanta, y lleva dos maletines pequeños. Lleva
guantes también, y un abrigo enorme que cubre la mitad de su rostro.
-Oh, ¡llamen a la policía, viene el hombre del abrigo! Jajajaj.
-Es necesario, Alex.- extiende su mano hacia Alex, y el se
la recibe, saludandolo frenéticamente.- Me agrada ver entusiasmo. No estoy muy
seguro sobre la participación de Francesca… digo, está enyesada e inmovilizada.
-¡ESO ES MEJOR! – grito desmesuradamente- digo, no es que
sea hermoso que esté asi (y lo es en parte), sino que nadie sospecharia de una
niña tan frágil y tierna con una maletita, mucho menos en el estacionamiento Banco
Central y de la sede del Partido de la Izquierda.
-¿Ves?- Alex se para y se inclina sonriente hacia Gaspar-,
habrá sido un mal impulso el mio al dejar así a la muchachita, pero ha sido
util.- Levanta ambas cejas y se aleja dando pasos largos, a buscar sus
cigarros. Gaspar suspira y mueve la cabeza en señal de negación.
-Gaspar. ¿Y los demás participantes? Digo…El recinto no
estaba vacío. Recuerdo a muchos más rostros involucrados en esto.
-No estan en todas sus capacidades como para ser parte de
esto.
-Pareciera ser que nos estamos adueñando de algo que si bien
tu comenzaste, ya no es nuestro, sino de todos. ¿Están incapacitados como Alex
y yo?
-Algo así.- su expresión cambia, y parece preocupado y
atormentado. Hay algo que no me está contando.- Hemos de irnos. ¡Francesca, ya vámonos!-
baja ella, y para aparentar más inocencia, se ha hecho trencitas. Alex lo nota.
-Uy, pero que bonitas.- se acerca a tocarlas- Siento el
deseo terrible de arrancarlas. Pero no lo haré.- Da un paso atrás solemnemente,
hace una reverencia, y vuelve a sentarse junto a mí.
-Nos encontraremos en 5 horas en el recinto.- se despide
Gaspar, después de mirarme fijamente a los ojos con desesperación. No comprendo
nada.
Aguardamos un rato, y nos terminamos de preparar para
partir. El arsenal de dagas y cuchillos que llevamos metidos en los abrigos es
hermoso, pareciera ser un abrigo de cuchillos. Alex abre el portón del todo, y
respira profundamente.
-AAAAAY, LA MAÑANA HUELE A DESEOS DE ARDER.- le tiro la
maleta con los explosivos.
-No olvides ese pequeño detalle, maldito bruto.- cojo el
hacha y la llevo al hombro. La gente en la calle voltea a vernos, no se porqué
tengo la impresión de que llamamos la atención.
Al llegar al recinto, entramos por el estacionamiento, y en
cuclillas, bajo hasta el sótano donde habita Sid. No está. Claro, todos los huéspedes
“sanos” han de estar trabajando.
-Acá van los explosivos.- dirijo a Alex por los pasillos
subterraneos.- En este mismo punto es donde toda la estructura tiene soporte.
-Bien, bien- silba mientras instala el dispositivo.- Le
pondré 6 horas, así Gaspar y Francesca alcanzan a llegar antes.
-Si, si.- la ansiedad me está consumiendo.
Salimos y nos dirigimos al pabellón de psiquiatría. Leonor
nos da la malvenida.
-¿Qué mierda se supone que están haciendo ustedes?- nos mira
raro, yo creo, que hemos de vernos raros para ella. Puta zangana.
-Y recordar que alguna vez tu me prometiste que esto iba a
cambiar, hija de puta.- Le sonrío, y dejo el hacha apoyada en el piso.- ¿Te
acuerdas? ¿Qué maldecias que nos llenaran con fármacos, nos amodrazaran y
golpearan hasta la falsa cordura? Y ahora te parece una solucion efectiva.
-ES PORQUE ESTÁ EN CELO! Esta dejado caminos de baba por
Gaspar!- Alex tambien sonríe. Somos taaaaaaaaaaaan sonrientes.
-Es porque he conocido a escorias como ustedes, que ya no
son personas!
-Oh, Daire, mira, ha terminado de asumir nuestra
superioridad. Personifiquemosla a ver si entiende- con cara de maldad pura,
abre su abrigo, y Leonore, al ver tantos cuchillos, pega un gritito. Yo cojo
uno de los mios y me saco algo del diente con él.- Verás, Leonore, estamos en
una misión. Gaspar vendrá dentro de poco. Te recomiendo irte y sacar a la mayor
cantidad de tus funcionarios, rápido.
-¿Qué van a hacer, malditos enfermos?
-Ser libres, maldita seudo-sana.- Alex parece estar
perdiendo la paciencia.- Leonore, te tengo respeto, pero sigues con tus putos
peros de siempre, y así no se puede.- hace un gesto de resignación, y voltea. Cuando
gira de nuevo, la amenaza con el cuchillo.- O eres de nosotros, o eres del
sistema, no hay punto medio.- Ella traga saliva.
-Bueno, bueno. Me iré, volveré cuando aparezca Gaspar.
Huye rápidamente, para nuestro alivio. Y caemos en cuenta,
este sitio es nuestro solo por 5 o 6 horas. Alex y yo nos miramos, sonreímos, y
apretamos el botón que abre las celdas…perdon, puertas, de las habitaciones. Vemos
salir a algunos asustados y sumamente curiosos, mirando como zarigüeyas todo
cuanto les rodea. Otros salen corriendo y merodean ansiosos por los pasillos.
Me subo al mesón de la recepcíon.
-Saludos, estimados hermanos. Es momento de que presenciemos
juntos el cambio que se nos prometió. No pueden habernos traido acá por un
engaño, no no no. El engaño nos lo hemos tragado, y ya es hora de despertar.-
Doy un hachazo al monitor de un computador, mientras Alex entrega frenéticamente-
como siempre- las fichas de los pacientes a sus dueños. Al leer en sus
facciones el horror, esto se prende.
-A mi me dijeron que era todo por mi bien, que era necesario
para callar las voces.
-¿Cómo te llamas?
-Martín.
-Bueno Martín, te han mentido. Apuesto a que seguías escuchándolas,
pero eras incapaz de responderlas. O incluso. Ni siquiera callan a las voces,
te quitan conciencia suficiente para oirlas. Y ESTÁ EN SUS PUTOS LIBROS! Se ríen
de nosotros. -Una chica levanta la mano.
-Tía , tu cabello es tan extraño, me agrada! ¿Qué planean
hacer?
-Bueno, -vuelvo a sacar un cuchillo y juego con el- ¿les
parece si quemamos este sitio?- Otro tipo, joven, y delgadisimo, salta al mesón,
junto a mí, y Alex mira entretenidisimo.
-Oigan todos! Ya estamos cansados de no tener siquiera la
maldita noción de que dia es. No es relevante, pero el extraviarse a causa de
todas estas mierdas que te cocen el cerebro ya debe parar. No es suficiente, y
no podemos vivir nuestras vidas. A muchos nos trajeron , luego de una charla
por la calle, diciéndonos que parecíamos aptos para cumplir con nuestro ideal
de quebrar el sistema, jamás nos dijeron que nos veían como enfermos, y tampoco
le hacen a todos los que vienen lo mismo que a nosotros. ¿Cuál es la puta
diferencia! – y salta sobre los teclados, haciendo que las teclitas vuelen.- ¿Qué
somos consecuentes entre deseos y acciones? ¿Qué nos tienen miedo? ¿y porque no
se tienen miedo a ellos mismos, o es que tambien se engañan con esa mierda?-
Voltea, y me mira.- Sé quien eres, eres Daire, ya te conocí acá adentro antes. Dime
Pete, y estoy de acuerdo. Hay que romper el cascarón. Partiendo por esto. No
pueden quitarnos nuestros ideales. -Me emociono un poquito, y luego de ponerle
una mano en el hombro, le entrego un cuchillo.
-Bienvenido.- Alex reacciona de esto y pega un alarido.
-BIENVENIDOS TODOS! SOY EL DISPENSADOR DE CUCHILLOS!
-¿Para qué los cuchillos?- pregunta la chica a la que
le-gusta-mi-puto-cabello, y pasa otro tipo, coje a la fuerza el cuchillo, y lo
mira hipnotizado.
-¿Cómo que para que? Siempre es necesario tener una de estas
bellezas.- y sigue mirandolo embelesado.
-Hey, no vayas a clavartelo, es para defensa en caso de
emergencia, ¿si?- le digo sin ofenderlo, es por precaución. A veces pasa que
pasa, y no queremos muertos.
Logramos movilizarlos a todos, y antes de avanzar, le doy un
hachazo al CPU con la información de todos nosotros. Un hachazo, y otro, y
otro.
-HOGUERA! – grita otra chica. -Estos restos de nosotros hay
que volverlos cenizas ahora mismo. – no se de que manera lo hace, pero logra
prenderlo, y todos braman alegres y con los puños levantados. Cuchillos en
mano. Ay, esto es tan bonito. Solo faltan los malvaviscos y una guitarra de
mierda. Miro a Alex, que me sonríe satisfecho, y prende un cigarro en ese maldito
fuego.
De pronto, cuando con los muchachos avanzamos a la salida,
vemos frente a la puerta una fila de enfermeros, guardias, Leonore, un tipo de
terno que jamás he visto… y Gaspar.
- ¡SALUDOS! – se adelanta Alex de un brinco- Usted, ¿Quién mierda
se supone que es?- El gigantón hace una seña a un guardia, que le da un
correazo en plena meilla a Alex.
-Yo mantengo este sitio. Es primera vez que vengo, y ahora
noto la causa de tantas irregularidades. Luego de encargarnos de todos ustedes,
manga de fenómenos, suspenderemos indefinidamente al señor Gaspar por la mala
gestión.
-¿Fuiste tú?- le escupo a Leonore apuntandole con un
cuchillo- Tu nos has delatado, PERRA DE MIERDA, ME DAS ASCO, NO ERES MÁS QUE
UNA POBRE ESCORIA HUMANA JUGANDO A SER BENEVOLENTE, PUTA VENENOSA.- Otra seña y
un guardia me da una patada en el estomago. Me retuerzo en el piso- Debí matarte
todas las veces que he podido, Y ARRANCARTE HASTA LAS PESTAÑAS POSTIZAS.- Me
dan otra patada y me quedo en silencio.- Miro encolerizada a Gaspar.
¿Habrá logrado poner los explosivos donde le correspondía al
menos?. Algo intenta decirme con la mirada. Es una… ¿despedida?
-Señor Dumb, arreglemos esta situación inmediatamente en mi
despacho. Despídame ahora si lo desea, pero que sea ya. Deje a estos pobres
organismos vivos con los guardias aquí, ya verá, los lideres han sido
silenciados. Vamos.- Le hace una seña con la mano. Antes de irse, me hace una
pequeña reverencia, y se vuelve a despedir con tristeza. En una de sus manos,
veo uno de los maletines con explosivos.
Oh, mierda.
Exhibicionismo
Para qué escribir ahora
para qué escribir mañana
si nunca seré leída
si nunca seré escuchada,
porque no tengo la intención siquiera
de que me miren
o que me lloren
cuando mis restos estén bajo tierra.
Es la condena de todos los que somos campanas,
ruidosas, silenciosas, agudas
aves sin un ala
a las expectativa de las pupilas
de los que pasan fuera de la jaula
y piensan, dicen, gritan, critican
pero no saben que el corazón de las aves
también se marchitan de cansancio
con el paso de los años.
La mismas palabras,
en el mismo papel
con el mismo motivo vacío de siempre.
Ya no quiero escribir, tampoco fingir.
para qué escribir mañana
si nunca seré leída
si nunca seré escuchada,
porque no tengo la intención siquiera
de que me miren
o que me lloren
cuando mis restos estén bajo tierra.
Es la condena de todos los que somos campanas,
ruidosas, silenciosas, agudas
aves sin un ala
a las expectativa de las pupilas
de los que pasan fuera de la jaula
y piensan, dicen, gritan, critican
pero no saben que el corazón de las aves
también se marchitan de cansancio
con el paso de los años.
La mismas palabras,
en el mismo papel
con el mismo motivo vacío de siempre.
Ya no quiero escribir, tampoco fingir.
Bienvenida Sangrienta Malvenida.
Segundo Movimiento: Novena Parte, Revuelta en el psiquiátrico: Parte 1.
Estoy en una azotea. El frió es penetrante, y la oscuridad dueña del ambiente. "Esta volviendo a pasar" dice una voz que retumba en el ambiente. Es mi propia voz. "Tienes que seguir, en algún momento puede producirse el quiebre en la cadena" Es una voz femenina. ¿Es Sangrienta o es Sofia? No comprendo como no puedo distinguir. En mi hombro siento el peso de la mano de alguien. Tiene una mascara, y me mira a través de ella. "Es hora, vamonos de aquí".
Abro súbitamente los ojos, fue un sueño malditamente vivido. Me separo de las blancas sabanas de esta cama desconocida, y coloco mis pies en el suelo de baldosa, helado como la puta madre. Estoy apabullado, tengo una languidez terrible, tengo la boca horriblemente seca y las manos temblorosas. Me han jodido verdaderamente.
¿Que es lo que habrá pasado? ¿Como demonios pude acabar en un psiquiátrico? ¿Cuanto tiempo ha pasado? ¿Que es lo que ha pasado? ¿Lo del hospital no fue un sueño entonces? Estoy seriamente confundido.
Suena la puerta y entra una enfermera rechoncha, de rasgos marcados y mirada severa. Algo habla de ir al comedor, estoy tan disminuido que apenas comprendo lo que me esta hablando. La sigo por un pasillo largo y logro percatarme de que le falta la oreja izquierda. El pasillo da a una habitación amplia, lugar donde se encuentra reunida la gente, los encerrados como yo.
Veo un ambiente curioso, la mitad de mis encerrados compañeros lucen completamente abatidos o abstraídos en si, mientras que la otra mitad se veía ansiosa, inquieta, o sencillamente eufórica. Habían varias caras de molestia. ¿Quien seré yo en sus cabezas al entrar en la habitación? ¿Verán un hermano? ¿Un idiota que viene a empeorar mas el maldito lugar?
Me siento en una silla cercana a una amplia ventana que da al jardín trasero, aparentemente. Hay un tipo parado junto a un pasillo. Me ha mirado al yo mirarle. Se acerca animoso alguien, se sienta junto a mi. El tipo debe tener unos treinta años. Sonríe y mira decididamente.
-¿Nuevo? ¿Como te agarraron?- dijo riendo
-No entiendo mucho, creo que hubo un incidente en un hospital
-¡Ah claro! Esas cosas pasan ¿Quien no ha querido golpear a los médicos con sus propios delantales o maletines?
Debo admitir que me ha hecho gracia
-¿Y tu? ¿Como acabaste aquí?
-Estoy cumpliendo una apuesta...- Lo miro seriamente sin entender mucho.- ¡Es una broma! Mis parientes se cabrearon de mi y sirvió como excusa el que estuviese destruyendo los escaparates de las tiendas. ¡Jodidos!
Hay de todo.
-¿Cuanto tiempo tienes aquí? ¿Conoces a los demás?- Los Maníacos me han dado una señal por algo, quizás hay algo que atender en este lugar y por eso no me han ayudado ¿No se suponía que yo era la puta chispa? Recuerdo que habían mencionado algo de Kain, que estaba encerrado. ¿Sera este el mismo lugar? ¿Estará todo esto urdido sin mi consentimiento?
-Llevo dos semanas, soy relativamente nuevo también. Dicen que aun no he mostrado avances suficientes como para dejarme ir. Pues, conozco a algunos, no a todos claramente.
-¿Alguno en particular a mencionar? ¿Te suena "Kain"?
-Kain, claro, es el tipo de la silla. Es amable si se le trata decentemente, pasa el día leyendo y mirando por la ventana, pensando aparentemente. También escribe bastante. Tiene tiempo, al parecer esta aquí de forma voluntaria.
-¿De forma voluntaria? ¿Por que carajo alguien se querría quedar aquí?-
-Sus motivos tendrá el tipo.-Lo sabia, los Maníacos algo tenían que haber hecho- Otro interesante es el tipo de la habitación del fondo. Esta en aislamiento. A los tipos de las farmacéuticas les aterra, dicen que aquel hombre es simplemente una bestia. Jamas le han escuchado hablar, ni siquiera sabemos si sabe hacerlo, ademas resulta un reto el tratamiento por que el tipo en cuanto tiene la posibilidad ataca despiadadamente a cualquiera que se le presente. En una ocasión una enfermera se descuido y este le arranco una oreja de un mordisco. Dicen que lo internaron luego de que lo descubrieron desollando a una persona en un callejón. Ataco a la policía que lo detuvo, a la audiencia del juzgado y hasta a su abogado. No se descarta que esa no haya sido su primera victima.
-Vaya tipo aquel. Seria una tontería preguntar como se llama
-jejeje la verdad es que si. Como esta en aislamiento y nunca lo vemos, ni siquiera resulta necesario que tenga un nombre. Yo le llamo simplemente el tipo del fondo del pasillo.
Se me acerca una flacuchenta enfermera, de expresión un poco torpe, y con una sonrisa extraña, como si la tuviese dibujada en el rostro.
-Buenos días Esteban, tienes visitas, por favor sígueme- su voz es desagradablemente chillona.
-Te veo al rato !- me dice el tipo.
Me levanto y sigo de mala gana a la enfermera. ¿Quien sera? ¿Los Maníacos habrán venido a siquiera darme alguna explicación?
-JODETE MALDITO ENGENDRO. SOLO QUIERES PUDRIR MI CEREBRO CON TU BASURA.- Se escucha un grito femenino desde una de las habitaciones, la enfermera, sin cambiar en nada su sonrisa dibujada me mira y me dice
-Espérame un segundo aquí- mientras camina hasta la puerta de la habitación y se mete dentro de ella.
El pasillo es amplio y tiene numerosas habitaciones, al parecer en estos lugares transcurren la mayoría de las sesiones. Dejo a la jodida enfermera en sus asuntos y comienzo a avanzar por el pasillo. A medida que avanzo, puedo escuchar una discusión que viene de una de las habitaciones, la puerta esta entre abierta.
-... Es aberrante! ¿Donde quedo tu compromiso con los pacientes? Lo que estas haciendo en este lugar es sencillamente perpetuar el problema. ¿No te da vergüenza que tu clínica se haya convertido en un lucrativo negocio para la industria farmacéutica? Y eso sin siquiera mencionar esa biblia psiquiatrica con la que vais y llenais de etiquetas innecesarias a vuestros pacientes...-
-Tu critica me parece sesgada, en este lugar somos capaces de estabilizar y orientar a nuestros pacientes a una vida en sociedad sana. No por nada el Estado nos deriva los casos que ameritan nuestro soporte. La industria farmacéutica proporciona estabilidad y control de si mismo a nuestros pacientes, permitiendoles la posibilidad de reinsertarse en su medio de manera sana, ademas de brindar un aporte económico importante para que este lugar tenga los recursos necesarios para funcionar. Un psiquiatra poco experimentado como tu no entiende estas cosas.- Esa asquerosa voz, es el hijo de puta de Valerio.
-Eres despreciable. Si el Estado te da esta posibilidad es claro que es por tus contactos en el gobierno, y tu estrecha relación con el mundo empresarial. ¿En tus partiditas de golf también os reís de vuestros pacientes? No me sorprendería que en un par de años mas llenes de publicidad las ropas de toda la gente aquí.
-¡Eres ridículo! ¡No comprendo como alguien con una mirada tan sesgada puede ejercer esta profesión...
-HIJO DE PUTA ASQUEROSO- si, se me ha escapado.
-La puerta se abre y Valerio me mira sorprendido, luego dirige su mirada al joven psiquiatra con el que discutía.
-No es bueno para los pacientes escuchar ese pensamiento tan corrosivo e insidioso que tienes. Te pido que te retires y ojala no regreses a este lugar.- le dice con tono serio.
-No te has librado de mi, tenlo claro, es mi paciente el que han ingresado a tu maldito lugar y tu terapia a todas luces es deficiente e irresponsable.A ti no te interesa en lo mas mínimo ayudar a Laura, solo estas limitándote a sedarla para hacer como que no pasa nada. Nos volveremos a ver, quizás la próxima vez con un abogado, si tengo que demandarte lo voy a hacer, por negligente y corrupto- dice el joven psiquiatra, mientras se retira de la habitación, al pasar frente a mi me dice "buenas tardes" y se va aprisa por el pasillo.
-¿Que estas haciendo aquí Esteban? ¿No sabes que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas?- me dice mientras me mira severamente. Puedo ver el desprecio en sus ojos, me da asco.
-Claro, sobre todo en las conversaciones en donde se demuestra que eres un cerdo asqueroso, entregado a los intereses económicos mas que a tus pacientes- le dije mientras le sonreía. Cabreate maldito hijo de puta.
-¡Oh, Esteban, te dije que me esperaras!- dice a mi espalda la enfermera.
-Señorita Leticia ¿Que hace el paciente solo, en estas áreas?- le pregunto Valerio.
-Lo estaba llevando a la sala de visitas, algo no andaba bien con la niña Laura- dijo con tono asustadizo, pero aun con esa maldita sonrisa en el rostro.
-Pues, sea mas precavida, queremos evitar situaciones desagradables para nosotros y para el paciente- dijo
¿Que se ha creído este asqueroso hijo de puta como para hablar así, como si no estuviese frente a el?
-Me dais asco...-digo resignado.
-Al parecer la medicación no ha surtido efecto completamente con tus explosiones de ira y control de impulsos, tal vez debamos subir la dosis...- Me esta amenazando, así sin mas.- evaluaremos según el avance del día, espero este tipo de situaciones no se repitan.
Quiero meter mis dedos medios en su malditos ojos y reventarselos, que tipo mas despreciable. Para peor, debo reprimirme para evitar que me zombifiquen aun mas. ¿Así funciona todo aquí? ¿Te dopan hasta que seas capaz de tragar la mierda del mundo y no quejarte? ¿La amenaza del alza de la dosis ayuda en algo en la terapia? Me imagino que muchos han tenido que tragarse su desesperación, este maldito lugar es una jodida cárcel donde hay que cuidar cada acción para que no te acaben volviendo un asqueroso despojo humano.
-Bien Esteban, acompáñame.
-Nos veremos luego...- me dice Valerio mientras cierra la puerta de su oficina en mi cara.
Cabreado, sigo a la enfermera hasta el final del pasillo donde este se dividia en dos, gira a la izquierda y llega hasta una puerta. Al abrirla puedo ver dos personas adentro."Pasa" me dice, entro y veo a Sofia y Ayleen, ambas discutiendo entre si
-...Claro, claro, te preocupa y lo primero que haces es drogarte con el sabiendo que todas esas porquerías le están haciendo daño...-
-Si dejaras esa mirada tan obstusa entenderías que las cosas no son tan simples como parecen...
Ambas al verme entrar guardan silencio.
-¿Quieren que los acompañe, o los dejo solos?
-VAYASE- le grite. Sofia me ha mirado con desaprobación y Ayleen ha soltado una carcajada.
-Vaya tranquila, esta todo bien aquí- le dice Sofia a la enfermera, que a pesar de mi grito no ha cambiado esa jodida sonrisa. ¿Si le doy un puñetazo cambiara esa maldita cara?
Me siento en una de las sillas y las miro atentamente.
-¿Como estas? ¿Como ha ido todo esto?- me pregunta Sofia, preocupada.
-Pues, pésimo, me tienen encerrado en este lugar y están jugando a envenenar mi cerebro.- le respondi.
-La medicación es para estabilizarte, lo que ha pasado ha sido serio Esteban ¿Aun no le tomas el peso?- me dijo con tono serio. Joder ¿Ha venido solo para regañarme?
Ayleen mira a Sofia bastante molesta.
-Ha sido un día genial, verdaderamente me he entretenido bastante. ¿De donde salio todo el asunto de la casa y el testamento? No me has contado.- me dice Ayleen mientras juega con uno de los cojines que están repartidos en la habitación.
-Es un asunto enredado, tiene que ver con un antiguo amigo... Te explicare en otro momento- No creo que sea apropiado decirle "Es el producto de una estafa".
-Pues, esperare a cuando quieras decírmelo. Si surge otra situación como esta, no dudes en llamarme para que te acompañe- me dijo sonriente.
-Lo haré.- digo mientras enrolo un cigarrillo de hierba, se jode el puto tratamiento. Esta mierda estoy seguro que me ha hecho mejor que las ridículas pastillas.
El humo sale ligeramente de la punta del pitillo y su fragancia comienza a inundar la habitación.
-Joder, esta malditamente buena- dijo Ayleen luego de calmar su tos tras expulsar una bocanada de humo.- ¿No te pasa que pareciese que esta cosa desata un fenómeno muy interesante en la forma de conciencia? No lo se, pero prefiero esto a los ansioliticos...
Ayleen me alcanza el pitillo y mientras lo tomo escucho el sonido de la puerta abriéndose, dirijo mi mirada y veo la figura de Sofia que me mira decepcionada, y a la vez mira con reprobación a Aylee.
-¿Que ha sucedido exactamente?- le pregunto a Sofia- ¿Como se enteraron de que estaba aquí?
-Tu antiguo psiquiatra le ha dicho a Hernando... Ella -dijo mirando con desprecio a Ayleen.- no lo se, me la encontré aquí. No se como esta niñita tiene el descaro de venir hasta aquí...
Ayleen le responde con una mirada de aun mas desprecio, luego me mira a mi y me sonríe.
-Nicolas me ha contado, te fui a ver el otro día y estaba en tu casa. Estaba un poco borracho, así que al principio no le creí, luego me contó lo del incidente en el hospital y me dio esta dirección. Me ha dicho un par de cosas un tanto extrañas.... -dijo mirando hacia el techo- Pero con esta oveja aquí presente, no me parece apropiado que lo hablemos bien...
-¡¿Como me has llamado, pendeja?!- Le grita a Ayleen- ¿De que esta hablando, Esteban? ¿Hay algo que no me has contado?-
¿Nicolas en mi departamento? ¿Que se ha creído el muy bastardo? Y para mas ¿Que le habrá dicho a Ayleen? ¿Le habrá hablado de los Maníacos? ¿Que le digo a Sofia? ¿Como es que acabaron todos conociendo a ese lunático?
-Esto...- digo mirando al piso- pasan algunas cosas, pero no he querido contarte... no quería preocuparte.
En realidad no quería que me regañaras, pero con ese gancho emocional debo al menos mantener terreno.
-No entiendo...- dijo Sofia levantándose y mirando con tristeza hacia la ventana- No se que hacer para que entiendas que no te digo esto con afán de molestarte... Ya no se que hacer para que confíes en mi, Esteban, he tratado de decírtelo de todas las formas, estoy aquí para ayudarte... Cada vez me convenzo mas de que quieres alejarme mas y mas de tu vida...
-Tu sabes que eso no es así...- dije levantándome de la silla. Ayleen mira la situación sin entender mucho, mira molesta a Sofia.
-Pues no es lo que dicen tus acciones...- dijo mirando al piso- Bueno, no tiene sentido seguir con ello. Estoy aquí por que quiero saber como estas. Tu poca confianza en mi no ha logrado mermar mi esperanza de verte recuperado, y te lo dije, no me iré hasta ver que hayas salido del agujero.
-¿Salir del agujero para ti es que el se acostumbre a las estupideces del mundo actual, no?- le dijo ácidamente Ayleen.
-No te metas, niñita, no tienes idea de lo que hablas- le replico. Estas mujeres pareciese que se quieren arrancar el pelo entre si.- Respondiendo a tu pregunta, Esteban, en el hospital trataste de matar a un hombre con un bisturí, estabas descontrolado, fuera de ti. El doctor Valerio me ha contado que te han tenido que mantener sedado por varios días, ya que en cuanto te reincorporabas, atacabas a todo aquel que se te acercase e intentaste escapar en reiteradas ocasiones. ¿No recuerdas nada? Te he venido a ver apenas me he enterado de lo que te ha pasado, pero el doctor me ha dicho que no estabas en condiciones de recibir visitas. Es un alivio ver que has regresado en ti, al menos, aunque te comportes de forma tan grosera con la gente, por lo que pude mirar.
Joder, entonces si ha pasado verdaderamente.
-¿A quien he atacado?
-No lo se, el tipo creo que lo has pillado donde no debía. Creo que no trabajaba en el hospital, no me han dicho demasiado acerca de lo que pasaba.
No entiendo. ¿Por que carajos he atacado ese tipo?¿Por que mi propia figura me ha impulsado hacia el? ¿Que mierda me esta pasando?
-Por lo menos, en algo tiene razón la ovejita, has vuelto en ti, eso es un buen indicio. Habrá que tratar de comprender que es lo que paso realmente en el hospital ¿Que puedes recordar?
-No creo que le ayude intentar revivir un recuerdo como ese, tontita- le dijo Sofia.
-¿Sabes? Me estas cabreando verdaderamente, no se como Esteban te soporta, eres una jodida bruja- le dijo.
-¡Deja de meter tu puta nariz donde nadie te ha llamado, estúpida! Yo no entiendo como es que Esteban puede relacionarse con una adolescente inmadura como tu...-
-¡BASTA!- les grite- Me cabrea que estén a punto de sacarse los ojos. Son mis primeras malditas visitas en esta jodida cárcel y ustedes se dedican a insultarse entre si.
-Ella tiene la culpa! solo escúchala- dijo Ayleen.
-Da igual, ahorrenme esta escena por favor...- les dije.
-De acuerdo- dijo Ayleen mirado al piso.
-Bueno, quiero que sepas que al menos yo, te visitare con regularidad para ver como vas avanzando.
-Si de mi dependiese, te saco ahora mismo de este maldito lugar- me dijo Ayleen. Sofia la mira y se cubre el rostro mientras refunfuña entre dientes.
-Gracias a ambas por venir.- Ay que lindo.
Luego de un rato conversando con ellas (ya ni siquiera se dignaban a mirarse entre si) la puerta se abre y la enfermera de sonrisa dibujada entra.
-Bueno, estamos al final de la hora de visitas...-
Sofia se me acerca y me abraza fuertemente.
-Mejórate por favor...-se despega de mis brazos y mira a la enfermera- muchas gracias.
Llega hasta la puerta y me dice "Nos veremos pronto" Se larga sin siquiera mirar a Ayleen. Esta se me acerca, no me abraza sino que me queda mirando fijamente a los ojos
-Voy a estar por aquí ¿Ok? Fuerza con estos desgraciados- dice mientras la enfermera la mira confundida (adivinen, su jodida sonrisa no se ha movido). Acerca su boca a mi oído y me susurra muy despacio- Dice Albert que vendrán, quiere que para entonces, tengas el gallinero revuelto.
Me da un beso en la mejilla y se marcha. Joder. Temía que pasara, pero de alguna forma, Ayleen acabo relacionada a los Maníacos. Me siento putamente culpable y preocupado. Ademas ¿Que querrá decir con revolver el gallinero? ¿Estarán planeando que arme una revuelta en el lugar? ¿Y como? Apenas conozco a un tipo aquí, no tengo idea si el resto siquiera me dará un poco de su atención.
Sigo a la jodida enfermera, antes de volver al pasillo que conduce a lo que seria esa especie de "sala de estar", puedo ver en el fondo del pasadizo, una puerta amplia. Hay dos tipos fortachones parados junto a ella. ¿Estará tras esa puerta mi ansiada libertad?
Al llegar nuevamente a la amplia habitación, busco con la mirada a Kain. Quizás es momento de que nos conozcamos, quizás el pueda ayudarme a "revolver el gallinero". Por mas que miro, no logro encontrar a el tipo que me saludo para que me indique cual es Kain y donde esta.
-... la verdad es que estos malditos nos están mintiendo cuando dicen que quieren ayudarnos, fíjate, lo que están tratando de hacer es cuadrarnos a un arquetipo social que se sustenta en la sumisión, en el vivir muriendo lentamente. Piensan que nuestra reacción ante la estupidez de las gentes, es una patología, creen que la solución es mesurar nuestros sensibilidad para hacernos encajar en lo que ellos llaman sanidad mental...- Esa voz es la misma que gritaba en esa habitación, donde la enfermera se ha metido. Me volteo y veo a una mujer de piel clara, su pelo tiene tonalidades azules, verdes, rojas, blancas y negras. Tiene los ojos abiertos como platos y gesticula intensamente mientras habla. Las facciones de su rostro son abrumadoramente parecidas a las de Sofia. Debe tener unos veinticinco años. Esta hablando con una muchacha con ojos de profunda tristeza
-No lo se... quiero irme de aquí, este lugar me hace daño...- le respondió
Se ha percatado de mi mirada y me se ha quedado mirándome fijamente, con una sonrisa un poco perturbadora.
-¡HOLA, HOLA, HOLA TU! No te había visto por aquí- me dijo. Joder, su voz es parecida a la de Sofia ¿Tendrá algo que ver, o es que estoy trasladando imágenes de Sofia en ella?- ¡Acércate! ¡No te voy a morder! A menos que quieras jugar a los perros, por supuesto.
Me acerco intrigado
-¡SOY LA GRANDIOSA DIOSA KALI, PERO PUEDES LLAMARME LILIAN!- dijo extendiendo su mano- ellos me llaman Lucia, pero no les creas, son unos malvados conspiradores.
Le doy la mano- Me llamo Esteban... ¿De casualidad, no conoces a una Sofia?-le pregunto
-Mmh... No lo se, conozco a mucha gente pero soy mala con los nombres- dijo rascándose la cabeza- ¿Como es que luce ella?
-La verdad es que se parece muchísimo a ti-
-¿Si? A lo mejor una de mis disociaciones se hizo real y la viste caminando por la calle, no lo se- dijo riéndose.- O tal vez nos conocimos antes y mentí respecto a mi nombre, aunque lo dudo, no recuerdo tu rostro, y yo soy buena con los rostros. Anda, tu, Amelia ¡Saluda al hombre! No te quedes ahí como un vegetal lagrimeante- extiende su brazo hasta su hombro y le sonríe.
-Hola...- dice tímidamente la muchacha
-¡Vamos, querida! Yo se que tu puedes mas que esa languidez, te miro y se me parte el corazón de ver lo que te han hecho- dice con tono dramático y me mira inmediatamente.- No le has respondido...
-Estaba muy pendiente de tu energía- le dije riendo- Hola Amelia, es un placer conocerte.
-¿ESCUCHASTE? EMPIEZA A CREÉRTELO MAS, REPITELO EN TU CABEZA "ES UN PUTO PLACER CONOCERME"- grito Lilian.
-Te he oído en una de las habitaciones del pasillo de aquí, la enfermera ha entrado a la habitación.
-ESA ASQUEROSA MUJER ME PERTURBA, NO MUEVE UN JODIDO MUSCULO DE SU MALDITA CARA- dijo- Entonces escuchaste el bonito discurso que le he dado al tarado ese, tuve ganas de tirarle el escritorio encima, pero para que no me volvieran a aislar, preferí agarrar su maldito café y tirárselo en los papeles. Le hubieses visto la cara de espantado que tenia, estos tipos pareciese que tuviesen miedo de que le arrancáramos la cara a mordiscos.
-Suena tentadora esa maldita opción, se lo merecen por tenernos aquí y tratarnos casi como leprosos.- le respondí. Amelia se ha reído, Lilian la ha mirado inmediatamente y esta se ha quedado callada.
-¿PERO POR QUE DEJAS DE REÍRTE MUJER? APRENDE A MANTENER LA RISA, ES PRÁCTICAMENTE NUESTRA ÚNICA ARMA CONTRA ESTOS POMPOSOS SERIONDOS- Se ha quedado con la mirada perdida en el techo, de un segundo a otro luce desorientada- "No con la cólera, sino con la risa se mata. ¡Adelante, matemos el espíritu de la pesadez"
-Nietzsche...- dice Amelia, Lilian no reacciona, pareciese que su cabeza ha abandonado este mundo. De pronto reacciona y nos ve mirándola fijamente
-¿QUE PASA? ¿TENGO UN JODIDO BICHO EN LA CARA?- dijo mientras se aprieta el estomago riéndose
Amelia sonríe y libera una pequeña carcajada. Quien lo diría, pareciese que nosotros, los inestables y descontrolados podemos ayudarnos de mejor manera que los sanos y cuerdos profesionales.
-HAY QUE SALIR DE ESTE JODIDO LUGAR Y TOMARNOS UN WHISKY EN UNA PUTA AZOTEA- dijo tomándose la cara con las dos manos, rasguñándose las mejillas con sus uñas.
-A mi me gustaría, me dan un poco de miedo las azoteas, quizás mejoraría si me enfrentara esas cosas...- dijo Amelia.
-ESA ES LA PUTA ACTITUD QUE TE HACE FALTA- le dijo mientras besaba su cabello y le daba un suave mordisco- ¿Y TU, ESTEBAN? ¿TE UNES?
-En cuanto consigamos salir de este maldito lugar.- le conteste.
-DEBERÍAMOS SER COMO LOS JODIDOS PIRATAS Y ARMAR UN MALDITO MOTÍN, PODRÍAMOS LANZAR AL CAPITÁN VALERIO POR LA BORDA DEL TECHO- dijo enérgica.
- Podríamos hacerlo- parece que no soy el único que quiere salir desesperadamente de aquí- ya somos dos dispuestos al motín.
-¿Y TU AMELIA? ¿TE UNES A LA TRIPULACIÓN? ES EL ÚNICO CAMINO HACIA LA LIBERTAD, LAS AZOTEAS Y EL WHISKY...-
-Pues no lo se... yo no quiero hacerle daño a nadie...- respondió
-¿Pero acaso no quieres escapar de este horrendo sitio?- le pregunte
-Si... pero no se, no tengo a donde ir, si vuelvo a casa me encerraran nuevamente, lo se.- me respondió
-Podemos encontrar otro lugar, no lo se, no creo que debamos renunciar a nuestro anhelo de libertad por una aparente falta de posibilidades. Si hay dificultades, entonces hay un desafió que superar- le dije mirándola a los ojos.
-BIEN BIEN BIEN! QUE BONITO ES VER QUE NO HAYAS DEJADO QUE TE VUELVAN UN BABOSO SUMISO, TIENES TODO MI MALDITO RESPETO-
-Los ayudare solo si me prometen que no me dejaran abandonada a mi suerte en cuanto salgan... -dijo mirándome a mi y a Lilian.
-Lo prometo- Tiene que haber mas opciones, es horrible pensar que muchos aquí no han intentado escapar por que simplemente están completamente solos, y quienes son acompañados, están rodeados de terribles mantos de incomprensión. Se que en mi departamento no podría alojar a todos los que quieran escapar, pero si lo de los Maníacos va enserio, tal vez ellos puedan encontrar un refugio real para toda esta gente que ha sido puesta aquí con intención de quitarles los colmillos. ¿Sera este el plan de los Maníacos? ¿Estarán intentando reunir a el resto de los marginados en su causa?
-TE LO PUTAMENTE PROMETO QUERIDA, ME VOY A ENCARGAR DE QUE NINGÚN BABOSO VUELVA A TIRARTE AL PISO, AUN SI TENGO QUE HACERLO EN TU CONTRA- es el apoyo mas maravillosamente perturbador que he visto.
-¡Déjame! ¡No pienso tomar ninguna maldita pastilla mas! No queréis escuchar ¡Estas porquerías me están destruyendo!- dice un tipo en la habitación, tirando el frasco de pastillas que le ha traído la enfermera sin una oreja.
Un tipo fortachon se acerca a la enfermera y se coloca amenanzante junto a ella-
-Pídeme disculpas y tomate tu mediación ahora, a el doctor no le gustara nada que te niegues a seguir el tratamiento
-¡Pues que no le guste! El no escucha una sola palabra de lo que le digo, estas pastillas me están hundiendo mucho mas- grito desesperado el tipo.
-¿Te das cuenta que con este tipo de acciones solo prolongas tu estancia en este lugar? Recoge las pastillas y tomatelas-
-¿O sino que?- le dijo desafiante
-O si no tendremos que darte la medicación a la fuerza- le dijo con desprecio la enfermera.
-Oblígame entonces - dijo empujando una mesa contra la enfermera.
El tipo fornido se ha abalanzado sobre el, agarrándolo entre sus fornidos brazos, la enfermera le ha dado una cachetada al tipo y ha dado una señal por una especie de dispositivo de sonido. Por el pasillo veo venir a otra enfermera que no había visto antes, trae una jeringa, aparentemente así le administraran la mierda.
El tipo grita y lucha por safarse, la sala entera lo mira atónito, algunas asustados.
Lilian coloca una cara de desprecio enorme y sin pensarlo corre hasta la mesa, la coloca bien y se sube encima de ella.
-QUERIDOS AMIGOS REOS, ENCERRADOS. ¿NO ES ESTA PRUEBA SUFICIENTE DEL POCO INTERÉS QUE TIENE ESTA GENTE EN NOSOTROS? ¿PODÉIS VER COMO ESTO NO ES UN CENTRO ENCARGADO DE AYUDARNOS, SINO QUE ENCARGADO DE AISLARNOS DEL MUNDO? ESTÁN TRATANDO DE APAGARNOS CON PASTILLAS, QUIEREN QUE DEJEMOS DE HACER RUIDO POR LAS NOCHES, QUIEREN QUE NO DIGAMOS NADA CUANDO NOS ENVÍEN A DARNOS INYECCIONES DE BASURA EN EL CEREBRO. ¡QUERIDA TRIPULACIÓN! EL CAPITÁN DE ESTE BARCO Y TODOS LOS MALDITOS CAPATACES NO SON NUESTROS AMIGOS, ELLOS ESTÁN CUMPLIENDO EL ROL DE GENDARME, ESTÁN AL SERVICIO DE LOS ESTÚPIDOS NORMALES QUE NO QUIEREN VERNOS EN SU MISMO MUNDO. ESCÚCHENME PIRATAS Y GRUMETES ¡ESTO QUE LE ESTÁN HACIENDO A EL TAMBIÉN NOS LO HARÁN A NOSOTROS! ¡NO PODEMOS QUEDARNOS ASÍ SIN MAS! ¡ES MOMENTO DE UN MOTÍN!- grito Lilian fuera de si. Todos parecían escucharla, pude ver que en sus ojos que la gran mayoría veía como eso que le pasaba a ese tipo, era el reflejo de el trato que recibían ellos, y que continuarían recibiendo. No tenemos derecho a voto aquí.
-Bájate de la mesa Laura, estas haciendo el ridículo- le dijo la enfermera
-¡NO ME DIGAS LAURA! ¡PUTA ASQUEROSA, TE VOY A ARRANCAR TU ÚNICA ASQUEROSA OREJA!- ha saltado encima de la enfermera, ambas dan a parar al piso, Lilian le agarra las mejillas fuertemente y se las tira.- SONRÍE PUTA ASQUEROSA, ESA CARA DE MIERDA ANTIPÁTICA QUE TIENES ME DA NAUSEAS.
La otra enfermera le administra la dosis al tipo que estaba entre los brazos del gorila, este decae con velocidad, la enfermera lo toma para que el fortachon se lance sobre Lilian que continua tirando fuertemente de las mejillas de la otra enfermera. El tipo la toma y la lanza con fuerza. Lilian se golpea fuertemente la cabeza en el piso, lleva su mano hasta ella y esta se mancha de sangre. Sus ojos siguen abiertos como platos y sigue sonriendo macabramente. Se lleva la mano con sangre a la boca.
-¡ÑOM ÑOM! ¡RICA SANGRE!-
El gorila se abalanza sobre ella mientras la otra enfermera prepara la dosis correspondiente para inmovilizarla. Me acerco rápidamente intentando ayudarla
-NO NO NO, PIRATA, TE NECESITO EN LA CUBIERTA CON LOS DEMÁS MARINEROS, DE NADA SERVIRÍA QUE NOS ENCERRARAN A LOS DOS- grito indicando para que me alejara.
Rápidamente empieza a correr por la habitación mientras el guardia la persigue, va volteando mesas y sillas a su paso, es como un jodido huracán.
-¡MOTÍN! ¡MOTÍN!¡MOTÍN!¡MOTÍN!¡MOTÍN!¡MOTÍN!¡MOTÍN!¡MOTÍN!- grita mientras corre por la habitación, finalmente, el gorila le da un empujón y esta vuelve a caer al piso. La enfermera se acerca a prisa para administrarle los calmantes.
-¿Que esta pasando aquí?- dice desde el pasillo la voz de Valerio.
-Esta enferma me ha atacado, estaba llamando a una revuelta- le dijo la enfermera de una sola oreja. Tenia los cachetes de la cara completamente rojos. Varios se reían a carcajadas de la vil desgraciada.
-Laura, Laura, Laura...-dijo Valerio- Parece ser que la medicación no tiene efecto contigo, tu cuerpo se resiste al tratamiento, y acabas en actitudes tan terribles como esta, dañinas no solo para ti, sino que para todos.
-BLABLABLA SOY UN JODIDO CERDO ABURGUESADO QUE GANA DINERO POR ENVENENAR CEREBROS BLABLABLA-
-Es decepcionante ver como no conseguimos avanzar en tu tratamiento, me parece que la terapia farmacológica ya no es muy buena opción. Me parece que seria pertinente empezar con una terapia electroconvulsiva para calmarte este profundo episodio Maníaco.
- ¡COMETE MIS CALZONES JODIDO HIJO DE PUTA! TE JURO QUE SI ME TOCAS UN PUTO PELO AZUL TE VOY A ARRANCAR LA CARA A MORDISCOS-
-Procedan con los tranquilizantes y llévenla a su habitación, la mantendremos aislada hasta que se estabilice un poco, es un peligro para todos en este lugar. Me parece que seria pertinente fijar la terapia electroconvulsiva para el día mañana.- dijo- Tendrás tiempo de pensar hasta entonces en lo que has hecho Laura..
-DEJA DE LLAMARME LAURA PUTO BABO...- la jeringa ha entrado en su cuerpo- HIJ... ARGH.. PUTO...
Se ha dormido, la enfermera la topa bruscamente y la lleva con los pies arrastrándose hasta su habitación.
Todo el mundo mira con enojo, en parte, pareciese que todos podemos vernos reflejados en esta situación. ¿Habrá sido esto una táctica de Lilian para lo que ella llamaba el motín?
Tengo que hacer algo antes de que le metan corriente a su cerebro
-Tenemos que hacer algo... no podemos dejarla así...- me dijo Amelia en voz baja.
-Nos toca a nosotros ahora, ella ya ha hecho su parte-
Parece que el gallinero si se puede revolver.
Estoy en una azotea. El frió es penetrante, y la oscuridad dueña del ambiente. "Esta volviendo a pasar" dice una voz que retumba en el ambiente. Es mi propia voz. "Tienes que seguir, en algún momento puede producirse el quiebre en la cadena" Es una voz femenina. ¿Es Sangrienta o es Sofia? No comprendo como no puedo distinguir. En mi hombro siento el peso de la mano de alguien. Tiene una mascara, y me mira a través de ella. "Es hora, vamonos de aquí".
Abro súbitamente los ojos, fue un sueño malditamente vivido. Me separo de las blancas sabanas de esta cama desconocida, y coloco mis pies en el suelo de baldosa, helado como la puta madre. Estoy apabullado, tengo una languidez terrible, tengo la boca horriblemente seca y las manos temblorosas. Me han jodido verdaderamente.
¿Que es lo que habrá pasado? ¿Como demonios pude acabar en un psiquiátrico? ¿Cuanto tiempo ha pasado? ¿Que es lo que ha pasado? ¿Lo del hospital no fue un sueño entonces? Estoy seriamente confundido.
Suena la puerta y entra una enfermera rechoncha, de rasgos marcados y mirada severa. Algo habla de ir al comedor, estoy tan disminuido que apenas comprendo lo que me esta hablando. La sigo por un pasillo largo y logro percatarme de que le falta la oreja izquierda. El pasillo da a una habitación amplia, lugar donde se encuentra reunida la gente, los encerrados como yo.
Veo un ambiente curioso, la mitad de mis encerrados compañeros lucen completamente abatidos o abstraídos en si, mientras que la otra mitad se veía ansiosa, inquieta, o sencillamente eufórica. Habían varias caras de molestia. ¿Quien seré yo en sus cabezas al entrar en la habitación? ¿Verán un hermano? ¿Un idiota que viene a empeorar mas el maldito lugar?
Me siento en una silla cercana a una amplia ventana que da al jardín trasero, aparentemente. Hay un tipo parado junto a un pasillo. Me ha mirado al yo mirarle. Se acerca animoso alguien, se sienta junto a mi. El tipo debe tener unos treinta años. Sonríe y mira decididamente.
-¿Nuevo? ¿Como te agarraron?- dijo riendo
-No entiendo mucho, creo que hubo un incidente en un hospital
-¡Ah claro! Esas cosas pasan ¿Quien no ha querido golpear a los médicos con sus propios delantales o maletines?
Debo admitir que me ha hecho gracia
-¿Y tu? ¿Como acabaste aquí?
-Estoy cumpliendo una apuesta...- Lo miro seriamente sin entender mucho.- ¡Es una broma! Mis parientes se cabrearon de mi y sirvió como excusa el que estuviese destruyendo los escaparates de las tiendas. ¡Jodidos!
Hay de todo.
-¿Cuanto tiempo tienes aquí? ¿Conoces a los demás?- Los Maníacos me han dado una señal por algo, quizás hay algo que atender en este lugar y por eso no me han ayudado ¿No se suponía que yo era la puta chispa? Recuerdo que habían mencionado algo de Kain, que estaba encerrado. ¿Sera este el mismo lugar? ¿Estará todo esto urdido sin mi consentimiento?
-Llevo dos semanas, soy relativamente nuevo también. Dicen que aun no he mostrado avances suficientes como para dejarme ir. Pues, conozco a algunos, no a todos claramente.
-¿Alguno en particular a mencionar? ¿Te suena "Kain"?
-Kain, claro, es el tipo de la silla. Es amable si se le trata decentemente, pasa el día leyendo y mirando por la ventana, pensando aparentemente. También escribe bastante. Tiene tiempo, al parecer esta aquí de forma voluntaria.
-¿De forma voluntaria? ¿Por que carajo alguien se querría quedar aquí?-
-Sus motivos tendrá el tipo.-Lo sabia, los Maníacos algo tenían que haber hecho- Otro interesante es el tipo de la habitación del fondo. Esta en aislamiento. A los tipos de las farmacéuticas les aterra, dicen que aquel hombre es simplemente una bestia. Jamas le han escuchado hablar, ni siquiera sabemos si sabe hacerlo, ademas resulta un reto el tratamiento por que el tipo en cuanto tiene la posibilidad ataca despiadadamente a cualquiera que se le presente. En una ocasión una enfermera se descuido y este le arranco una oreja de un mordisco. Dicen que lo internaron luego de que lo descubrieron desollando a una persona en un callejón. Ataco a la policía que lo detuvo, a la audiencia del juzgado y hasta a su abogado. No se descarta que esa no haya sido su primera victima.
-Vaya tipo aquel. Seria una tontería preguntar como se llama
-jejeje la verdad es que si. Como esta en aislamiento y nunca lo vemos, ni siquiera resulta necesario que tenga un nombre. Yo le llamo simplemente el tipo del fondo del pasillo.
Se me acerca una flacuchenta enfermera, de expresión un poco torpe, y con una sonrisa extraña, como si la tuviese dibujada en el rostro.
-Buenos días Esteban, tienes visitas, por favor sígueme- su voz es desagradablemente chillona.
-Te veo al rato !- me dice el tipo.
Me levanto y sigo de mala gana a la enfermera. ¿Quien sera? ¿Los Maníacos habrán venido a siquiera darme alguna explicación?
-JODETE MALDITO ENGENDRO. SOLO QUIERES PUDRIR MI CEREBRO CON TU BASURA.- Se escucha un grito femenino desde una de las habitaciones, la enfermera, sin cambiar en nada su sonrisa dibujada me mira y me dice
-Espérame un segundo aquí- mientras camina hasta la puerta de la habitación y se mete dentro de ella.
El pasillo es amplio y tiene numerosas habitaciones, al parecer en estos lugares transcurren la mayoría de las sesiones. Dejo a la jodida enfermera en sus asuntos y comienzo a avanzar por el pasillo. A medida que avanzo, puedo escuchar una discusión que viene de una de las habitaciones, la puerta esta entre abierta.
-... Es aberrante! ¿Donde quedo tu compromiso con los pacientes? Lo que estas haciendo en este lugar es sencillamente perpetuar el problema. ¿No te da vergüenza que tu clínica se haya convertido en un lucrativo negocio para la industria farmacéutica? Y eso sin siquiera mencionar esa biblia psiquiatrica con la que vais y llenais de etiquetas innecesarias a vuestros pacientes...-
-Tu critica me parece sesgada, en este lugar somos capaces de estabilizar y orientar a nuestros pacientes a una vida en sociedad sana. No por nada el Estado nos deriva los casos que ameritan nuestro soporte. La industria farmacéutica proporciona estabilidad y control de si mismo a nuestros pacientes, permitiendoles la posibilidad de reinsertarse en su medio de manera sana, ademas de brindar un aporte económico importante para que este lugar tenga los recursos necesarios para funcionar. Un psiquiatra poco experimentado como tu no entiende estas cosas.- Esa asquerosa voz, es el hijo de puta de Valerio.
-Eres despreciable. Si el Estado te da esta posibilidad es claro que es por tus contactos en el gobierno, y tu estrecha relación con el mundo empresarial. ¿En tus partiditas de golf también os reís de vuestros pacientes? No me sorprendería que en un par de años mas llenes de publicidad las ropas de toda la gente aquí.
-¡Eres ridículo! ¡No comprendo como alguien con una mirada tan sesgada puede ejercer esta profesión...
-HIJO DE PUTA ASQUEROSO- si, se me ha escapado.
-La puerta se abre y Valerio me mira sorprendido, luego dirige su mirada al joven psiquiatra con el que discutía.
-No es bueno para los pacientes escuchar ese pensamiento tan corrosivo e insidioso que tienes. Te pido que te retires y ojala no regreses a este lugar.- le dice con tono serio.
-No te has librado de mi, tenlo claro, es mi paciente el que han ingresado a tu maldito lugar y tu terapia a todas luces es deficiente e irresponsable.A ti no te interesa en lo mas mínimo ayudar a Laura, solo estas limitándote a sedarla para hacer como que no pasa nada. Nos volveremos a ver, quizás la próxima vez con un abogado, si tengo que demandarte lo voy a hacer, por negligente y corrupto- dice el joven psiquiatra, mientras se retira de la habitación, al pasar frente a mi me dice "buenas tardes" y se va aprisa por el pasillo.
-¿Que estas haciendo aquí Esteban? ¿No sabes que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas?- me dice mientras me mira severamente. Puedo ver el desprecio en sus ojos, me da asco.
-Claro, sobre todo en las conversaciones en donde se demuestra que eres un cerdo asqueroso, entregado a los intereses económicos mas que a tus pacientes- le dije mientras le sonreía. Cabreate maldito hijo de puta.
-¡Oh, Esteban, te dije que me esperaras!- dice a mi espalda la enfermera.
-Señorita Leticia ¿Que hace el paciente solo, en estas áreas?- le pregunto Valerio.
-Lo estaba llevando a la sala de visitas, algo no andaba bien con la niña Laura- dijo con tono asustadizo, pero aun con esa maldita sonrisa en el rostro.
-Pues, sea mas precavida, queremos evitar situaciones desagradables para nosotros y para el paciente- dijo
¿Que se ha creído este asqueroso hijo de puta como para hablar así, como si no estuviese frente a el?
-Me dais asco...-digo resignado.
-Al parecer la medicación no ha surtido efecto completamente con tus explosiones de ira y control de impulsos, tal vez debamos subir la dosis...- Me esta amenazando, así sin mas.- evaluaremos según el avance del día, espero este tipo de situaciones no se repitan.
Quiero meter mis dedos medios en su malditos ojos y reventarselos, que tipo mas despreciable. Para peor, debo reprimirme para evitar que me zombifiquen aun mas. ¿Así funciona todo aquí? ¿Te dopan hasta que seas capaz de tragar la mierda del mundo y no quejarte? ¿La amenaza del alza de la dosis ayuda en algo en la terapia? Me imagino que muchos han tenido que tragarse su desesperación, este maldito lugar es una jodida cárcel donde hay que cuidar cada acción para que no te acaben volviendo un asqueroso despojo humano.
-Bien Esteban, acompáñame.
-Nos veremos luego...- me dice Valerio mientras cierra la puerta de su oficina en mi cara.
Cabreado, sigo a la enfermera hasta el final del pasillo donde este se dividia en dos, gira a la izquierda y llega hasta una puerta. Al abrirla puedo ver dos personas adentro."Pasa" me dice, entro y veo a Sofia y Ayleen, ambas discutiendo entre si
-...Claro, claro, te preocupa y lo primero que haces es drogarte con el sabiendo que todas esas porquerías le están haciendo daño...-
-Si dejaras esa mirada tan obstusa entenderías que las cosas no son tan simples como parecen...
Ambas al verme entrar guardan silencio.
-¿Quieren que los acompañe, o los dejo solos?
-VAYASE- le grite. Sofia me ha mirado con desaprobación y Ayleen ha soltado una carcajada.
-Vaya tranquila, esta todo bien aquí- le dice Sofia a la enfermera, que a pesar de mi grito no ha cambiado esa jodida sonrisa. ¿Si le doy un puñetazo cambiara esa maldita cara?
Me siento en una de las sillas y las miro atentamente.
-¿Como estas? ¿Como ha ido todo esto?- me pregunta Sofia, preocupada.
-Pues, pésimo, me tienen encerrado en este lugar y están jugando a envenenar mi cerebro.- le respondi.
-La medicación es para estabilizarte, lo que ha pasado ha sido serio Esteban ¿Aun no le tomas el peso?- me dijo con tono serio. Joder ¿Ha venido solo para regañarme?
Ayleen mira a Sofia bastante molesta.
-Ha sido un día genial, verdaderamente me he entretenido bastante. ¿De donde salio todo el asunto de la casa y el testamento? No me has contado.- me dice Ayleen mientras juega con uno de los cojines que están repartidos en la habitación.
-Es un asunto enredado, tiene que ver con un antiguo amigo... Te explicare en otro momento- No creo que sea apropiado decirle "Es el producto de una estafa".
-Pues, esperare a cuando quieras decírmelo. Si surge otra situación como esta, no dudes en llamarme para que te acompañe- me dijo sonriente.
-Lo haré.- digo mientras enrolo un cigarrillo de hierba, se jode el puto tratamiento. Esta mierda estoy seguro que me ha hecho mejor que las ridículas pastillas.
El humo sale ligeramente de la punta del pitillo y su fragancia comienza a inundar la habitación.
-Joder, esta malditamente buena- dijo Ayleen luego de calmar su tos tras expulsar una bocanada de humo.- ¿No te pasa que pareciese que esta cosa desata un fenómeno muy interesante en la forma de conciencia? No lo se, pero prefiero esto a los ansioliticos...
Ayleen me alcanza el pitillo y mientras lo tomo escucho el sonido de la puerta abriéndose, dirijo mi mirada y veo la figura de Sofia que me mira decepcionada, y a la vez mira con reprobación a Aylee.
-¿Que ha sucedido exactamente?- le pregunto a Sofia- ¿Como se enteraron de que estaba aquí?
-Tu antiguo psiquiatra le ha dicho a Hernando... Ella -dijo mirando con desprecio a Ayleen.- no lo se, me la encontré aquí. No se como esta niñita tiene el descaro de venir hasta aquí...
Ayleen le responde con una mirada de aun mas desprecio, luego me mira a mi y me sonríe.
-Nicolas me ha contado, te fui a ver el otro día y estaba en tu casa. Estaba un poco borracho, así que al principio no le creí, luego me contó lo del incidente en el hospital y me dio esta dirección. Me ha dicho un par de cosas un tanto extrañas.... -dijo mirando hacia el techo- Pero con esta oveja aquí presente, no me parece apropiado que lo hablemos bien...
-¡¿Como me has llamado, pendeja?!- Le grita a Ayleen- ¿De que esta hablando, Esteban? ¿Hay algo que no me has contado?-
¿Nicolas en mi departamento? ¿Que se ha creído el muy bastardo? Y para mas ¿Que le habrá dicho a Ayleen? ¿Le habrá hablado de los Maníacos? ¿Que le digo a Sofia? ¿Como es que acabaron todos conociendo a ese lunático?
-Esto...- digo mirando al piso- pasan algunas cosas, pero no he querido contarte... no quería preocuparte.
En realidad no quería que me regañaras, pero con ese gancho emocional debo al menos mantener terreno.
-No entiendo...- dijo Sofia levantándose y mirando con tristeza hacia la ventana- No se que hacer para que entiendas que no te digo esto con afán de molestarte... Ya no se que hacer para que confíes en mi, Esteban, he tratado de decírtelo de todas las formas, estoy aquí para ayudarte... Cada vez me convenzo mas de que quieres alejarme mas y mas de tu vida...
-Tu sabes que eso no es así...- dije levantándome de la silla. Ayleen mira la situación sin entender mucho, mira molesta a Sofia.
-Pues no es lo que dicen tus acciones...- dijo mirando al piso- Bueno, no tiene sentido seguir con ello. Estoy aquí por que quiero saber como estas. Tu poca confianza en mi no ha logrado mermar mi esperanza de verte recuperado, y te lo dije, no me iré hasta ver que hayas salido del agujero.
-¿Salir del agujero para ti es que el se acostumbre a las estupideces del mundo actual, no?- le dijo ácidamente Ayleen.
-No te metas, niñita, no tienes idea de lo que hablas- le replico. Estas mujeres pareciese que se quieren arrancar el pelo entre si.- Respondiendo a tu pregunta, Esteban, en el hospital trataste de matar a un hombre con un bisturí, estabas descontrolado, fuera de ti. El doctor Valerio me ha contado que te han tenido que mantener sedado por varios días, ya que en cuanto te reincorporabas, atacabas a todo aquel que se te acercase e intentaste escapar en reiteradas ocasiones. ¿No recuerdas nada? Te he venido a ver apenas me he enterado de lo que te ha pasado, pero el doctor me ha dicho que no estabas en condiciones de recibir visitas. Es un alivio ver que has regresado en ti, al menos, aunque te comportes de forma tan grosera con la gente, por lo que pude mirar.
Joder, entonces si ha pasado verdaderamente.
-¿A quien he atacado?
-No lo se, el tipo creo que lo has pillado donde no debía. Creo que no trabajaba en el hospital, no me han dicho demasiado acerca de lo que pasaba.
No entiendo. ¿Por que carajos he atacado ese tipo?¿Por que mi propia figura me ha impulsado hacia el? ¿Que mierda me esta pasando?
-Por lo menos, en algo tiene razón la ovejita, has vuelto en ti, eso es un buen indicio. Habrá que tratar de comprender que es lo que paso realmente en el hospital ¿Que puedes recordar?
-No creo que le ayude intentar revivir un recuerdo como ese, tontita- le dijo Sofia.
-¿Sabes? Me estas cabreando verdaderamente, no se como Esteban te soporta, eres una jodida bruja- le dijo.
-¡Deja de meter tu puta nariz donde nadie te ha llamado, estúpida! Yo no entiendo como es que Esteban puede relacionarse con una adolescente inmadura como tu...-
-¡BASTA!- les grite- Me cabrea que estén a punto de sacarse los ojos. Son mis primeras malditas visitas en esta jodida cárcel y ustedes se dedican a insultarse entre si.
-Ella tiene la culpa! solo escúchala- dijo Ayleen.
-Da igual, ahorrenme esta escena por favor...- les dije.
-De acuerdo- dijo Ayleen mirado al piso.
-Bueno, quiero que sepas que al menos yo, te visitare con regularidad para ver como vas avanzando.
-Si de mi dependiese, te saco ahora mismo de este maldito lugar- me dijo Ayleen. Sofia la mira y se cubre el rostro mientras refunfuña entre dientes.
-Gracias a ambas por venir.- Ay que lindo.
Luego de un rato conversando con ellas (ya ni siquiera se dignaban a mirarse entre si) la puerta se abre y la enfermera de sonrisa dibujada entra.
-Bueno, estamos al final de la hora de visitas...-
Sofia se me acerca y me abraza fuertemente.
-Mejórate por favor...-se despega de mis brazos y mira a la enfermera- muchas gracias.
Llega hasta la puerta y me dice "Nos veremos pronto" Se larga sin siquiera mirar a Ayleen. Esta se me acerca, no me abraza sino que me queda mirando fijamente a los ojos
-Voy a estar por aquí ¿Ok? Fuerza con estos desgraciados- dice mientras la enfermera la mira confundida (adivinen, su jodida sonrisa no se ha movido). Acerca su boca a mi oído y me susurra muy despacio- Dice Albert que vendrán, quiere que para entonces, tengas el gallinero revuelto.
Me da un beso en la mejilla y se marcha. Joder. Temía que pasara, pero de alguna forma, Ayleen acabo relacionada a los Maníacos. Me siento putamente culpable y preocupado. Ademas ¿Que querrá decir con revolver el gallinero? ¿Estarán planeando que arme una revuelta en el lugar? ¿Y como? Apenas conozco a un tipo aquí, no tengo idea si el resto siquiera me dará un poco de su atención.
Sigo a la jodida enfermera, antes de volver al pasillo que conduce a lo que seria esa especie de "sala de estar", puedo ver en el fondo del pasadizo, una puerta amplia. Hay dos tipos fortachones parados junto a ella. ¿Estará tras esa puerta mi ansiada libertad?
Al llegar nuevamente a la amplia habitación, busco con la mirada a Kain. Quizás es momento de que nos conozcamos, quizás el pueda ayudarme a "revolver el gallinero". Por mas que miro, no logro encontrar a el tipo que me saludo para que me indique cual es Kain y donde esta.
-... la verdad es que estos malditos nos están mintiendo cuando dicen que quieren ayudarnos, fíjate, lo que están tratando de hacer es cuadrarnos a un arquetipo social que se sustenta en la sumisión, en el vivir muriendo lentamente. Piensan que nuestra reacción ante la estupidez de las gentes, es una patología, creen que la solución es mesurar nuestros sensibilidad para hacernos encajar en lo que ellos llaman sanidad mental...- Esa voz es la misma que gritaba en esa habitación, donde la enfermera se ha metido. Me volteo y veo a una mujer de piel clara, su pelo tiene tonalidades azules, verdes, rojas, blancas y negras. Tiene los ojos abiertos como platos y gesticula intensamente mientras habla. Las facciones de su rostro son abrumadoramente parecidas a las de Sofia. Debe tener unos veinticinco años. Esta hablando con una muchacha con ojos de profunda tristeza
-No lo se... quiero irme de aquí, este lugar me hace daño...- le respondió
Se ha percatado de mi mirada y me se ha quedado mirándome fijamente, con una sonrisa un poco perturbadora.
-¡HOLA, HOLA, HOLA TU! No te había visto por aquí- me dijo. Joder, su voz es parecida a la de Sofia ¿Tendrá algo que ver, o es que estoy trasladando imágenes de Sofia en ella?- ¡Acércate! ¡No te voy a morder! A menos que quieras jugar a los perros, por supuesto.
Me acerco intrigado
-¡SOY LA GRANDIOSA DIOSA KALI, PERO PUEDES LLAMARME LILIAN!- dijo extendiendo su mano- ellos me llaman Lucia, pero no les creas, son unos malvados conspiradores.
Le doy la mano- Me llamo Esteban... ¿De casualidad, no conoces a una Sofia?-le pregunto
-Mmh... No lo se, conozco a mucha gente pero soy mala con los nombres- dijo rascándose la cabeza- ¿Como es que luce ella?
-La verdad es que se parece muchísimo a ti-
-¿Si? A lo mejor una de mis disociaciones se hizo real y la viste caminando por la calle, no lo se- dijo riéndose.- O tal vez nos conocimos antes y mentí respecto a mi nombre, aunque lo dudo, no recuerdo tu rostro, y yo soy buena con los rostros. Anda, tu, Amelia ¡Saluda al hombre! No te quedes ahí como un vegetal lagrimeante- extiende su brazo hasta su hombro y le sonríe.
-Hola...- dice tímidamente la muchacha
-¡Vamos, querida! Yo se que tu puedes mas que esa languidez, te miro y se me parte el corazón de ver lo que te han hecho- dice con tono dramático y me mira inmediatamente.- No le has respondido...
-Estaba muy pendiente de tu energía- le dije riendo- Hola Amelia, es un placer conocerte.
-¿ESCUCHASTE? EMPIEZA A CREÉRTELO MAS, REPITELO EN TU CABEZA "ES UN PUTO PLACER CONOCERME"- grito Lilian.
-Te he oído en una de las habitaciones del pasillo de aquí, la enfermera ha entrado a la habitación.
-ESA ASQUEROSA MUJER ME PERTURBA, NO MUEVE UN JODIDO MUSCULO DE SU MALDITA CARA- dijo- Entonces escuchaste el bonito discurso que le he dado al tarado ese, tuve ganas de tirarle el escritorio encima, pero para que no me volvieran a aislar, preferí agarrar su maldito café y tirárselo en los papeles. Le hubieses visto la cara de espantado que tenia, estos tipos pareciese que tuviesen miedo de que le arrancáramos la cara a mordiscos.
-Suena tentadora esa maldita opción, se lo merecen por tenernos aquí y tratarnos casi como leprosos.- le respondí. Amelia se ha reído, Lilian la ha mirado inmediatamente y esta se ha quedado callada.
-¿PERO POR QUE DEJAS DE REÍRTE MUJER? APRENDE A MANTENER LA RISA, ES PRÁCTICAMENTE NUESTRA ÚNICA ARMA CONTRA ESTOS POMPOSOS SERIONDOS- Se ha quedado con la mirada perdida en el techo, de un segundo a otro luce desorientada- "No con la cólera, sino con la risa se mata. ¡Adelante, matemos el espíritu de la pesadez"
-Nietzsche...- dice Amelia, Lilian no reacciona, pareciese que su cabeza ha abandonado este mundo. De pronto reacciona y nos ve mirándola fijamente
-¿QUE PASA? ¿TENGO UN JODIDO BICHO EN LA CARA?- dijo mientras se aprieta el estomago riéndose
Amelia sonríe y libera una pequeña carcajada. Quien lo diría, pareciese que nosotros, los inestables y descontrolados podemos ayudarnos de mejor manera que los sanos y cuerdos profesionales.
-HAY QUE SALIR DE ESTE JODIDO LUGAR Y TOMARNOS UN WHISKY EN UNA PUTA AZOTEA- dijo tomándose la cara con las dos manos, rasguñándose las mejillas con sus uñas.
-A mi me gustaría, me dan un poco de miedo las azoteas, quizás mejoraría si me enfrentara esas cosas...- dijo Amelia.
-ESA ES LA PUTA ACTITUD QUE TE HACE FALTA- le dijo mientras besaba su cabello y le daba un suave mordisco- ¿Y TU, ESTEBAN? ¿TE UNES?
-En cuanto consigamos salir de este maldito lugar.- le conteste.
-DEBERÍAMOS SER COMO LOS JODIDOS PIRATAS Y ARMAR UN MALDITO MOTÍN, PODRÍAMOS LANZAR AL CAPITÁN VALERIO POR LA BORDA DEL TECHO- dijo enérgica.
- Podríamos hacerlo- parece que no soy el único que quiere salir desesperadamente de aquí- ya somos dos dispuestos al motín.
-¿Y TU AMELIA? ¿TE UNES A LA TRIPULACIÓN? ES EL ÚNICO CAMINO HACIA LA LIBERTAD, LAS AZOTEAS Y EL WHISKY...-
-Pues no lo se... yo no quiero hacerle daño a nadie...- respondió
-¿Pero acaso no quieres escapar de este horrendo sitio?- le pregunte
-Si... pero no se, no tengo a donde ir, si vuelvo a casa me encerraran nuevamente, lo se.- me respondió
-Podemos encontrar otro lugar, no lo se, no creo que debamos renunciar a nuestro anhelo de libertad por una aparente falta de posibilidades. Si hay dificultades, entonces hay un desafió que superar- le dije mirándola a los ojos.
-BIEN BIEN BIEN! QUE BONITO ES VER QUE NO HAYAS DEJADO QUE TE VUELVAN UN BABOSO SUMISO, TIENES TODO MI MALDITO RESPETO-
-Los ayudare solo si me prometen que no me dejaran abandonada a mi suerte en cuanto salgan... -dijo mirándome a mi y a Lilian.
-Lo prometo- Tiene que haber mas opciones, es horrible pensar que muchos aquí no han intentado escapar por que simplemente están completamente solos, y quienes son acompañados, están rodeados de terribles mantos de incomprensión. Se que en mi departamento no podría alojar a todos los que quieran escapar, pero si lo de los Maníacos va enserio, tal vez ellos puedan encontrar un refugio real para toda esta gente que ha sido puesta aquí con intención de quitarles los colmillos. ¿Sera este el plan de los Maníacos? ¿Estarán intentando reunir a el resto de los marginados en su causa?
-TE LO PUTAMENTE PROMETO QUERIDA, ME VOY A ENCARGAR DE QUE NINGÚN BABOSO VUELVA A TIRARTE AL PISO, AUN SI TENGO QUE HACERLO EN TU CONTRA- es el apoyo mas maravillosamente perturbador que he visto.
-¡Déjame! ¡No pienso tomar ninguna maldita pastilla mas! No queréis escuchar ¡Estas porquerías me están destruyendo!- dice un tipo en la habitación, tirando el frasco de pastillas que le ha traído la enfermera sin una oreja.
Un tipo fortachon se acerca a la enfermera y se coloca amenanzante junto a ella-
-Pídeme disculpas y tomate tu mediación ahora, a el doctor no le gustara nada que te niegues a seguir el tratamiento
-¡Pues que no le guste! El no escucha una sola palabra de lo que le digo, estas pastillas me están hundiendo mucho mas- grito desesperado el tipo.
-¿Te das cuenta que con este tipo de acciones solo prolongas tu estancia en este lugar? Recoge las pastillas y tomatelas-
-¿O sino que?- le dijo desafiante
-O si no tendremos que darte la medicación a la fuerza- le dijo con desprecio la enfermera.
-Oblígame entonces - dijo empujando una mesa contra la enfermera.
El tipo fornido se ha abalanzado sobre el, agarrándolo entre sus fornidos brazos, la enfermera le ha dado una cachetada al tipo y ha dado una señal por una especie de dispositivo de sonido. Por el pasillo veo venir a otra enfermera que no había visto antes, trae una jeringa, aparentemente así le administraran la mierda.
El tipo grita y lucha por safarse, la sala entera lo mira atónito, algunas asustados.
Lilian coloca una cara de desprecio enorme y sin pensarlo corre hasta la mesa, la coloca bien y se sube encima de ella.
-QUERIDOS AMIGOS REOS, ENCERRADOS. ¿NO ES ESTA PRUEBA SUFICIENTE DEL POCO INTERÉS QUE TIENE ESTA GENTE EN NOSOTROS? ¿PODÉIS VER COMO ESTO NO ES UN CENTRO ENCARGADO DE AYUDARNOS, SINO QUE ENCARGADO DE AISLARNOS DEL MUNDO? ESTÁN TRATANDO DE APAGARNOS CON PASTILLAS, QUIEREN QUE DEJEMOS DE HACER RUIDO POR LAS NOCHES, QUIEREN QUE NO DIGAMOS NADA CUANDO NOS ENVÍEN A DARNOS INYECCIONES DE BASURA EN EL CEREBRO. ¡QUERIDA TRIPULACIÓN! EL CAPITÁN DE ESTE BARCO Y TODOS LOS MALDITOS CAPATACES NO SON NUESTROS AMIGOS, ELLOS ESTÁN CUMPLIENDO EL ROL DE GENDARME, ESTÁN AL SERVICIO DE LOS ESTÚPIDOS NORMALES QUE NO QUIEREN VERNOS EN SU MISMO MUNDO. ESCÚCHENME PIRATAS Y GRUMETES ¡ESTO QUE LE ESTÁN HACIENDO A EL TAMBIÉN NOS LO HARÁN A NOSOTROS! ¡NO PODEMOS QUEDARNOS ASÍ SIN MAS! ¡ES MOMENTO DE UN MOTÍN!- grito Lilian fuera de si. Todos parecían escucharla, pude ver que en sus ojos que la gran mayoría veía como eso que le pasaba a ese tipo, era el reflejo de el trato que recibían ellos, y que continuarían recibiendo. No tenemos derecho a voto aquí.
-Bájate de la mesa Laura, estas haciendo el ridículo- le dijo la enfermera
-¡NO ME DIGAS LAURA! ¡PUTA ASQUEROSA, TE VOY A ARRANCAR TU ÚNICA ASQUEROSA OREJA!- ha saltado encima de la enfermera, ambas dan a parar al piso, Lilian le agarra las mejillas fuertemente y se las tira.- SONRÍE PUTA ASQUEROSA, ESA CARA DE MIERDA ANTIPÁTICA QUE TIENES ME DA NAUSEAS.
La otra enfermera le administra la dosis al tipo que estaba entre los brazos del gorila, este decae con velocidad, la enfermera lo toma para que el fortachon se lance sobre Lilian que continua tirando fuertemente de las mejillas de la otra enfermera. El tipo la toma y la lanza con fuerza. Lilian se golpea fuertemente la cabeza en el piso, lleva su mano hasta ella y esta se mancha de sangre. Sus ojos siguen abiertos como platos y sigue sonriendo macabramente. Se lleva la mano con sangre a la boca.
-¡ÑOM ÑOM! ¡RICA SANGRE!-
El gorila se abalanza sobre ella mientras la otra enfermera prepara la dosis correspondiente para inmovilizarla. Me acerco rápidamente intentando ayudarla
-NO NO NO, PIRATA, TE NECESITO EN LA CUBIERTA CON LOS DEMÁS MARINEROS, DE NADA SERVIRÍA QUE NOS ENCERRARAN A LOS DOS- grito indicando para que me alejara.
Rápidamente empieza a correr por la habitación mientras el guardia la persigue, va volteando mesas y sillas a su paso, es como un jodido huracán.
-¡MOTÍN! ¡MOTÍN!¡MOTÍN!¡MOTÍN!¡MOTÍN!¡MOTÍN!¡MOTÍN!¡MOTÍN!- grita mientras corre por la habitación, finalmente, el gorila le da un empujón y esta vuelve a caer al piso. La enfermera se acerca a prisa para administrarle los calmantes.
-¿Que esta pasando aquí?- dice desde el pasillo la voz de Valerio.
-Esta enferma me ha atacado, estaba llamando a una revuelta- le dijo la enfermera de una sola oreja. Tenia los cachetes de la cara completamente rojos. Varios se reían a carcajadas de la vil desgraciada.
-Laura, Laura, Laura...-dijo Valerio- Parece ser que la medicación no tiene efecto contigo, tu cuerpo se resiste al tratamiento, y acabas en actitudes tan terribles como esta, dañinas no solo para ti, sino que para todos.
-BLABLABLA SOY UN JODIDO CERDO ABURGUESADO QUE GANA DINERO POR ENVENENAR CEREBROS BLABLABLA-
-Es decepcionante ver como no conseguimos avanzar en tu tratamiento, me parece que la terapia farmacológica ya no es muy buena opción. Me parece que seria pertinente empezar con una terapia electroconvulsiva para calmarte este profundo episodio Maníaco.
- ¡COMETE MIS CALZONES JODIDO HIJO DE PUTA! TE JURO QUE SI ME TOCAS UN PUTO PELO AZUL TE VOY A ARRANCAR LA CARA A MORDISCOS-
-Procedan con los tranquilizantes y llévenla a su habitación, la mantendremos aislada hasta que se estabilice un poco, es un peligro para todos en este lugar. Me parece que seria pertinente fijar la terapia electroconvulsiva para el día mañana.- dijo- Tendrás tiempo de pensar hasta entonces en lo que has hecho Laura..
-DEJA DE LLAMARME LAURA PUTO BABO...- la jeringa ha entrado en su cuerpo- HIJ... ARGH.. PUTO...
Se ha dormido, la enfermera la topa bruscamente y la lleva con los pies arrastrándose hasta su habitación.
Todo el mundo mira con enojo, en parte, pareciese que todos podemos vernos reflejados en esta situación. ¿Habrá sido esto una táctica de Lilian para lo que ella llamaba el motín?
Tengo que hacer algo antes de que le metan corriente a su cerebro
-Tenemos que hacer algo... no podemos dejarla así...- me dijo Amelia en voz baja.
-Nos toca a nosotros ahora, ella ya ha hecho su parte-
Parece que el gallinero si se puede revolver.
Delirio: El ahora no es (-1)
viernes, 31 de mayo de 2013
Publicado por Gwÿnt
Parte menos uno: Sucesión de ciclos.
Despues de un tiempo que me huele a mi vida entera, me han
rehabilitado e insertado en una oficina en esta agonia que llaman existir, a
ejercer en el área de publicidad. Tantos neurolépticos me mantienen aun sin
poder avanzar al ritmo de la ciudad, ni siquiera a mi propio ritmo. Estoy encerrada
dentro de mi misma, y dentro de esta pequeña oficina, y no puedo sentirme mas
miserable. Todos los meses de encierro, camillas, enfermeras, inyecciones, exámenes,
estudios y demases no ayudaron a mejorar mi situación mental, solamente la han
agravado con el peso de los malos recuerdos, y del olvido de quien era yo antes
de todo esto. Cuando entras te dan el discurso de que te ayudarán a encontrar
quien eres realmente, fuera de tu problema, pero todo lo que hacen es
convencerte de que seas alguien.
En algún rincon de esa habitación blanca, quedó mi identidad
abandonada, con una montaña de identidades perdidas de los desconocidos que
deambulan con un signo de interrogación sobre sus cabezas, igual que yo. Y sin
embargo, tengo responsabilidades como las de cualquier otra garrapata abrazada
al sistema.
Voy al baño de la oficina, y mi imagen en el espejo me da
ganas de vomitar, y a la vez los fármacos intentan domar mi cerebro. Imagino
como le ponen riendas, una a cada hemisferio, con la base en los impulsos, y
tiran de ellas para ponerme de vuelta en mi actual lugar de mierda. No soy
feliz, y tampoco soy.
Los días viernes tengo control de vuelta en el psiquiátrico,
y siempre dudo en demasía sobre el primer paso hacia ese lugar: podría no
volver a salir en cualquier momento, pero la clave ahora es mentir. Si con las
oportunidades que me han ofrecido estoy más desesperada que nunca, no hay
salida, tengo que tratar de recuperar la identidad que se me ha perdido.
Este viernes planeo, de alguna forma, encontrar alguna
pista, asi que para recuperar lucidez (y a riesgo de entrar en un brote
psicótico (lo cual no sería tanto riesgo, sino sumamente necesario en esta
circunstancia)) he dejado de lado mis asquerosos fármacos y he partido. El
primer paso lo doy firme, tragándome las inseguridades, yo saldré de acá. Mientras
pasan las horas, voy notando como emerge una nueva personalidad, alejada hace
tanto tiempo por los mismos neurolépticos, los mismos discursos de negación. Empieza
a efervescer lo que parece ser yo, y extiendo las manos mientras camino por los
corredores. Todo esto algun día será mio.
Entro a la oficina del psiquiatra sin golpear.
-Daire, me has asustado, no sueles entrar así.
-Ando corta de tiempo.- con brusquedad me siento.- asi que échele.
-¿Qué le eche?
-Haga lo que deba hacer, su investigación, observación,
asesinato, como ustedes le digan.
-Ah…. Bien.- se levanta y saca mi ficha. Comienza a
hojearla, y leo con el. Las primeras hojas son los informes de mi llegada, con
algunas fotografías. Hacia delante, observaciones médicas con inyecciones, exámenes
varios y torturas que ya conozco y no deseo leer.- ¿Cómo te has sentido con tus
dosis? ¿Te las has tomado con regularidad?
-Sí, pero me tienen en un estado simplemente deplorable. Parezco
borracha, lo que es una puta ironía si no puedo beber alcohol. Siento que el
mundo andubiese demasiado rapido para mí con ellas, ¿sabe? Si esperan que
trabaje en ese antro, piensen mejor en que hacer conmigo.
Pareciera que está atento a mis palabras, luego se agacha y
vuelve a leer los papeles.- Entonces, habrá que subirte la dosis de ellos, para
que te acostumbres.
-Pero… no… ¿Cómo? – creo que en este momento mi rostro
expresaba la incomprensión total de lo que estoy escuchando.
-Si, así tu organismo se adecuará, y es más, deberíamos
seguir subiendolos progresivamente. Los necesitas.- intento ocultar mi rabia y
mi respiración agitada mientras veo la receta que me hace, y estira su mano
para entregarmela.- ¿Algo más?
-Estoy atonita, pero muevo levemente la cabeza, intentando
recobrar algo de cordura- Necesito permiso para deambular, solo por hoy, aquí. Necesito
algo.
-Por supuesto, este es un recinto abierto al público, y más
para los antiguos residentes- dice con ironía la palabra residentes.- ¡Ah! Pero
solo por seguridad, necesitarás un pase. Aguarda un momento.
Sale de la habitación, y me apresuro en robar las primeras
hojas de mi ficha. Ni siquiera me preocupo de leerlas, ya habrá tiempo para
aquello. Cuando estoy terminando de guardarlas dentro de mi abrigo, vuelve el…
tipo.
-Aquí tienes, cualquier cosa, ya sabes donde estan los
guardias (que disfrutaban dandonos de azotes en nuestros momentos de delirio,
claro está)
-Le sonrío con fuerza- Gracias, nos veremos.
De vuelta al pasillo, estoy atónita. ¿Cuánto mas va a ser?
¿Esa es la solución? ¿Más y más fármacos? Siento como si me estuviesen
destrozando el cerebro, y estoy totalmente desamparada. De pronto noto unas
terribles ganas de llorar que me trago. Tengo que encontrarme. Camino de prisa
hacia el pabellón de psiquiatría, donde nos encierran, y me topo con alguien
que me mira, y pareciera ser que me reconoce. Lo miro extrañada, y no tengo
idea de quien es, solo se que parece ser un camillero.
-¿Te vas y ya no te acuerdas de mi?- su tono de voz
aparentando imponencia me da una señal de peligro, y al verlo acercándose,
tengo un flashback. Le doy un puñetazo en pleno rostro que lo deja en el piso.
-Lo siento por la anterior descortesía, ya te recordé. Ten
en claro, que algun dia, alguien tendrá pruebas de toda la mierda que haces, y
nadie te tendrá piedad.
Sigo caminando hacia la recepción, tocándome el hombro
dislocado por él. Cuando llego, la recepcionista me reconoce.
-Daire! Querida, ¿Cómo te va? Luces mucho mejor.
-Pues eso no dice mucho. Estoy dando un paseo, necesito un
par de respuestas finales. ¿Me dejarás pasar?
-Pero por supuesto, querida… ya sabes como soy. Además, este
sitio algun dia va a cambiar, te lo aseguro. Vi el golpetazo que le diste a ese
humano de mierda , y se merecía mucho más. Todo este sitio… va a cambiar, y
seremos parte, ya lo verás.
-Uhm… - me hace sentido todo lo que dice, y tengo el vago
recuerdo de haberlo hablado con ella- me gusta lo que estoy escuchando Leonore.
Que así sea.
Camino rapidamente buscando un lugar tranquilo. Leonore me
ha dado un recuerdito vago, pero sumamente útil. Busco una salida, esperando
que sea la que recuerdo, y era esta. La salida que da a un camino y un patio
enorme, y un gran árbol al fondo. Los recuerdos tristes fluyen, de todas las
veces que algunos arrancabamos y llegabamos aquí, y nos encontraban y con
brutalidad nos ponian las camisas de fuerza, o las inyecciones de
tranquilizantes. Nunca alcancé a llegar a la cima de este árbol, que tantas
veces subía con la imaginación. Me acerco a él.
-Querido, tu estás estratégicamente puesto para ser subido-
le susurro.
La dificultad fisica para subirlo no es tanta como traspasar
de a poco el velo de los fantasmas que queda abajo, en el suelo. Ya no me
siento tan terrestre. Y una vez en la cima, me recuesto en una rama, y la
felicidad es tal, que como una niña, me largo a llorar. Este lugar será nuestro…
volteo, y en una de las ventanas creo divisar a alguien conocido. Bajo
torpemente del árbol, ya con mucha mas fuerza y ánimo, y me dispongo a buscar
la habitación entre los pasillos.
El panorama no es muy bonito para pasar un viernes que
digamos, pero después de pasar meses acá te acostumbras… acostumbrarse, que
asco que hasta las celulas de nuestro organismo pasen por la fase de
acostumbrarse, y nosotros nos acostumbremos a horrores como este. En uno de los
pasillos veo a una mujer, de baja estatura, y muy delgada y blanca, frente a
una puerta. Me paro junto a ella y miro la escena. No es tan desoladora, un
dopado más.
-¿Familiar tuyo?- Ella asiente con la cabeza sin mirarme- ¿Y
quieres pasar a verlo?
-Bueno… mmh… quería. Pero después lo he pensado y creo que
mejor será que no entre.
-¿Porqué?
-¿Qué pasa si despierta y está alucinando, o no me reconoce?
-Puede pasar, y puede no pasar. Tendrás que arriesgarte en
algún momento.
-No.- y se aleja unos pasos. Cuando se aleja empiezo a notar
que todo empieza a volverse más lento, y mi entorno se ve alterado. Excelente,
me estoy disociando de nuevo.- Arriesgarse es peligroso, ¿para que hacerlo, si
siempre hay una posibilidad segura?- En el momento, Ella tenía razón, y como no
es asunto mio si entra o sale, decido abandonar esta conversación, girando y
sintiendome sumamente liviana, y un tanto mareada.
-¡Oye!- escucho sus pasos en cámara lenta- ¿Te puedo
acompañar?
-Claro, pero solo si te callas con tus discursillos
evitativos.
-No aseguro eso… pero lo intentaré- y me sonríe. Ella. No
quiero saber como se llama.
Miro en todas las habitaciones buscando al organismo vivo
que me pareció familiar desde el árbol, y no logro encontrarlo hasta que llego
a una habitación cuya puerta ha sido arrancada totalmente, y dejada en la cama,
en lugar del colchon. Como estoy disociandome y alucinando vagamente, entro con
sigilo, en parte por precaución, en parte porque no siento mis pies, y me paro
junto a la cama-puerta.
-Damas, ¿quieren entrar al mundo de los sueños?- salta del
techo alguien y cae en cuclillas sobre la puerta. Ella exclama sorprendida y yo
me divierto.
-Dificil es abrir una puerta si hay un estorbo que lo
impida.- le doy unas palmadas en el hombro, para que sepa que me refiero a él.
-¡Basura!-exclama con ambas manos entre su pelo y luego
salta frente a mí.- los estorbos no son tal cosa más que algo más dificil de
realizar, pero que aún se puede realizar.
Se encamina hacia la puerta dando unos grititos sobre el
ser, el instinto y jugar a subsistir en un sistema en el que ni se existe ni se
coexiste. Me parece a discurso compartido mentalmente así que le sigo, hasta
que Ella, timida, me tira del abrigo.
-Él se ve un tanto peligroso, ¿no te parece?
-¿Te parece peligrosa la creatividad y la sinceridad?
-Si.
-Vaya, eres otro eslabón más de la máquina ¿eh?.
Lo sigo a Él, y claro, Ella me sigue, por miedo a quedarse
sola, supongo.
-¿Adónde vas?- le grito, intentando alcanzarle, y se detiene
y queda de pié.
-Que descortés, no sabía que este estorbo tendría tan
agradable compañía. Voy a la salida, Daire.
-¿Y como mierda t…?- me planta la mano sobre la boca para
silenciarme.
-No arruines el juego de que no nos conocemos, Ella parece
de verdad asustada.- giramos al mismo tiempo a verla y si, está aterrada.
-¡Tu!- y le doy una cachetada- ‘Tu fuiste el que me torturó
y encerró aquí, hijo de puta! – y le doy otra. Pero por supuesto, es mero
juego.
-¡TU DEBERÍAS ESTAR MUERTA! Al menos, me hubiese encargado
de eso.
-Comenzamos a caminar- Nada de aquello, ¿Dónde queda la
melodiosa agonía?
-¡Agonía será la que sufran todos cuando sucumban a la
destrucción de la ciudad!
-¿A eso saldrás ahora? ¿Ese es tu plan?
-Digamos que no es solo mío.- y me mira de reojo. -
¿Realmente no te acuerdas de nada? ¿nadanadnada?- Mierda, ya no se si mis ojos
se mueven.
-No, en verdad no.
-Mmmh… debieron ser las hordas de fármacos que te metieron
directo a tu bonito cerebro. Porque hasta donde recuerdo eras inteligente y ahora estás echa una
bruta.
-Como que me vuelvas a decir bruta… - imagino que levanto mi
puño y lo amenazo, y en efecto, eso pasa, ante lo que el ríe.
-Bueno, bueno, que va… solo estaba comprobando si estabas
oyendome. Hey, esta es la salida. En la
esquina hay un café, porque no me esperan tu y… - la mira a Ella- tu pequeña
guardaespaldas allí?
-Si. Nos veremos.- Salgo rapidamente, siendo saludada por
una ráfaga de viento. Detrás viene Ella, dando pasitos.
-Noe stoy segura sobre si ir…
-Pareciera ser que tu no estás segura de nada.
-Estoy segura de lo que veo, y en ese muchacho no veo nada
confiable.
-Suenas como una maldita veterana. Las veteranas no siempre
son agradables, ¿sabes? Así que o vives, o te alejas, punto.
Llegamos al café, y ante la indiferencia de Ella hacia mi
(si, tuvo el descaro de enojarse la muy perra), aprovecho de sacar los papeles
de mi ficha clínica y echarles una hojeada. En el motivo de ingreso me
encuentro con un par de novedades
“La paciente ha sido sedada e ingresada contra su voluntad
luego de una sucesión de episodios maniacos en los últimos meses, en los que,
sus vecinos acusan, llenó sus televisores con basura mientras ellos estaban
trabajando. Cada vez que conseguían uno nuevo, ella los llenaba con basura,
además de generar dificultades al gritarles “sanguijuelas de la maquina” a los
trabajadores, y llegar al punto de amenazar de muerte a varios funcionarios. El
antecedente sintomático mas relevante, además de su abuso con las drogas, es su
falta de control (posible daño en los lóbulos frontales, motivo por el cual la
paciente también presentaría un cuadro severo de irritabilidad ), hechos que
ella misma definió como “pienso y actúo, nada mas”. Presenta un deplorable
historial laboral, debido a su constante cambio de intereses, y una afición por
el conocimiento, motivo por el cual presenta algunos animales diseccionados, y
un feto. Ante la mención de esto último, la paciente rió y dijo “lo encontré en
el basurero de un hopsital, pensé que sería un desperdicio dejarlo ahí.”. Presenta
un humor ácido y un aplanamiento afectivo severo, a tal nivel de considerarse
una “evolución de las cucarachas humanas”. Incapacidad de amoldarse a las
relaciones de subordinación y a la existencia de un pensamiento moral
mayoritario, ha sido involucrada en varios conflictos en los cuales ha puesto
en riesgo su vida, sin considerar esto “demasiado relevante”. Comenta su afición
por los cuchillos y confiesa alegremente usarse para comprobar el filo de los
mismos, considerándolo un acto normal para alguien con su carácter.
A pesar de presentar un cuadro maniaco-depresivo, tiene una
imagen muy definida de su propia personalidad(…)”
Luego, miro una foto. Vaya, si que cambia la perspectiva de
las facciones sin pelo. Lamentablemente, el resto del texto, sobre el informe
de la personalidad debo haberlo dejado e mi ficha clinica, de vuelta en el
hospital.
Ella observa la foto con los ojos sumamente fijos - ¿Esa
eres tú?
Te ves tan mal… ¿estabas enferma?
-Así es, y aún lo estoy. Esta foto es de cuando me
hospitalizaron.
-¿Y adonde te hospitalizaron?
-Aquí, en el pabellón de psiquiatría.- Perpleja, y
boquiabierta, deduzco que no sabe si quedarse y matenerse quieta, o pararse y
huir despavorida.- Tranquila, no te voy a matar. Odio esa puta imagen que
tienen todos de la gente que sale de ese lugar. – aparece el mozo y me trae una
hamburguesa deliciosamente enorme, que empiezo a triturar, devorar, y a hablar con
la boca llena- como si no fuesemos realmente humanos asquerosos como ustedes, y
fuesemos capaces de hacer cualquier mierda. ¿Ves mi ficha? No maté a nadie,
aunque debí aprovechar de hacerlo… joder, esto está delicioso, ¿quieres?- tiene
cara de estar sufriendo una explosión de úlcera- ¿Dónde iba? Ah, si. Yo creo
que en parte es envidia, no todos tienen concordancia entre lo que piensan,
imaginan, y hacen, porque están reprimidos, y tambien tienen un miedo de su
propia impulsividad. ¿Qué mierda es la libertad entonces? ¿La vida cotidiana
del ciudadano normal trabajando y vendiendo hasta su cerebro para que se lo
llenen de arsénico? Me joden. Me hospitalizaron acá, salí hace poco, y tengo
muchos planes.
-Que hermoso discurso, Daire.- se acerca Él, aplaudiendo, y
se sienta.- Y tambien ha sido gracioso ver como te comías eso, parecías un
animal salvaje con su presa… servida en un plato… muchas facilidades para el
lobo ¿no? Jajaja.
-Cierra el puto pico y dime que querías.
-Ya nada, al parecer ya recordaste lo justo y necesario. Buena
movida, robar la ficha. Debiste robar la mia a ver como me veo fuera de tus
disociaciones, sería tooooooda una novedad. Ahora, si me disculpas.- Se para, y
arranca el quitasol del centro de la mesa.
-Va a llover.- le digo.
-¿Y, te asusta mojarte?
-No, pero podrías ponerle el quitasol a algun perro
callejero.
-Como equlibrar el vandalismo jajajaj, me gusta.- Salto de
mi asiento y lo invito a correr buscando algun perro. Si Ella nos sigue o no,
lo ignoro, debe estar aún sentada, y probablemente ella sí se va a mojar y no
le va a gustar.
Ya sé como estaré cuando llegue a casa, y aunque
eventualmente, como con todo, me aburra. Sé que en algun momento algo estallará,
y será el momento. Y siempre voy a ser capaz de renacer, siendo la mejor basura
que esta humanidad pudo no desear.
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