Sangrienta Malvenida ha llegado a el inframundo y de una patada ha abierto el Tartaro, liberando toda clase de escupitajos de sinceridad, disparates encerrados por una eternidad, luces y sombras de historias contadas que jamas fueron oídas. Sangrienta Malvenida le ha dado una oportunidad a toda ese mundo encerrado entre Occipital y Frontal, Parietal y Temporal. Ese mundo caótico deseoso de adquirir vida propia, acaba de hallar una nueva oportunidad. Sangrienta Malvenida no sabe que lo ha hecho, pero lo ha hecho.

Aquí empieza la función!

Fragmentos " X "

lunes, 19 de marzo de 2012

Por: Armand Valerius

¿Quien conoce lo que es amar sin odiar lo antes amado?
Odiémonos pues, solo así somos sinceros y damos amor de verdad...
¡Destrocémonos por amor! Yo os digo; ¡Besémonos a mordiscos!
Que mi odio te gratifique, y sientas mi amor en pureza;
como el rocío por la mañana, como la claridad cristalina del agua del manantial oculto.
No recibas amor de nadie, porque eso es dañino para tu corazón amoroso.
No odies a quien te da amor, ¡ámalo!... ¡Ese será el mejor castigo!
Odia a quien te odia, porque amas con pureza...

Colisión

domingo, 18 de marzo de 2012

/El peor de los poetas/

Hoy estoy sentado en este sillon, que no es mi sillon.
Poco importan los brumarios, coronas de espinas,
vasos de leche ennatados o dragones frios con cabeza y sin corazon.
Hoy estoy sentado en este sillon.

No tengo dinero, ni ilusiones, menos desiciones,
tengo solo un plato de verdades, y de las otras, que lo son pero no tanto.
Tengo ganas de imposibles, tengo sed de noches frías,
me recorren por el cuerpo y convergen en mi pecho.

Hoy estoy sentado en este sillón.
Vendrá corriendo alguna extraña ave que olvido como volar,
cubierta en pétalos rojos ¿Se ha olvidado de pensar?
¿Ha llegado la mañana o es que he olvidado que me he puesto a recordar?

El sol resplandece abrumador a través de la cortina, ya no tengo escape,
el tic tac de ese reloj obsceno ha dictado ya sentencia, es un nuevo día.
Miles de flores bailaran al compás de la sorda melodía de los segundos.
Yo deslizo mi mirada y espero, sentado en este sillón.

Se agotaron los segundos, he vuelto a divagar,
entre calles con historias que se escapan, aunque intente recordar.
Me ha atrapado el sin sentido, he vuelto al absurdo, que es mi hogar.
Ya no estoy en el sillón, hoy piso cada calle, se ha acabado el sueño, hoy he vuelto a despertar.

Noches de suspenso I: "La puerta"

sábado, 3 de marzo de 2012

Por: Armand Valerius


La puerta se abrió con suma delicadeza. Miré. En primera instancia no vi nada, pero, me esforcé para poder observar mejor. Solo se veía la oscuridad del largo pasillo, las tinieblas nocturnas se hacían presentes en total plenitud, junto con un silencio que  acusaba la presencia de algo más que solo la oscuridad en la nada.

No me moví de mi cama. Mi mente comenzó a confundirse, algo extraño y poco común me estaba ocurriendo, el sudor corría por mi frente y mi cuerpo estaba rígido, no era normal. No, no lo era. Todo estaba distinto esta noche, el aire estaba más frio que de costumbre y el ambiente era muy denso e incomodo.

Volví a mirar hacia la oscuridad del pasillo. Sentí un peso en mi pecho y me aferré a las sábanas. Comencé a descontrolarme. El sudor en mi frente era mayor, tenía la sensación de que alguien más estaba ahí, conmigo, en mi habitación. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Me estaba volviendo loco? No, no lo creo así. Nunca estuve loco, ni ahora tampoco lo estoy, la presencia de alguien más se hizo sentir en aquel momento. Intente pensar de forma racional, pero la razón no me daba las respuestas a mis inquietudes, todo era ilógico e irracional, no podía ser verdad.

Estaba al borde del delirio, el corazón latía en mi pecho con ritmo acelerado, un sin fin de ideas vinieron a mi mente e hicieron un caos total con mis pensamientos, sentí que mi cabeza iba a estallar. Pensé en cerrar los ojos para olvidar todo, pero esto no funcionó. Giré la cabeza en dirección a la puerta, un golpe sonó en ella. Luego, la puerta se cerró lentamente, y un silencio sepulcral inundó la habitación.

Sentí que alguien respiraba en mi oído, pero no pude moverme ni un centímetro de mi cama. Estaba desesperado, mi respiración era agitada, en mi cabeza comencé a escuchar voces que no me dejaban en paz, me estaba volviendo loco. Me esforcé por lograr relajarme. Al pasar los minutos por fin logre cierta tranquilidad. Pensé por un instante profundamente.

Después de un momento que se hizo eterno, sentí que por fin se había marchado aquella presencia. Esto último me motivo a levantarme de mi cama y dirigirme hacia la mesa del escritorio. Por un instante creí sentir el perfume que utilizaba Gianella, ese aroma tan angelical que le era característico y que producía en mi la sensación de estar en el paraíso. Si supieras cuanto te extraño amor mío, la falta que me haces, cuanto te necesito a mi lado. Pero la muerte nos ha separado, y mi alma vive en eterno tormento por tu pérdida.

Miré los papeles que se encontraban sobre la mesa de mi escritorio. Estaban en blanco, ya que, pensaba escribir mis memorias en ellos, comenzando esta misma noche. Me senté en el escritorio y tomé los papeles para ordenarlos. Al realizar aquella acción, me fijé que uno de ellos tenía escrito un mensaje, el cual había sido hecho con sangre. Esto me horrorizo, pero fue aun peor cuando leí lo que decía:

        “Volveré mañana para acompañarte.
         Todas las noches hare lo mismo.
         Te amo.”
                                                 
                                             
                                   Gianella

Concierto de Tripas.


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