Sangrienta Malvenida ha llegado a el inframundo y de una patada ha abierto el Tartaro, liberando toda clase de escupitajos de sinceridad, disparates encerrados por una eternidad, luces y sombras de historias contadas que jamas fueron oídas. Sangrienta Malvenida le ha dado una oportunidad a toda ese mundo encerrado entre Occipital y Frontal, Parietal y Temporal. Ese mundo caótico deseoso de adquirir vida propia, acaba de hallar una nueva oportunidad. Sangrienta Malvenida no sabe que lo ha hecho, pero lo ha hecho.

Aquí empieza la función!

Bienvenida Sangrienta Malvenida

sábado, 30 de marzo de 2013

Bienvenida Sangrienta Malvenida: Segundo Movimiento: Parte 7 2/3 y 8.

Por: Prometeo

Las calles esta noche están heladas. El viento corre ligero, aunque su andar al hacer contacto con la piel, trae recuerdo de crudos inviernos. Las pocas luces de la calle dan una especie de tinte extraño a la noche, pequeñas esferas de luz amarillenta iluminan palidamente. Tengo el cuerpo entumecido, adolorido y cansado. Hoy he regresado al trabajo, he vuelto a mezclarme una vez mas en los engranajes de la maquina. Ya nadie me habla, creo que comentan mucho sobre mi, aunque me importa poco realmente. Prefiero estar solo. Me han pedido que me disculpe con el supervisor, pero me las he ingeniado para escurrirme todo el día  Volver a esa realidad es intoxicante, desvitalizador.
El día de ayer tuve mi segunda consulta con el psiquiatra. No iba a ir, pero el maldito de Hernando pago la asquerosa consulta y Sofia prácticamente me obligo a ir. Sofia es obstinada, Hernando sabe que no desaparecerá de mi vida hasta que este "bien", es decir, cuando el tipo de las pastillas diga que puedo seguir normal. Vaya mierda, Sofia no entiende nada... ¿Que quien es Hernando? Pues...


TOC TOC TOC!
Suena la puta puerta, me debo haber quedado dormido. ¿Quién será? Sofía tiene llaves ¿Seran los Maniacos? ¿O es que Glenn ya ha averiguado donde vivo? Me levanto  de la cama, llego hasta la puerta  y la abro de golpe
-¿Si?- digo antes de terminar de abrir la puerta
Unos ojos desconocidos aparecen frente a mí. Tenía el rostro con las facciones sacadas en copia del manual de estética de la máquina. En sus ojos brillaba el desprecio, verle mirarme era como ver salir del castillo un príncipe y pararse frente a la puerta de uno de sus siervos, o esclavos. Tenía el pelo castaño, y era más alto que yo (que soy de estatura promedio). 
Atrás de el venia un tipo más alto, con lentes, portentoso, de expresión tosca, y brazos cruzados. ¿Qué es esto?
-Bueno, bueno, por fin conozco al famoso Esteban- me dijo mirándome con expresión soberbia- No te imaginaba tan ¿Cómo decirlo? ¿Simple?¿Común?
-¿Quién mierda eres, imbécil?- le respondí mientras me acercaba abruptamente a el tipo. Inmediatamente el tipo de atrás, el gorila, reacciona y cuando se va a abalanzar sobre mí, el tipo levanta su mano y el gorilon se detiene.
-Mira tarado, si quisiera llevar esto directamente a eso, ya estarías con una paliza en el piso, sin siquiera cansarme, pues mi amigo está aquí para que yo no tenga que preocuparme de hacer esas cosas-me dijo riéndose en mi cara- Pobre Sofía, no es capaz de ver que eres un simple tonto drogadicto resentido…
Hijo de puta hijo de puta hijo de puta hijo de puta. Sabía quién era este tipo, tenía que ser el burguesito de Sofía. Hijo de puta, hijo de puta, hijo de puta ¿Qué hago para no estrangularlo?
En medio de mi reacción, me ha empujado, me pillo desprevenido. Choque con la pared y de inmediato, se metió al departamento. Cuando me incorporaba el gorila pasa frente a mi amenazadoramente y sigue a su amo.
-Cierra la puerta- me dijo- quiero conversar, si quisiera molerte a golpes ya lo habría hecho. Hablemos esto como caballeros.

Imbécil de mierda, ahora es cuando desearía la puta ayuda de los Maniacos, con el gorila, porque ese puto de mierda lo tomo yo.
Una danza de puñetazos caería sobre su rostro, representante de toda hermosura prototípica, desfiguraría cada rincón donde se esconda un sector que no sea deformidad, transformaría esa cara de campos de flores de plástico, en campos yermos. Cierro la puerta.
Me acerco hasta la mesa, mientras el tipo ya en una silla (su gorila evidentemente de pie) me invita a sentarme en mi propia silla.

-No tengo planeado hablar mucho tiempo contigo, no hace falta que me siente- le respondí. Inmediatamente se me acerca el mastodonte y, sin mayor esfuerzo me mueve hasta la silla y me mira serio, como para que me siente voluntariamente.
Me dejo caer fuertemente sobre esta y miro con desprecio al jodido imbecil frente a mí.
-Para que sepas, por si no es muy claro esto.- dijo mientras extiende la mano hacia mí- mi nombre es Hernando Echeñique, hijo de Jose Miguel Echeñique, de seguro lo conoces. Estudie leyes en la Universidad Nacional y ¿Qué mas? Soy el novio de Sofía, ella es el motivo de nuestro encuentro el dia de hoy.
-No te daré la maldita mano ¿Qué mierda quieres? ¿Vienes a hacerme un berrinche de celopata? ¡Pues jodete!- le respondi, intentando levantarme, obstaculizado por este maldito primate. Hernando me toma del cuello y se me acerca amenazante.
-Quedate quieto imbécil, no me hagas perder la paciencia, te va a ir peor a ti que a mi.
-El puto golpe del rostro no te lo sacara nadie- le dije,  tratando de lanzarle un puñetazo, pero rápidamente, me aprisionan de los brazos.
- Mira tarado, solo vengo aquí a aclarar las cosas, Sofía es mía y me molesta que constantemente pierda el tiempo contigo, se preocupe o se vea complicada por ti, tu la llevaste derecho al suelo, es culpa tuya lo mal que ella llego a estar. Tu eres el causante de eso, finalmente, solo has conseguido herirla, confundirla y perderla - dijo mientras me daba un puñetazo en el estomago- Mira, yo venia aquí como caballero y tu has causado esto, la cosa era bastante sencilla. Vengo a advertirte sencillamente, que te vayas haciendo a la idea de que Sofía es mi novia, que tu ya lo arruinaste, y que, lo mejor para ella es que salgas de ahí. Tarde o temprano pasara, asi que es mejor que lo vayas aceptando.
Otro golpe en el estomago. Tengo ganas de vomitar, se me ha escapado el aliento y no puedo respirar. Si me asfixio vomitando, quiero que al menos le caiga encima.
-Yo te recomiendo que no intentes decirle a Sofía sobre nuestra conversación privada, digamos que tu tienes las de perder. Yo venía a conversar y me atacaste, si lo pensamos bien, no estaría mintiendo.
Otro golpe en el estomago. Los brazos que me retienen me sueltan, no tengo aliento, sencillamente me dejo caer y el suelo me recibe de brazos abiertos. El burguesito tiene mas fuerza de la que esperaba.
-Que tengas un bonito día, agradece que tu cara salió intacta… bueno, no tienes mucho que celebrar en todo caso – dijo mientras caminaba hasta la puerta, la abría y se marchaba con el Gorila tras de sí, este finalmente suelta la manilla de la puerta y esta se cierra, dejándome solo, por fin.

Trato de recuperar el aliento y estiro mi cuerpo en el piso, cuando me pongo un poco mejor, me quedo boca arriba mirando el techo.
Estaba magullado, mas, el dolor físico estaba en segundo plano. ¿A qué se refería con que había herido a Sofía? Anoche discutimos por teléfono por su constante insistencia con el asunto de mi supuesta politoxicómana y sus constantes evitaciones a hablar de nosotros. Si, ha sido cabreado, pero no creo que sea para tanto.
Siempre que estuvo junto conmigo, jamás le vi sufrir, jamás oí que se quejara. Cuando se fue, de manera tan drástica, pensé que simplemente, como ya no la hacía tan feliz, busco a alguien que la elevara más. Incluso pensé que, en parte, había dejado de importarle cuando se fue. No parecía tener sentido, seguramente Hernando lo decía desde su visión de hijo de titiritero de la maquina.
Hernando no era un simple burguesito como siempre creí; aun no entiendo como Sofía dio a parar donde él. Este tipo es nada menos que el hijo de Jose Miguel Echeñique, uno de los burgueses más adinerados e influyentes del país, inversionista mayoritario en todas los canales de “televisión publica”, dueño de las seis compañías de prensa más leídas del país, además de numerosas inversiones en la minería, empresas de electricidad, cadenas de supermercados, etc. Es uno de los máximos titiriteros de la maldita máquina, las políticas de los gobiernos no son más que servilismo de los intereses de él y otro pequeño puñado de empresarios de la máxima escala.
Es por eso lo de los estudios de leyes en la Universidad Nacional, la universidad de elite, accesible por sus altas exigencias y costos, solo a los privilegiados que han recibido una educación en las escuelas (encargadas de preparar esta madera en piezas para la maquina)  orientada para esa labor (es decir, para los que pueden costear el status). ¿Pobres en la Universidad Nacional? Algunos, no demasiados, solo los que lograron sobrevivir por su cuenta en la masacre cerebral de los colegios para pobres. Establecimientos que coloca el estado, únicamente para decir que ha cumplido su rol de brindar educación, cuando sabemos bien, que si del burgues dependiese, los pobres no deberían ir a la escuela, sino que recibir instrucción para cada una de las labores que realizan en la maquina, sencillamente.
Sofía no solo me había dejado y había renunciado a la vida de libertad que nos esforzábamos por llevar, Sofía realmente, se acurruco con el bando contrario, con el enemigo. Dio el esfuerzo por liberarse, a cambio de una mediocridad cómoda y degradada, como un objeto más dentro de la inmensa, voraz, hambre de acumulación de los titiriteros.
Sentí tanta ira, que creí que comenzaría a sudar mares de sudor que inundarían el departamento y el edificio. Caminaría abriendo las olas de sudor por mi temperatura tan elevada, que con solo acercarse, el sudor se evaporaría instantáneamente. Finalmente, llegaría hasta el edificio más alto de la ciudad, un gigantesco monumento al consumismo y la burocracia, un símbolo gigante de la maquina opresora, fálica, tratando de follarse todo aquello que se le cruce por delante. A mí no, estaba vez, vomito. Vómito y género huracanes con mi sudor, mi vómito, y más tarde mi sangre, convirtiéndome en un gigantesco huracán que impregna la ciudad completa de mí. Soy el terror para ustedes, malditos carceleros.

Si, Hernando, un puto.

-Dígame señor Esteban ¿Como se ha sentido esta semana?- me pregunto el tipo tras el escritorio, una vez mas con su corbata lila.
-Igual que siempre, irritado por la mierda. Por lo demás, me mantengo- le respondí
-¿Consumiste algún tipo de sustancias?
-No.- Mentí
-Eso me parece muy bien... ¿Como ha funcionado la medicación? ¿Has estado mas calmado?- 
-Solo me atonta, supongo que cumple el objetivo ¿No?- lo mire desafiante, quería irme.
-Bien... Quizás podrías bajar un poco la dosis, aunque si su ansiedad vuelve a dificultarle, deberá volver a la dosis que le he recetado anteriormente... Quizás podríamos probar con otra medicación .. ¿Se han presentado algunos síntomas diferentes? ¿Como llevas la abstinencia?-
-Todo sigue igual, estoy bien ¿Puedo marcharme?- 
-¿Sabes? Puedes irte perfectamente, pero yo mantengo contacto con tu lugar de trabajo y veo que no te encuentras bien, tu reticencia a la terapia me hace pensar en recaídas y nuevos incidentes. Puedes irte, pero ten por seguro que perderás el empleo tarde o temprano. Eso definitivamente no te ayudara. Tienes que entender que yo estoy aquí para ayudarte, no para controlarte, venir aquí no te hace un loco, solo una persona con algunos problemas y que con la adecuada ayuda, puede salir adelante.

No se que mierda entenderá por salir adelante, su concepto de progreso me da nauseas, aunque me ha puesto contra las cuerdas, encontrar otro empleo no sera fácil con tamaña taza de desempleo. Puto, tengo que aguantar su mierda y encima pagar, para poder conservar mi trabajo.

- Si me arrinconas así, pareciese que no tuviese mas opciones...- le dije refunfuñando.


Un auto cruza la calle a gran velocidad, acompañado de otra fría briza. Mis manos están tiesas por la falta de calor. Estoy temblando. Mañana debo ir a trabajar, pero no me importa, hoy por fin ha llegado el plazo de una de mis esperanzas de escape. Ademas hoy me siento tan solo, cualquier pequeña luz de esperanza, de novedad, me sirve para intentar levantarme de esta languidez desilusionante.
Sofia debe estar ahora en cama con el Hernando, me provoca repulsión  Ya no me dan ganas de siquiera escuchar su voz, pues siempre, a pesar de la preocupación  es un sonido distante, lejano, como un poco atemorizado. Al parecer Hernando estaba en lo cierto, realmente, estoy sobrando en su vida. Si no tuviese a Ayleen, estaría solo ante las marionetas, con excepción de los Maniacos, con los cuales no sabría definir mi relación  Ayleen, es una de las esperanzas que aun tengo depositada en la humanidad. Una flor nacida en el asfalto, que ha aguantado los embistes de los vientos sin quebrarse completamente. Ayleen...

TOC TOC!
La puerta vuelve a sonar. ¿Hernando habrá vuelto? ¿Qué debería hacer? Me levanto a prisa y cojo una botella vacía. Me acerco y me preparo para asestar el botellazo.
-¡Hola!- me dice una chica sonriente, de cabello negro. Dejo caer la botella, por fortuna, esta no se rompe- Apuesto a que no me esperabas aquí.
Era Ayleen, una vez más se paraba ante mi esa muchacha de ropa estrafalaria, de mirada inquieta, casi inocente. El contraste ha sido amplio con la última vez que abrí la puerta.
-¿Estas bien? Te veo con cara extraña ¿Estas ocupado? Si es así me marcho, no quería molestarte- me dijo un poco asustada.
-No, no, no. Por favor pasa, es un placer tenerte aquí ¿Cómo es que sabes donde vivo?- de la nada todos tienen mi asquerosa direccion y mi puto teléfono sin que yo diga una maldita palabra.
-Internet- Me sonríe con los ojos cerrados y entra a la casa.
-Tenía el día desocupado, así que, como sabía que no estabas trabajando, vine aquí a ver si podíamos entretenernos en algo, hablar, nose- me dijo un poco nerviosa.
-Me has salvado el día- le dije riendo.
Se ha quedado mirando la habitación y de un segundo a otro se ha puesto algo eufórica.
-¡Maldita sea! Me encanta la estética de esta habitación, es una brutalidad. Mataria por pintarla.
-¿Te ha gustado este desastre? He invertido tiempo y esfuerzo en llevarlo a este estado- le dije riéndome- ¿Pintora?
-No, me gusta mucho y me esfuerzo por mejorar, pero no soy muy buena. Y los implementos me fallan, no tengo el dinero suficiente para poder pintar todo lo que me gustaría pintar- me dijo- ya sabes, no resulta muy abordable con regularidad por los costos, y mis padres no invertirían en mi esa cantidad. Seguramente pensaran que me aburriré en dos días
-¿Y no ocurrirá?- le pregunto
-Me suele ocurrir con la mayoría de las cosas, no lo niego, sin embargo pintar siempre ha sido algo que me ha gustado mucho…- dijo enérgica- pero se jode, me acostumbro por ahora con lo que tengo.
Coloco los cojines que están sobre la mesa, en el piso y la invito a tomar asiento. Tomo un cenicero y mis cigarrillos, abro las ventanas y me siento.
-¿Cómo has andado?- le pregunto mientras enciendo un cigarro y le entrego uno a ella.
- La verdad, bastante asqueada. Detesto la escuela, no puedo creer que tenga que soportar medio año mas. Ademas me aburro constantemente, realmente encuentro muy pocas cosas interesantes, y peor aun cuando encuentro algo interesante tiendo a asustarme y ponerme muy tonta. Me han dicho que tengo fobia social o que soy algo evitativa, pero creo que no es asi totalmente, por que mira, estoy hoy aquí, en tu departamento, faltando a la estúpida escuela – Cesó riendo y mirando al piso, luego me mira a los ojos- ¿Cómo estas tu?
- Mmm…Ha sido una mañana tranquila, pensaba en que podía hacer del dia, como ves, me quedan aun un par de días de licencia- le respondi. Preferia omitir el hecho de Hernando y la aparición de Glenn. Sobre la mesa estaba el portafolio, había algo en que usar el dia- En este mismo momento hay un objeto en esta habitación que pide a gritos una misión.
Me mira confundida, aunque noto su curiosidad inmediatamente.
-¿Qué objeto? ¿Cuál es la misión?- me respondio riendo
-Mira en la mesa.
Dirige su mirada en esa direccion y ve el portafolio
-Oh! ¿Qué hay ahí? No puedes dejarme con la duda, ya se me ha metido y no podre salir de ella hasta saber- me dijo inquieta, sonriente.
-Tendrás que quedarte con la duda, a menos que me acompañes en la misión-
-¿Y cual seria esa mision?-me dijo desafiante
-Es una sorpresa…  si me acompañas lo descubriras-
-O eso dice mucho, o no dice nada.-
-Es como una apuesta, podríamos hacer del dia algo mas interesante-
-Apostemos entonces- me dijo riendo


Ese día hice que me acompañara a advertirle a aquel hombre de las intenciones de su hijo. Compramos ropa  y artículos de disfraz, fue gracioso verla con el pelo rubio...
Esta chaqueta fue la que compre el día de hoy, negra, un poco larga pero no demasiado. Ayuda ante estos fríos.


-¿El hijo del señor Ramirez?- me responde una enfermera de pelo castaño claro, de unos 20 años- Pues, yo llevo cuidando al señor Tomas cerca de tres años y jamas le he visto, mi madre, quien le brinda los mayores cuidados le ha visto, pero no aparece nunca, le deposita los costos de su tratamiento por cuenta corriente, por lo que no se ven seguido. El no se aparece por aquí  según mi madre, el dice ser un hombre ocupado... Aunque ¿Tan ocupado como para no darse un minuto para ver a su padre?
-Es decir que solo deja el dinero, como si fuese la comida para el perro botado y punto- dice Ayleen. Le pellizco el brazo despacio, para hacerle notar que cuide sus palabras.
-Pues, apenas... la verdad es que hace bastante tiempo, casi un año, que no deposita nada para los cuidados de su padre. Mi madre lo ha costeado todo durante este tiempo...

Se abre una puerta y una enfermera de unos cincuenta años sale de la habitación. Es la madre de esta chica.
-Ya se ha despertado, pueden pasar a hablar con el.

Le he apuntado a Ayleen que se quede en la habitación con las enfermeras y entro en el cuarto, cerrando la puerta.
Un hombre de muy avanzada edad, acostado en su cama me mira con curiosidad.

-Buenas tardes señor Tomas
-Buenas tardes joven ¿Que lo trae por aquí  ¿Nos conocemos? Disculpe si no lo recuerdo, estas cosas de la edad, usted me entenderá- dijo con tono jovial.
-No se preocupe señor, no nos conocemos... La verdad es que no traigo buenas noticias, espero no sobre saltarlo demasiado, pienso que es necesario que usted sepa.
Me mira con curiosidad, esperando a que hable.
-Es acerca de su hijo.
-¿Que ha hecho ese miserable ahora?- dijo con tono molesto
-Pues, parece que ya sabe de que calaña es... Ha tratado de convencerme de que cambie el testamento de su casa, que le ha dejado a sus enfermeras, para que el pueda adueñarse de la casa y echarla abajo...- Sin anestesia  tal cual como es.
Se quita los lentes de sus ojos y los limpia, luego sereno mira por la venta
-Ese chico haría cualquier cosa por dinero...Yo no lo crié con esas ideas...- apunta su mirada hacia mi- No se quien seras, joven, pero agradezco que me hayas advertido...
-Me parece que era necesario señor...-

Me acerco hasta una pared de ladrillo y digo las palabras mágicas

"Hola muralla ¿Como estas?"

La pared de ladrillos cede, dentro, veo una gran cantidad de personas en la habitación  muchos rostros aun desconocidos para mi. Albert esta hablando, entro.

-... así es hermanos míos  como podéis ver, hemos llegado al punto limite de la historia. El decadente mundo de hoy, dominador, esclavizante, ha encontrado su momento de extinción  luego de años y años marginandonos y olvidándonos, encerrándonos en cárceles y psiquiátricos...-
Diego se me acerca sonriente y me da la mano saludándome
-¿Que es todo esto?- le pregunte
-Maniacos que estaban a la espera, Albert esta empezando a organizar firmemente todo...- dijo
-Son bastantes.-
-No tantos, llevamos días en estas reuniones, creo que Albert esta buscando un lugar mas grande, sobre todo ahora que van sumándose de a poco mas aspirantes.-

-... en medio de las cenizas la maquina se despedazara, nuestra labor, como responsabilidad con nuestra propia libertad, es cortar las cadenas que atan nuestras alas y las de nuestros hermanos...- Albert continua, mientras la multitud le mira atentamente.

-¿Estas listo? ¿Hiciste lo que te dije?
-Si, si lo he hecho- esta vez no mentí
-Pues vamos...
 Caminamos entre la gente, Albert continuaba su discurso, me saludo con la mirada y fijo su vista en Diego.

Llegamos hasta la puerta trampa, Diego la abre y entra.

-...nuestras primeras labores son de tipo ideológico  el dominio se sustenta gracias a la imposición ideológica, nuestra labor es destruir los pilares de esa ilusión  de esa mentira conveniente para los carceleros de la libertad del resto de nuestros hermanos...-

Bajo al vació sótano, Diego me espera sentado en el centro de la habitación  Comienza a servir en una taza un liquido color verdoso, cuando acaba, la deja en el piso, junto a un balde. Me pongo frente a el y me siento, el balde esta vació.
-Es para el vomito, siempre viene, hermano- me dijo algo inquieto, parece emocionado- ¿Estas listo?
-Si- me indica con la mirada la taza, la levanto con la mano y la dirijo a mi boca, tiene un olor repulsivo.
-Debes bebértela lentamente, soportar el asqueroso sabor, es parte del ritual.
La acerco a mi boca y siento un liquido tibio, espeso, con un sabor indescriptible, increíblemente desagradable al gusto, tengo ganas de vomitar, pero quiero aguantar.

- Oh Diosa Libertad, toma entre tus brazos a tu seguidor,
guía su voluntad a través de los mares del innombrable deseo,
que la luz de la verdad barra con la falsedad implantada en esa conciencia,
que su corazón vuelva a latir tan profundamente como lo hace tu existencia trascendental.

Acabo la taza y contengo las ganas de vomitar con todas mis fuerzas, me siento un poco mareado.

-Vuela libre, vuela al susurro de tu verdadera eternidad.

Un chorro de vomito cae sobre la cubeta, apenas puedo respirar entre los escapes de mis interiores, todo comienza a dar vueltas y la cara de Diego se vuelve borrosa. De pronto de un instante a otro, todo alrededor comienza a desintegrarse en medio de una luz inmensamente blanca.

-Te he estado esperando...- se escucha una voz que entra con fuerza a través de todo mi cuerpo. Siento unas extrañas vibraciones, que dan la impresión de que mi cuerpo fuese a explotar.

Sangre, veo sangre por todas partes. Un cuerpo desollado y desmembrado esta ante mis ojos. En una pared, con sangre, se ve escrito "Voy a por ti".
La gente corre de un lado a otro, estoy en medio de la multitud. Reúnen barricadas y se animan mutuamente ante la inminente llegada de la policía  La barricada no enciende. Hay fuego por todas partes, un cadáver de un joven yace muerto en el piso, con el cráneo destruido. La multitud lincha a un policía  Un banco, la gente esta en el piso, tengo un arma en la mano, escucho las sirenas de la policía  "Es tiempo de entretenerse" dice una voz. Disparos, me escondo tras un mueble de la cocina y disparo. Cuando se me acaban las balas me abalanzo sobre tipo, con un cuchillo en mano. Siento el calor de la sangre en mi cara. Hay un espejo frente a mi, soy yo. La figura en el espejo se mueve y me habla, yo estoy quieto. Mis pies están sobre tierra, esta todo muy oscuro, apenas consigo ver gracias a una pequeña linterna. La canaleta, apunto a la cabeza de un hombre que me habla, apunto a la cabeza de una mujer, luego coloca la pistola en mi cabeza. Unos ojos inyectados, con un deseo de hacer daño como jamas vi, se posan en mi. El tipo camina entre la multitud, con un abrigo rojo, matando a quienes se cruzan en el camino hacia mi. Luz, solo luz, no puedo distinguir nada. Las imágenes pasan tan aceleradamente que ya no puedo distinguirlas, miles de palabras e imágenes pasan aprisa por mi cabeza. Siento que mi cabeza va a estallar, tengo una presión horrible en el cráneo  Los ojos de Sangrienta se me aparecen con una potencia increíble. Siento que mi cabeza se resquebraja y explota.

Despierto en la cama de un hospital, en una silla, junto a mi, veo a Nicolas durmiendo. Me duele la cabeza, y siento una extraña sensación en el pecho, como una ansiedad desgarradora.
-¿Que paso?- Nicolas se despierta abruptamente y pasándose las manos por los ojos me responde.
-Es un alivio... pensábamos que ya no volvías...
-¿Por que estoy aquí?-
-Has entrado a tener convulsiones luego de lo que te dio Diego, no reaccionaba, tuvimos que traerte aquí para que no te murieras- me dijo- Albert y los demás han regañado seriamente a Diego por hacer algo como eso sin consultar... ¿Como estas? ¿No te vas a morir o si?
-Creo que estoy bien ¿Cuanto llevo aquí?
-Un día desde que te trajimos.

Miro las sabanas y luego la ventana, las persianas están cerradas y la luz encendida, debe ser de noche.
-Albert estará ansioso de hablar contigo, debe venir en camino.-dijo mientras se levantaba- yo voy a jalar al baño, espérame aquí.

Una vez solo en la habitación intento comprender las visiones que tuve en esa extraña experiencia, sin embargo, al tratar de recordar, algunas imágenes aparecieron tremendamente vivas ante mis ojos, generandome una puntada en la cabeza. Deslizo mi mano por mi cuello y trato de no pensar en aquello. Miro por la puerta, hacia el silencioso pasillo del lugar. De un momento a otro, veo mi figura en la puerta, mirándome fijamente. ¿ Estaré soñando? Me ha indicado con la mirada que lo siga, y se ha ido caminando por el pasillo. Me levanto de la cama rápidamente, no sin complicaciones por mi falta de fuerzas.
Camino a duras penas por la habitación y al salir al pasillo, escucho la voz de Nicolas echándole la bronca a alguien. Deben haberlo pillado. En el fondo del pasillo, en la otra dirección  esta mi figura mirándome, como esperándome  Dobla por el pasillo. Camino rengueando hasta el pasillo por el cual se ha ido, las luces parpadean dejando amplios sectores oscuros. Mi figura camina decida y entra en una habitación  Al llegar al lugar y entrar, escucho un terrible grito y veo frente a mi al tipo del abrigo rojo de las imágenes  Debo confesar que tuve miedo. Siento una mano en mi hombro que me susurro al oído maliciosamente "mátalo, mátalo ahora mismo". Veo como sus ojos se clavan en mi, siento un vértigo inmenso, como si una fiera bestia estuviese por abalanzarse sobre mi. Cojo de una mesa una especie de bisturí y me abalanzo contra el. Escucho gritos horrorizados y unos brazos que me sostienen. El tipo del abrigo rojo se levanta y saca de sus ropajes un cuchillo carnicero que comienza a clavar repetidamente en mi torso. Siento el filo de la navaja en mi pecho entrar repetidamente, la sangre abandonando mi cuerpo. Grito con todas mis fuerzas, unos brazos me toman mientras intento al menos asestarle una puñalada a mi asesino. Mas y mas brazos se abalanzan sobre mi, como si un pulpo me mantuviera cautivo, amarrado, listo para ser apuñalado hasta que pierda la conciencia y desaparezca. Siento un pinchazo en mi cuello y todo vuelve a desaparecer.

Despierto en una habitación vacía. Hay una cama y en el velador contiguo hay un vaso de agua y un pequeño frasco con un par de pastillas. No es la habitación del hospital, este es otro lugar. 

La puerta se abre y entra un hombre con un abrigo blanco, de unos cincuenta años, de cabello canoso y expresión severa. 
-Has despertado, que bien...
-¿Donde estoy? ¿Quien es usted? ¿Que paso?
-No tantas preguntas a la vez, entiendo que toda esta situación te parezca extraña, pero tu condición amerita que vayamos lento. Estas aquí por que has tenido un incidente en el hospital. Has atacado a una persona, intentaste matarle, aunque claro, por como estabas, no parecías saberlo muy bien, parecía como si fueses tu el que estuviese siendo atacado...- dijo tranquilamente mientras caminaba por la habitación  blanca como un pálido cadáver- Con los antecedentes que manejo, debo decirte que aquello que has vivido ha sido un episodio psicótico  aparentemente, en tu organismo una sustancia extraña ha detonado un serio deterioro en el funcionamiento de tu cerebro. Llevas aquí un par de días  tuvimos que administrarte fuerte mediación  pues atacabas a todo el personal en cuanto volvías a ti...
-¿Que es este lugar?
-Una clínica para pacientes psiquiátricos  mi hijo se encontraba tratándote  Casualmente estaba en el hospital ese día, charlando junto a mi y te hemos visto. Me ha explicado tu caso...-
-¿Y pueden encerrarme así como así?
-Desde luego que no, pero por orden judicial has de estar aquí  Representas un peligro para ti y para los demás en este instante y como vives solo, nadie puede hacerse cargo de tus cuidados. Piénsalo  es mejor que estés aquí, de no ser así  estarías en la cárcel.  Aquí cuidaremos de que recibas los cuidados necesarios para ver como avanzas. Cuando estés en mejores condiciones comunicaremos a las autoridades que puedes reinsertarte a tu vida.-mira su reloj- tomate esas pastillas, la risperidona te ayudara a sofocar tus episodios. Mañana tienes visitas, si sigues bien como ahora, una de nuestras enfermeras te enseñara el lugar...
Hago como que no oigo lo de las pastillas y miro hacia el techo.
-Tomatelas, o tendré que pedir ayuda para que te las administren.
Me llevo la medicación a la boca y con un sorbo de agua la hago pasar. Siento que todo pesa, una debilidad inmensa se abalanza sobre mi inmediatamente.
-Por cierto, mi nombre es Valerio y soy el director de esta clínica  Yo me haré cargo personalmente de tu caso. Buenas noches.- dijo mientras salia de la habitación.
Me dejo caer sobre la cama, sin fuerzas. Siento algo en el bolsillo del ligero pantalón de claro color que llevo puesto. Con mi mano, saco un papel y lo coloco ante mis ojos. Todo da vueltas.
"Habla con Kain, no desesperes, todo va viento en popa." firma Albert. Mis ojos se cierran.







Delirio: el ahora no es. (IX)

domingo, 17 de marzo de 2013

Publicado por Gwÿnt.

(lamento el retraso, mis periodos de introspecciones y disociaciones arrastraron a todos los personajes hacia un periodo de extravío, pero ya han sabido regresar, y darme de patadas por haberles tenido dando vueltas todo este tiempo.)

Novena parte: El punto muerto de la estática.

Seguimos avanzando en dirección adonde sonaron los bombazos, mientras desde allí vienen motones de personas, con ropa de dormir, corriendo asustadas en dirección a la plaza, para descubrirla sin luz, y perturbarse aún más al no saber adonde ir. A pesar del desorden y la histeria masiva, ninguno de los pobres borregos corriendo en busca de un corral ha chocado conmigo o con Alex, que vamos a contracorriente directo al huracán. De pronto Alex se detiene, mira hacia una vereda, y camina hacia allí. Sigue siendo de noche y está oscuro, sólo creo reconocer una silueta en el portal de un edificio, creo.
La silueta y Alex se dan la mano y comienzan a conversar. Desconfiada, me acerco lentamente, casi pisando cada piedra de la calle, hasta que sieto que los ojos de la silueta se posan en mí, y sin más, me acerco.

-Tanta ceremonia que hiciste, que manera de demorarte, Daire. ¿desde cuando tan tímida? - suelta Alex
-Yo...este...-miro a la silueta- creo que ya te he visto antes ¿me equivoco?
-El tipo (ya logro ver sus facciones) saca un cigarro y me mira fijamente.- Claro que me has visto, un par de veces, y hemos estado en los mismos sitios, muchas veces también, solo que ya no lo recuerdas, y no se suponía que ocurriese eso, pero no hemos podido evitarlo.
-¿De verdad que ya hemos compartido tanto? no me la creo, apenas me resultas cono- el tipo apreta el botó de u control y suena otra explosión en la misma dirección que las anteriores.
-Venga, vamos. ¡Ah!-me mira fijamente de nuevo - , mi nombre es Gaspar.

Cuando llegamos, descubro que lo que ha sido destruído es un edificio completo, que solía ser la central bancaria más grande de la ciudad, pero aun se mantienen los cimientos del mismo, y el suelo de algunos pisos. Gaspar queda detrás de nosotros y Alex se larga a reír.

-Menuda obra de arte hicieron las llamas! Entremos antes de que lleguen los aguafiestas!- y se echa a correr hacia la entrada asada.
-Gaspar camina hacia mí.- Aún se siente el aroma de las cenizas
- Si, bueno... creo que yo me quedaré aquí...- volteo la vista y miro hacia la calle.
-Se para frente a mi con los brazos cruzados y me mira fijamente. Es tan alto que me hace sentir una hormiga - Era de esperarse, de todas formas no necesito que entres. Puedes quedarte acá... cotando estrellas o algo.- Y entra.

¿Qué se cree el muy cabrón? Apenas me conoce y se atreve a hablarme así. Menos mal que ha apartado su pretenciosa presencia o... o nada.
En mi mente, siempre hay acción, siempre soy la titánide, el aire que erosiona. Y acá... estoy, efectivamente, contando estrellas. Decido entrar, solo a observar.
El hall está irreconocible, las pinturas de la pared están derretidas, más son lo único que no se ha vuelto polvo. El olor a ahumado de los sillones recuerda a la podredumbre del tocino grasoso que desayunan los idiotas. Subo al segundo piso y escucho los alaridos eufóricos de Alex.

-Joder, hombre, el aroma de miles de millones de pesos vueltos humo es casi tan adictivo como respirar. Podríamos jalarnos unos cuantos billetes ¿eh?- y se larga a reír.
-Y el resto que se emociona y se adicciona con gastarlos. Siento un poco de culpa por destruir tanto dinero, pero ahora recuerdo la entretención de llenar todo esto de gasolina, de explosivos, la venganza, y olvido todo esto de la culpa. Es mera debilidad, falta de convencimiento y de compromiso para con las acciones que hacemos, que defienden nuestras propias ideologías, nuestra propia identidad. Forma parte de nuestra rutina, porque somos seres de rutina, necesitamos un impulso constante y cambiante para no caer en la inercia.- se acerca a un montón de cenizas de billete y le da una patada.
-Alex suspira y guarda silencio unos segundos- Lord Gaspar, siempre tan certero. He de invitarle a salir, puesto que suenan sirenas cerca.

¿Lord? ¿quién es este tipo?

Y dentro del coche del "Lord" hacia nuestra guarida (no se como llamarle. El centro de operaciones y donde vivimos ha terminado siendo el psiquiátrico donde algua vez estuve internada, y por eso es que no puede ser un hogar. No puede ser un algo, que a la vez es todo. El universo somos nosotros, el sitio nos aporta la privacidad.), comprendo un poco más la irrupción de este personaje tan...
Gaspar es uno de nosotros, claramente. Conoce a la perfección el camino a la guarida y la entrada preferencial, es sumamente cercano con Álex, me conoce, de que forma que no es recíproco.
Pero no tengo idea del porque de lo de hoy, y porqué Alex le apoda Lord, a la vez que le muestra cierto temor piadoso.

Llegamos, bajamos del auto, y cuando me proponía a estamparle las preguntas en pleno rostro (si me atrevía), Gaspars e voltea hacia nosotros y suelta con tono solemne
-Me agradaría enormemente conversar sobre los acontecimientos ocurridos en esta hermosa madrugada - guarda silencio, y nos mira fijamente, de forma perturbadora durante más tiempo del necesario- y contestar todas las dudas que tú, Daire, traes entre las cuerdas de piano que son tus dedos, pero estoy muy cansado, y mañana me espera la rutina laboral usual, así que si me disculpan, me despido.
-No era necesaria tanta formalidad, Lord, podrías decir ¡se callan! Buenas noches, y listo.
-¡Espera!
-¿Si, Daire?
¿que cojones significa lo de las cuerdas de piano? ¿y como sabes con tanta certeza que tengo "tantas dudas"?- al parecer prefiero hacer preguntas irrelevantes en vez de preguntarle lo trascendente.
-Ambas cosas se relacionan. Verás, el hecho de que tengas dudas se refleja de modo somático, siendo reconocible a primera vista los reflejos físicos de tu ansiedad. Y es normal que sientas ansiedad, pues no solo intentas preguntar algo que sietes que no deberías, sino que te has vuelto una mujer sumamente insegura y dependiente de Alex, para moverte incluso en tu propia vida. Has caido en el punto muerto de la inercia, y esa inseguridad es la que sumado a tu interés de preguntar generan niveles de estrés sumamente perceptibles. Estás temblando, no eres capaz de hablar sin tartamudear ni de mirar algo fijamente por más de tres segundos, y tu postura defensiva en este momento... cuerdas de piano porque has perdido tensión muscular a causa de la inseguridad misma, tus brazos están débiles, como cuerdas, y haces sonar tus dedos, a causa de los nervios. Me ha causado gracia asociarlos a cuerdas de piano...cuidado con que te dé artritis en las manos por hacer eso. Bien, buenas noches.

Se va no en dirección a nuestro recinto, sino que a unas oficinas que solían ser del sector de pensionado. No sabía que en la actualidad se usaban, y nunca había ido, escalones de madera, enredaderas, piso con baldosas sucias blancas y negras, y puertas negras, le hacían un lugar que no invoca precisamente a visitarlo, y después de lo que acaba de ocurrir, he perdido toda intención de ir.

-¿Quién mierda es ese tal Gaspar? - cuando giro a ver a Alex, lo veo libreta y lápiz en mano, terminando de escribir algo
-Alguien que guarda mucha razón, ¿no te parece?
-¿Estabas anotando todo lo que dijo? ¿Aquel discurso premeditado?
-Sí.
-Vamos, no irás a creerle, ¿o sí? Sabes muy bien que el tio me conocía desde antes, es obvio que gran parte de lo que dijo lo sabía de antes también, y además no es cierto.
-Sí, te conocía de antes. Pero no así,no ahora, y además, sí estabas temblando,te has vuelto una agorafóbica.
-¿Y hablar contigo acaso no cuenta?
-No.
Vale, ¿quién es el tipo?
-Alguien que tiene mucha razón. Iré a dormir, ya hablaremos de esto.

Y se va, quedando yo sola, en pleno amanecer, junto al auto de un hombre detestable. Qué ganas me invaden de romperle todos los vidrios y reventarle las llantas. De solo imaginarlo sonrío.Sonrío, y me mantengo en inercia. Le tiro un escupo al capó."Es algo", y me dirijo a la entrada. Vuelvo corriendo al auto, limpio el escupo y camino nuevamente a la entrada.
Oh, mierda.

Podría acostarme, pero el olor de la gasolina, por muy hermoso que sea, en grandes cantidades no solo aburre, sino que produce sangrado nasal, y ya tengo suficiente irritación a causa de la cocaína.
Una ducha antes del sueño, si es que logro conciliarlo. No comprendo porqué, pero este ritual de darse un baño siempre me induce a profundas reflexiones y mnemotecnias, sobre todo a las disociaciones. Juego peligroso, pero es una herramienta muy útil para el autoconocimiento.
Regulo la temperatura hasta que el agua sale lo más caliente que puedo soportar, y repaso, y subrayo las palabras dichas por Gaspar (las que logro recordar), centrándome en al parte dela Daire insegura que se refugia en un Alex puesto en un falso altar. Llevo bastante tiempo aquí, y aún hay muchas cosas que se me mantienen ocultas, como si aún no fuese capaz o merecedora de saberlas, y sobre todo, cada una de las cosas que he hecho aquí desde que llegué han sido bajo la compañía y supervisión de Alex.
La última vez que hice con plena libertad lo que quería hacer, en máxima pureza, fué hace meses

Estaba con él y Francesca, buscando un sitio para nuestra intervención artística en plena noche, y no lograbamos ponernos de acuerdo. Francesca proponía hacerla en alguna azotea, y Alex se encargó de gritarle cuán estúpida era tanto ella como su idea, y que si acaso había leído algo sobre las primeras intervenciones. El resto de la noche fue solo oír a Francesca y sus "lo siento, creí que..." y frases inconclusas ate las burlas de Alex del tipo "oh, ¡ese callejón está vacío! ¿te parece bien si la hacemos ahí? De lo contrario... alguien podría realmente vernos."
Claro, claro, un jueguito muy entretenido, salvo que ninguna de las dos bolsas de mierda me escucharon en toda la noche, y como era yo la que llevaba los materiales, me sentía poderosa. Cuando miré al cielo, mientras tomaba cerveza, pude ver donde estábamos. Retrocedí un poco, hasta la esquina, y descubrí que no habían guardias en la entrada principal de aquel recinto que usaba toda la manzana. Los miré, y ya habían cruzado hacia la cuadra siguiente. Aposté por cual sería la primera pared que verían cuando volviesen a buscarme y comencé.
La pintura en aerosol o se me da muy bien, tengo la constante sensación de que algunas partículas quedan flotando sin superficie a la que aferrarse, y realmente no tienen sentido de ser. Nosotros en realidad tampoco nos aferramos a algo, ¿no será por eso también el sinsentido? A fin de cuentas, no somos como los demás objetos, que existen ajenos a nosotros, pero se realizan a través de la utilidad que le damos. Esta pintura es pintura, pero ¿lo sería si no pintase nunca algo? ¿Que es lo que define un objeto? Nos condiciona la mortalidad, más no hacemos otra cosa que huír de ella. - Una pared terminada, nada mal, quedan dos y la escena final.
Y más que ser la mortalidad la que nos condiciona, es la Naturaleza la que nos define. - un par de dibujos más, aquí y allá, y vamos por la última pieza del lienzo, tengo la nariz llena de partículas de aerosol coagulando mi sangre negra, coloreándola - , más no somos como la naturaleza. La naturaleza es por instinto, así como el perro en su lecho de muerte seguirá levantándose y moviendo la cola al ver a su acompañante volver. No hay instancias para la cobardía y el miedo al dolor en toda circunstancia, en la totalidad de las circunstancias, en la naturaleza. ¿O es, más que circunstancia, la mortalidad la que inspira tal liberación instintiva?
Listas las paredes, falta el estandarte. Lo lleno un poco de pintura y listo, del todo. Imaginando, pensando, y volviéndolo a la acción. Abrí la última cerveza mientras los imaginé llegar.
Seguían discutiendo, y al doblar por la calle, llegan de frente a la pared lateral izquierda del lugar, adornada con un hermoso mensaje. Siguen hacia la pared de fondo, el segundo mensaje, y finalmente, la tercera pared y al frente, la escena final. Da lo mismo seguir el mismo orden, de una u otra forma, un mensaje se sucede al siguiente.

-¿Tienes tiempo de leerme?
También lo tienes de escucharte.

-Escucha el sonido de la sucia ciudad ardiendo.
 Las cadenas se derriten. La era de la inercia acaba.

-La caída del sistema de nadie.
Es tiempo de despertar.

El estandarte de la Casa de gobierno aquella vez fue una bandera ensangrentada, y colgando junto a ella, el cadáver de un detenido desaparecido con un cartel en el pecho: "Invoco muerte, invoco libertad".

Aparecí cuando estaban mirando con la boca abierta hacia arriba. "sé que no querían ni excederse ni hacerlo en extremo contra la ley, pero... ¿vale estar un poco estar contra la ley? ¿o estarlo mucho? ¿se puede estar un poquito o mucho? Sigue siendo estar contra la ley, da igual cuanto. ¿Vamos a tomarnos unas birras?"

Esa si era yo. Cuando despierto de la mnemotecnia ya no estoy en la ducha, sino que estoy en mi habitación, con una bata, y Leonore acompañándome.
Leonore es la enfermera del grupo. De día trabaja en el hospital atendiendo gratis a pacientes sin previsión social ni seguro médico, y regalándoles los tratamientos. Es su forma de sabotear al sistema, y si bien no todos sus compañeros de trabajo está acá, la mayoría hace lo mismo que ella. Pequeños quiebres que hacen que la máscara se le caiga al sistema.

-Oh, Daire, ¡hasta que despegas la vista del mismo sitio!
-¿Qué ha pasado?
-Estuviste más de 3 horas en la ducha, sentada, con la vista fija. Estábamos bastante preocupados.

Le cuento lo que dijo Gaspar, sin mencionarle su nombre. También le cuento del recuerdo vívido en la ducha, y la veracidad de mi inseguridad, de mi miedo, de la pérdida de mi misma, y no puedo evitar echarme a llorar de rabia y tristeza. Abrazo y muerdo a la almohada, y Leonore pone su mano sobre mi cabeza. La imagen mía como niña-víctima-indefensa me causa repudio y repulsión.

-Daire, desde un comienzo Alex te coartó demasiado, y por eso se le regaña tantas veces, ¿recuerdas, cuando te disociabas en extremo y lo buscaban los guardias? Ahora que ya sabes sobre su dominacion, que no es malintencionada, puedes librarte de aquello. Has estado mucho tiempo aquí, en inercia,ajeno a los planes destructivos, has estado en completa inercia. Pero ya volverás a ser tu, del todo, ya verás. Mirame a mí, me ocurrió lo mismo, y ahora el sistema me paga por trabajar saboteándole y produciendo instancias de duda... y bombas.- rie un poco y chequea el monitor. ¿En qué momento me conectaron estas cosas?

-Bien, te pondré suero y un poco de diazepam, es necesario que duermas y estés bien descansada.
-Gracias, Leonore. ¡Hey! -grito al verla caminando hacia la puerta.- a tí cuando .. te pasó..la inseguridad, ¿te ayudó alguien?
-Sí,alguien llamado "Lord" Gaspar. Pronto se verá, y te ayudará, querida. Descansa.

El sonido de la puerta cerrándose hace eco e mi mente vacía y disociada. No comprendo esto, hasta que mirando en el techo los rayos de luz entrando por la ventana, recuerdo...

- Gaspar...

Las paredes nunca habían estado tan lejos. Hace tiempo no tenía trances psicóticos, pero ahora que, a causa de recordar todo esto, vuelven las alucinaciones de antaño, de este lugar, el diazepam me llega al corazón, y caigo en el sueño químico.

Continuará...

Secos los penachos, húmedo el corazón. Parte Xl

domingo, 24 de febrero de 2013

♫Vientos del sur, sueño europeo, todos me llaman extranjero, vivo en el parque, duermo en el suelo, todos me llaman extranjero! ♫
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Johnny Beck... tal vez ese tipo siga con vida, tal vez ese bar exista, tal vez en vez de ir a los olivos deba seguir leyendo, si el bar se realizó puede que aun exista, pero este puto vagabundo acabó helándose en la calle, johnny beck pudo correr igual o peor suerte.

Debo acudir a Tom, tal vez la Idea del bar sea buena, tal vez Tom quiera abrir su propio bar, las micros no fueron tan propicias hoy, pero el karma me dijo que una billetera sin tarjetas ni identificaciones me daría el doble, y que digo el doble, el triple, más que decirmelo me lo entregó.

La bicicleta es parte de la salvación del hombre, si todos la usaran no estaríamos intoxicados en esta ciudad, pero si todos la usaran yo tendría que tocar en la calle.

-¡Miguelito!
-¡Robeeeerto!- Esta vez el saludo de broma ha sido mutuo, nos reímos de eso y luego comenzó una nueva sesión en este salón psicológico real (nada de esas mierdas médicas, el whisky si es remedio).
-Sale un trago para Rod! gritó hacia otro cantinero.
-¿Y ese muchacho?
-Es que el dueño de este bar es un cabrón con suerte y le ha dado para contratarse a alguien y así ahorrarle mas trabajo a Tomasito.
- Esas son buenas noticias para tu descanso, malas para tu propina.
-¿A quien le importan las putas propinas?, ¡El bar ya me da para contratos!
-¿A ti?.
-Así es.
-Creí que trabajabas para alguien más.
-Claro que si, para esa "persona jurídica", el bar no es mío, es de "Estampidalcoholica LTDA".
-Vaya basura burocrática.
-Pero me da ingresos en un rubro que me parece mejor que la vida que me esperaba.
-Creí que la otra vida era tu sueño.
-¿Alguna vez soñaste que algo te gustaba y al probarlo resultó ser mierda?, es mas o menos eso.
-Felicidades entonces, ¡salud! - Uno al seco.
-Te noto dudoso hoy, y siempre.-Rió.
-El vagabundo puso un bar con un amigo.
-¿Como se llamaba ese amigo?
-"Johnny Beck".
-¡El loco de la harley! - Gritó con entusiasmo.
-¡Me acabas de contar parte del libro con eso!
-Creí que te interesaba saber.
-¡Claro que si!, solo te jodía un poco, esque me estremece todo esto.
-Entiendo, ¡sale el sexto!
-¡¿El sexto?!- Miré a la mesa y en efecto tenía seis vasos vacíos.
-Solo es una broma, son de otros clientes, ¡el segundo!.
-Whisky... buen licor. ¿por qué le llamaste "el loco"?
-La ultima vez que le vi alucinaba con que su bar abriría algún día en la vecina ciudad de Bonafuerte, y que llegaría hasta allá en su harley, una puta bicileta con llamitas y manubrio amplio.
-¿Es de bonafuerte?
-Claro, yo vengo de allá, el puerto, las muchachas en las playas, los bares en las noches, pero tenía enemigos por allá, gente dispuesta a hundirme, por eso vine acá, nadie supo donde fui, y cuando digo "enemigos" me refiero a idiotas que destrozan lugares y roban, idiotas que no saben nada de organización ni crimenes organizados.
-Si el vagabundo conoció a johnny beck y el es de allá entonces significa que probablemente lo haya estado buscando en la ciudad equivocada, pero me encontré su cadaver en este lugar.-Sudaba, no se si de alcohol calor o emoción.
-¿Que el gran Rod viajará por cielo mar y tierra por saber de ese vagabundo?.
-Ya recorrí esta nación con la puta guitarra, solo por desconectarme, ¡que venga otro!

Aquella noche no recuerdo como volví a mi hogar, no recuerdo donde dejé la puta bicicleta, solo recuerdo la resaca, la anterior era una cosquilla al lado de esta, al despetar tuve que partir al bar a enterarme de todo.

-¡Miguelito!-No esperaba verte por acá hoy, ven a refrescarte.
-¿Que sucedió Tom?.
-¡Buenísima conversación!.

Las ideas se esclarecieron de a poco en mi mente.

-Toma este trago mágico por cuenta de la casa.
-Debería dejarlo, ahora nisiquiera se donde tengo la bicicleta. -Comencé a recordar lo sucedido.
-¡Bebe, tómala y ve a darte una vuelta! Las ideas volverán solas -Me señaló un rincón del bar con mi bicicleta, actué casi por inercia.
-¡Salud!, volveré mas rato. -Cogí la bicicleta y fui a recorrer.

Cortinas abajo, arboles, pavimento, una calle con camino de tierra... revisé mis bolsillos, hallé la billetera, la revisé de nuevo, había un "mapa del tesoro", un cedro me recordó un vago recuerdo de haber caminado por acá, estos lugares me sonaban, se me venía la imagen de un loco en su bicicleta queriendo montar su bar, y de pronto.
-¡El dinero o la vida! - Se oye atrás mío.
-Toma lo que quieras.
-¡Tomaremos buen licor entonces! -Una risotada que casi le llevó a piso. 
-Volteé sin poder discernir quien era.
-Rodito rodolfo rod... ¡Rodrigo!.
-El mismo, ¿y tu?.
-¡Pablito!, la otra noche te fuiste en calidad de difunto en un taxi, en realidad te enviamos.
-Pablo... de verdad no logro recordarlo, pero por estos lares tengo la memoria extraña.
-¿Tienes el mapa?.
-¿Como lo sabes?.
-Tom te lo entregó antes de marcharse a casa, ibas tan ebrio que preferiste buscarlo en otra ocasión, el cuerpo ya no daba más.
-Y bien, ¿lo buscamos entonces? ¿Pablo?.
-Claro que si.

Saque el mapa, en el se veían varios árboles, una plaza con juegos, arbustos, decía que el mapa se encontraba donde el ojo pierde el sentido, una patrulla pasó buscando seguramente bebedores callejeros, la seguimos un poco y encontramos la plaza, la cual se desocupó en un segundo tras ver a "la ley", los que se quedaron fueron detenidos, la patrulla emprendió su viaje, al irse, un grupo asomó desde un lugar aparentemente "oculto" de la plaza, en realidad era un bloque entre árboles arbustos montículos y demases que permitía un cuarto ideal para beber sin ser descubiertos. Se marcharon del lugar y la explicación nos llevó a cavar ahí, ese lugar engañaba a la vista.

-¡Acá hay algo!- dijo Pablo tras cavar un resto buscando.

La curiosidad me inundaba, apenas logramos sacar la pequeña caja debajo de la tierra comencé a sudar, la abrí y dentro encontré algo que no me esperaba y una nota.

Hay viejas que al igual que este tesoro se ponen mas buenas con el tiempo, tiene 60 años de añejo, ¡disfruten!. 

                                                                Tomas~

¡Vino!, se me esclareció todo, cuando se abrió la cortina para despejar el bar, quedamos con ánimos de beber, hastiados de tanto bar salimos a esta plaza, bebimos en otro lugar, ese lugar no lo vi aquel día, nos encontramos con este vagabundo, bebimos todos, la borrachera se hizo intensa, antes de irnos tom se perdió, y al volver traía consigo el mapa, nos dijo que era un regalo a compartir.

Entonces el recuerdo se hizo mas intenso... buenísima conversación... esa noche tom me contó todo sobre johnny, al menos todo lo que recordaba, el socio que tenía era un bebedor de categoría, un soñador, a Tom se le hacía imposible casi creer que fuera posible, y llegó a Mangla y tras muchos tramites logró abrir ese bar. Era hora de volver a ese bar a dar las gracias y partir a leer, pero primero lo primero.

-¡Salud!- Dijimos a duo, el vino estaba buenísimo, se fue rapido al ser solo una botella con tan buen gusto.

Pasé por el bar, con las botillerías cerradas Tom auspició mi lectura con una botella de whisky (el que ya se convertiría en mi licor favorito si seguía yendo a su bar) y el carrito auspició el alimento, pasar hambre con alcohol no es ninguna gracia.

Whisky en las rocas y el libro sobre la mesa, hora de entrar a este mundo de lecturas.

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La idea de abrir un barito se ve un poco mas distante, Johnny, a quien estoy por tomar como socio me ha confesado sobre su antiguo intento por abrir un garito en la costa, costo que le falló cuando su ultimo "socio" huyó con todo lo recolectado, ese tal Ramiro se ha vuelto un auténtico hijo de puta para mi mente, pero bueno, la conversa igual le ha dado un poco mas de confianza, la idea es firmar un acuerdo en el que ninguno logre dar pie a joderse al otro.

A Danielita, mi querida Daniela le encanta que comprenda la idea de progreso, dice que se siente orgullosa de que quiera emprender mi propio negocio, creí que la idea de un bar le molestaría, le ha fascinado, además de que tendremos sede para el relajo.

¡Progreso!, creo que le he tomado respeto a la palabra, sin embargo la idea del bar lógicamente se convirtió en toda una planificación de máximo esfuerzo de recolección de ingresos, eso significa muchas mas micros al día, cada día me volvía mas bueno en esto de las cuerdas, el vino en botella volvió a ser tetrapack solo para darle un poco mas a la proyección de que luego serian miles de botellas, pero para las magníficas noches vale la pena tener un vino de calidad.

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Otra página que sigue en blanco hasta el fin de ella, recordé la "primera página", de la que habló, la que dijo que escribiría al final, despegué la "página" que va pegada a la tapa y no hallé nada, esa página no existía. Vuelta a la página, una página llena rayones, inteligible, solo se notaban unos números, tal vez estuvo sacando cálculos acá, tal vez le dio por escribir numeritos, tal vez no son números lo que veo. Otra vuelta, acá las letras vuelven a ser letras.

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Me parecía absurdo escribir rutinariamente todo, por eso dejé el librito tirado unos cuantos meses, estos meses fueron de "guitarra, johnny, casa, Daniela". Eso no significa que haya dejado de lado la escritura, tengo por ahí un libro con dedicatorias a mi querida, creo que la gracia me ha tocado los pelos ya, tal vez nadie lea jamás este cuadernito pero si me has leido, sobre todo desde el comienzo y no ojeando, entonces tal vez te agrade saber que esta página la escribo apoyado en el local recién arrendado, los permisos están tramitándose, que humilde camino hemos tomado, proveer de sede alcohol y música de ambiente, lejos de los proveedores del puto mal de este mundo. A lo lejos se divisa a Daniela que viene a visitarme, al parecer alguien le acompaña.

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Con su maestría de escritura decidió hacer una pausa tirando lineas entre esto y lo que le sigue.
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Hoy he conocido a Carlitos, el tipo del que tanto hablaba Daniela al principio, al parecer van muy pegados, no me quiero hacer malas ideas, Daniela ronda ahora por la casa y siento que esto de "progresar" le genera un apego extra a mi, ese apego de estabilidad económica tan hijo de puta.

Johnny es un soñador, me ha contado que le llamaban loco allá en la costa, por tener su yegua cuidada y enchulada como una hermosa harley raquítica, me dice que le daba igual ser llamado loco, decía que los locos eramos el futuro de este mundo que entre tanta cordura olvidó lo que era la cordura y le dio atributos de esta a auténticas locuras.

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Nos parece completamente natural fabricar montañas de dinero para egoístas, tiene sentido lo que el loco decía. Otra página a dar vuelta, siento que me quedaré con las ganas, las páginas que restan son cada vez menos, temo que me deje colgado con su historia Jose.
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¡Rock n roll! gritó johnny, entro el primer cliente , el segundo el tercero, ¡esto va que vuela!, estuve leyendo la página anterior y tras consultar bien a Daniela descubrí que ese "par de meses" fueron casi 12 meses de pura recolección y vivir con lo mínimo, el trabajo duro dio sus frutos y hoy tenemos en pié el local, "Sombrero de copas". Es un local mediano, tenemos 10 mesas y la barra, Daniela nos acompaña esta primera noche y entre los primeros clientes también entró su amiguito, al parecer nos trae buenas, no debo dejar que mi mente me haga actuar como un Idiota de Primer Grado. Carlos se sirvió una cerveza, luego otra, al ser yo el cantinero, comenzó a conversarme de la vida, es soltero, vive solo en un apartamento, pasea por las calles cuando no está trabajando y cree que la empresa en la que trabaja es como un hormiguero, pero dice que tiene una luz ahí, Daniela, me conversó de lo afortunado que soy, es una mujer comprensiva y perspicaz, también me dijo lo afortunada que era ella, de tener a un visionario que no quería "progresar" como un peón de un tablero de ajedrez, que quería vérselas por las suyas sin más. Daniela se aproximó y alcanzó a oír esto ultimo, le pareció esplendido que me acercara a el, bebí un poco y tras unas horas de buena conversación comprendí que este tipo también me había ayudado, dejando en claro a Daniela que mi postura respecto al "progreso" era mucho mejor que la de escalar, tratar de pasar de peón a alfil, tal vez a caballo, o una puta torre estática.

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Con otra tinta se leía
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Después de esto cada noche se hizo un festejo, excepto los domingos, los permisos no daban, pero comencé a ver menos a mi amada, ella trabajaba de día y yo de noche, llegaba muerto a las 5 y ella se levantaba a las 6, comencé a dormirme a las 7 solo para acompañarle por la mañana, total no tendría nada que hacer hasta cercana la noche, traté de convencerla de que renunciara y vivieramos del bar, que daba abastos, pero ella quería sentirse útil, su pelo ahora era rojo, estaba mas sexy por, pero nuestra actividad se vió disminuída, a veces encontraba la ventana abierta aún en las noches heladas, las cosas se hacían cada vez mas evidentes, no me lo quería creer... un buen día dejé el bar mas temprano por unos minutos, llegué a casa y vi lo que jamás quise ver, hoy la casita de los olivos me recuerda a mi antiguo basurero, solo que en vez de bohemio tengo soledad.

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¡Todas putas!, ya lo decía yo, las páginas se me terminan.
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A la clientela frecuente se nos unió un tipo que solía dormir en las calles, luego comenzó a arreglarselas para dormir bajo techos cada noche, y el día de hoy es como yo con los dulces y la casa entregada por la municipalidad, a Johnny siempre le gustó el rock n roll y las letras de canciones sobre sexo drogas alcohol y sociedad, a Miguel (el tipo ya comentado) le gusta sin embargo la literatura, la filosofía y la poesía, es un poeta casi de profesión (recitar poesía en las micros podría ser una carrera universitaria), no podría sentirme mas identificado.

A veces Daniela me llama, corto el teléfono, a veces sostengo una corta conversación, es tentador el saber que está sola, al menos eso dice, dice que envió a la mierda a Carlos, que no podía confiar en el, y bla bla bla, balbuceos para mi, la vida me ha traicionado varias veces, las mujeres también y descubrí que dejé de caer ante la vida cuando tomé mi propia perspectiva y la puse en juego, y mi perspectiva no es una mujer en la que no pueda confiar, mi perspectiva del amor es amor auténtico, pero creo que podré encontrar diversión en el pequeño local.
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¡Pocas páginas!, las ansias me comen, el tipo se ha quedado solo, tal como yo, pero yo no me planeo montar un negocio así, al menos no por el momento, sus consejos parece dejaran de funcionar, he leido la carta que dejó de nuevo, la soledad, la nieve, el haber logrado tanto y haber caido a las calles de nuevo, no se si sería el frío pero su letra era mas temblorosa.





Jok~

Bienvenida Sangrienta Malvenida

sábado, 23 de febrero de 2013


Segundo movimiento: Séptima Parte (1/3)

Por: Prometeo


-¿Glenn? ¿A qué se debe esta llamada? Es una tremenda sorpresa – y vaya que la era. No hablaba con Glenn desde que me marche de mi antigua pequeña ciudad.
-Pues, veras, hace un par de meses me he mudado a la ciudad. Así que me he decidido a llamarte, a ver cómo andas- me dijo.
 -Pues, me sorprende, no hemos hablado desde que me marche… ¿Dónde conseguiste mi numero?- le pregunte. Es cierto, Glenn era mi viejo amigo, pero debo admitir que nunca confié totalmente en él.
-Por ahí, tengo una persona por estos lugares que me consigue información útil- me respondió- Te invito una cerveza, el bar que está en la esquina entre Dominguez y Alcayó, así podremos conversar bien. Búscame adentro, en la mesa de al fondo del costado derecho, si no estoy, espérame allí.
-Pues, no sé, me has tomado por sorpresa- le respondí
-Te veo en una hora ahí, debo colgar ahora- Desde el otro lado del teléfono se escucha como cuelga. Ya no está ahí.

De seguro quiere algo, a mí no me engaña con el cuento de ponernos al día como buenos amigos. ¿Y qué voy a hacer? Tengo todo el jodido día libre y nada que hacer, salvo esto, que no resulta demasiado emocionante, aunque despierta mi curiosidad. ¿En que andará metido Glenn ahora?
A la mierda, tomo las llaves y salgo del departamento.

Mientras camino entre las multitudes, en dirección al bar, veo caminando por la calle a la misma tipa que ayer llevaba aprisa a un muchacho, hoy, con otro tipo que reposa su mano en su cintura en su lento caminar. Paso rápidamente junto a ellos, evitando pensar en Sofía y el burguesito. Es un asco identificarse con especulaciones. Siento lastima por un tipo que no conozco, que quizás era sencillamente un amigo de la tipa. Pero claro, tengo que interpretar todo de la forma en que más me puede incomodar. Jodida cabeza la mía, se la pasa haciéndome esto.

A medida que voy llegando a la dirección indicada, el asunto de Glenn vuelve a mi cabeza. Quizás no me he explicado bastante bien respecto al porque me produce cierto conflicto la situación. En mi antigua ciudad, durante mi adolescencia, en los años finales de la enseñanza media, conocí a Glenn. Era amigo de un amigo mío bastante cercano, Roberto, un tipo tremendamente ingenioso de grandes habilidades sociales. El tipo siempre se las arreglaba para conseguir favores, conocía, no sé cómo, a gente que le ayudaba cuando estaba en dificultades. Recuerdo en numerosas ocasiones que me salvo cuando me metía en problemas en la escuela. Era un tipo en quien confiaba plenamente, antaño, algo parecido a mi mejor amigo. Desde que me marche, tampoco le volví a ver, ni a saber de él. No le di mi número a casi nadie, y no mantuve contacto con nadie de mi lugar de origen (salvo las escasas llamadas con mi familia).
Un día, luego de la escuela, Roberto me invito a unas cervezas junto con un amigo de él. Cuando íbamos llegando a la plaza donde solíamos beber, veo a un tipo rubio de mirada decidida. Cuando nos acercamos, se levantó, aún recuerdo la postura altanera que tomo, como desafiando a todo el mundo, como diciendo “aquí estoy yo y los voy a joder a todos”. En ese primer encuentro, vi como Glenn era tremendamente inteligente, hilarante, además de gustar mucho de temas interesantes. Tenía un sentido crítico muy fuerte, aunque poco sistemático. Congeniamos fácilmente, pues en aquel tiempo, estaba en pleno apogeo de mi rebeldía adolescente y Glenn, al igual que Carlos, parecían los compañeros precisos ante el mundo lleno de ridiculeces que dominaban (y dominan aun).
Así, con Glenn y Roberto nos hicimos más cercanos, nos reuníamos recurrentemente a beber, charlar de mil cosas curiosas, hacer una que otra fechoría de adolescente rebelde que cree que cambia el mundo por hacer una tonta maldad.
Pero con Glenn, a diferencia de con Roberto, no podía confiar plenamente. Siempre veía como no tenía consideración con nada ni nadie cuando se le ponía algo entre ceja y ceja, de modo que muchas veces, pude ver que nos utilizaba para sus propósitos, y cuando las cosas salían mal para mí y para Roberto, para Glenn, casualmente, salían bien. Siempre en cada acción, Glenn se las arreglaba para sacar el mayor provecho posible para sí, y si para ello, tenía que hacer que nosotros perdiéramos o quedáramos mal, lo hacía sin inmutarse. Roberto lo notaba, lo sabía, aunque nunca dijo nada al respecto. Yo era el único que se enfrentaba a Glenn cuando notaba que incurría otra vez en usarnos, y me encargaba de cambiar los planes de Glenn para que todos perdiéramos si es que era un fracaso, y si es que ganábamos, ganáramos lo mismo. Siempre estuvo el constante roce entre Glenn y yo respecto a lo que hacíamos y como lo hacíamos. Siempre parecía cabrearse cuando estábamos en condición de igualdad, aunque no decía nada al respecto. Cuando perdíamos todos por igual, solía reprocharme el hacer las cosas sin seguir su método. A veces, cuando notaba que me salía de sus planes, improvisaba sobre la marcha para colocar las piezas nuevamente a su favor, y yo, tenía que hacer lo mío al respecto para colocar todas las piezas en orden de todos. Por eso nunca confié totalmente en él. ¿Cómo pudo una amistad sobrevivir a tamaña falta de confianza?  Disfrazamos de amistad una rivalidad profunda, acabamos necesitando esa competición entre nosotros, por lo cual, nunca aspiramos a destruirnos, simplemente, nos limitamos a pelear pequeñas batallas, como para medir nuestras fuerzas.
Pero Glenn era algo más que un oponente digno, era un tipo con los cuales si te enfrentas, normalmente, tienes las de perder. Glenn sabia explotar y manipular las debilidades del oponente para que las cosas quedaran a su favor. Aún recuerdo como en repetidas ocasiones, cuando me gustaba una chica y Glenn lo notaba, no tardaba ni una semana y ya se llevaba a la tipa a la cama, mientras que yo, en semanas, con suerte había conseguido charlar con ella, o invitarla a salir sin conseguir ni un jodido beso. Siempre fui un tonto con las mujeres, no sabía cómo hacer lo que todos hacían con normalidad. Glenn lo sabía, y explotaba eso para hacerme sentir, casi siempre, inferior a él. El tipo era un as con las mujeres, principalmente porque era un excelente mentiroso y tenía una estética cercana al modelo que mostraba la máquina. Cuando les conté que me marchaba a la gran ciudad, me dirigió una mirada de desprecio y no comento nada al respecto. Luego me marche y no volví a saber de el hasta ahora.

Llego al bar y entro, no parece muy repleto, suena rock pesado de fondo. Una vez adentro noto como se clavan varias miradas en mí, de varios tipos que beben solos y luego se dan la vuelta para seguir bebiendo. La gente que está en grupo ni siquiera nota que he entrado. Busco el lugar indicado por Glenn, una mesa alejada, con una lámpara defectuosa que parpadea constantemente e ilumina a duras penas. Esta vacía, Glenn aun no llega. Me siento en ella y enciendo un cigarrillo para esperar.
De repente, por la puerta un tipo de terno entra dubitativo, mirando el ambiente, lleva un maletín de cuero. Mientras examina el ambiente, me ve a mí en la mesa y comienza a acercarse, un poco tembloroso. Al llegar, me queda mirando y con la voz media quebrada, como sin saber que decir

-¿Señor Aredio, no?-
-Se equivoca señor- le respondí
-No, esto… Señor, he hablado con el señor Fernandez, él me ha dicho que usted es el especialista en esto… Me ha dado una foto suya, no tiene por qué desconfiar, vengo de parte de el…- dice muy incómodo.
-No sé de quienes me habla.- le respondí, mirándolo extrañado. ¿Tendrá esto algo que ver con Glenn?
-Mire… voy a dejar este maletín sobre la mesa… ya sabe, ahí están los papeles y el pago correspondiente… voy a ir al baño, usted revise tranquilo, para que confié… a ver si a la vuelta, podemos hablar bien el trato, tenga claro que este es solo el pago inicial, lo se…- dijo mientras colocaba el maletín sobre la mesa. Acto seguido, camino nervioso en dirección al baño.
Miro el maletín, parece relativamente costoso. ¿De qué trato estará hablando? ¿Cómo es que me dice que me reconoce, que ha visto una foto mía? ¿Especialista de qué? De seguro Glenn tiene algo que ver aquí, aunque no se bien porque ni cómo.
Al abrir el maletín veo una gran cantidad de papeles, entre ellos, algo parecido a un testamento. Junto a los papeles, veo varios fajos de billetes, una cantidad equivalente a mi sueldo de dos años aproximadamente. ¿Qué carajos es esto?
-¿Es que ya has cerrado el trato? Eso sí que no me lo esperaba de ti- dice una voz
Levanto la vista y junto a mí veo a un tipo alto, de mirada tremendamente segura. Su pelo era largo y la barba, no muy larga, le cubría los extremos de su cara, era limpia y brillante, parecía un león rubio. Llevaba una chaqueta negra, una camisa roja y una corbata negra, suelta. Era el maldito de Glenn, era inconfundible.
-¿Qué es todo esto?
-Sígueme el juego y te llevaras tu parte- me respondió, mientras se sentaba junto a mí.
-¿Qué trato es este? ¿Qué se supone que debo hacer? – le respondí.
El tipo de terno sale del baño y al ver a Glenn en la mesa, coloca una clara expresión de alivio. Se acerca sonriente hasta la mesa.
-¡Buenos días señor Fernandez! – le dice eufórico a Glenn mientras  me mira de reojo.
- Disculpe la tardanza señor Ramirez, vera, he tenido un contratiempo- le dijo Glenn- Siéntese.
El sujeto se sienta y nos mira, como esperando.
-Pues bien, señor Ramirez, estamos entre caballeros, me parece que conviene que explique su caso al señor Aredio- le dijo Glenn, señalándome con la mirada a mí. De puta madre, ahora tengo apellido nuevo. El tipo coloca sus manos sobre la mesa, aun nervioso.
-¿Qué hago?- le digo al oído a Glenn
-Tu solo escucha…- me respondió al oído, luego en voz alta dijo- ¡Tengo una sed terrible! No sé si pueda hacer negocios con la garganta tan seca…
Ramirez hizo una seña al cantinero, este envió a uno de los meseros.
-Una cerveza por favor- le dijo.
-¿Tres vasos?- le respondió
- Solo dos, yo no beberé- le dije al mesero, este asiente y vuelve a la barra. Glenn me mira sorprendido. Sofía me la ha jugado otra vez.
- El señor Aredio, como le he dicho, es todo un profesional, no bebe cuando realiza este tipo de negocios- dijo Glenn- Ahora por favor, continúe, cuéntele su caso.
-Pues, vera, señor Aredio… Resulta que mi padre se encuentra muy mal, en las últimas instancias de su vida. El problema aquí es que, debido a la senilidad de mi padre, me he encargado de dejarle al cuidado de un par de enfermeras para que lo cuidasen. Esto fue hace años… El problema, es que mi padre con el correr de los años, fue nublando su juicio y, ante el trato de esas enfermeras, que vivían con él, fue tomando mucho apego por ellas… tanto así, que hoy, en las últimas instancias de su vida, me he enterado que ha cambiado su testamento dejándoles la propiedad a ellas… La propiedad tiene un inmenso avaluó, mi padre se rehusó siempre a venderla, o mudarse a otro lugar…  Y ahora, estas mujeres sinvergüenzas se han aprovechado del estado mental de mi padre y le han manipulado para quedarse con la propiedad. Es por esto que acudo ante usted, señor Aredio… Pues, por ser su único hijo legítimo, esa propiedad me corresponde a mí, no a esas enfermeras muertas de hambre y aprovechadoras, esa casa me corresponde a mí...-Vaya hijo de puta, su padre no se muere aun y ya está tratando de apoderarse de todo el botín.- Seamos concretos… mi padre no está en su sano juicio como para elegir qué hacer con la casa, y yo, como su única familia, debería heredar esa propiedad... Lo peor es que ya tenía contemplado venderla, y así poder invertir el dinero en mi empresa, en algo grande… Como ve, toda esta situación no debería ser, se ha salido de los planes y es necesario hacer algo… Espero que usted comprenda.
-A mí me viene a que es un hijo de puta ¿Espera que cambie el testamento de su padre y lo deje todo a su nombre?- le digo al oído a Glenn-  Además de que no lo haría, ni siquiera sé cómo hacerlo...
-Tú dile que sí, no te preocupes, es un imbécil- me respondió al oído. Ramirez mira nervioso como conversamos, parece asustarle mucho el no escuchar lo que comentamos.
-¿Y bien? ¿Qué me dicen?- pregunto inquieto
Le he quedado mirando, con su solo testimonio ya les he tomado más confianza a las enfermeras que a él.
-Dile que si- me dijo al oído
-Bien, lo hare- dije en voz alta. Ramirez lucia eufórico.
-Muchísimas gracias señor, prometo que no se arrepentirá- me dijo sonriente
-Bien, me alegro de que tengamos un acuerdo. Le dije que el señor Aredio era un tipo serio- dijo Glenn mientras sacaba una tarjeta y un lápiz de su chaqueta, la colocaba en la mesa y escribía algo, luego se la acercaba a Ramirez- esta es mi dirección, venga a verme en una semana, el señor Aredio es un hombre ocupado, pero se encargara de su caso para que esté listo la próxima semana.
-Muchas gracias, señor Aredio, señor Fernandez…- dijo mientras se guardaba la tarjeta- ahora tengo una reunión importante con una empresa, debo retirarme.
-Adelante señor. Ya sabe, ni una palabra a nadie de esto, o perdemos todos, incluso usted- le dijo Glenn. El tipo se sintió intimidado, se le ha notado.
-No lo dude señor… nos veremos- dijo mientras se marchaba.
Glenn se sirve otro vaso, revisa los papeles y cuenta el dinero.
-Explícame que ha sido toda esta mierda- le dije.
Separo el dinero, se levantó y le entrego un fajo de billetes al cantinero del bar, con el que cruzaron un par de palabras. Pude ver como se mataban de la risa.
Al volver, se sienta frente a mí.
-Ha salido de puta madre ¿Viste como casi se caga en los pantalones cuando no oía lo que decíamos?- dijo riéndose.
-¿Qué es esto?- le insistí- ¿Vas a cambiar ese testamento? ¿Ahora te dedicas a esto?
-Sí, me dedico a esto, pero esto, no es precisamente lo que parece. El imbécil no conseguirá nada, no vamos a cambiar ningún puto testamento.- dijo riéndose
-¿Entonces? ¿Le hemos estafado?- le pregunto
-Lo hemos jodido, así de sencillo. Ha pagado por algo que no recibirá y no puede decir ni pio. Eso le pasa por imbécil, estos tontos creen que por tener algo de dinero pueden hacer lo que sea.
-Entonces la dirección es falsa-le dije
-Evidentemente- me ha respondido mientras toma uno de mis cigarrillos en la mesa y lo enciende. Saco uno y guardo la cajetilla.
-Y bien ¿Qué mierda es esa de que no estas bebiendo? ¿Te has hecho abstemio?- me dijo casi burlándose de mí. Enciendo mi cigarrillo, parece sorprendido.
-Claro, jodidamente abstemio…-le respondo- entonces ahora eres un estafador.
-Sobrevivo dándole lo que se merecen a los imbéciles, no jodo a los pobres si te preocupa, de ellos no puedo obtener una mierda- me dijo mientras bebía de su cerveza.
-Ya me imaginaba que no me estabas invitando para saber cómo estaba- le dije
-Pues ha salido bien a fin de cuentas ¿o no?- dijo metiendo mano al maletín, mientras se guardaba varios fajos de billetes en la chaqueta- te lo ganaste…
Coloca el maletín abierto sobre la mesa, hay bastante dinero aun, de seguro equivale a dos o tres de mis sueldos. También están todos los papeles que trajo el tipo
-Quédate con el maletín, ve tu qué haces con los papeles- me dijo
-No sé si quiero ser parte de esto, menos aun con lo del dinero- le dije
-Lo que si sabes es que necesitas el dinero- me dijo- ¿Y quién no en esta puta ciudad?
Tiene razón, mi sueldo se consume más rápido que un puto porro.
-Además, de seguro sigues con tus entretenciones morales, así que, ahí tienes los papeles, puedes advertir a las enfermeras o quemarlos, que se yo- me dijo
-Está bien…- dije mientras cerraba el maletín y lo dejaba bajo la mesa, entre mis piernas. Le ha atinado, probablemente pase uno de estos días donde las enfermeras, al menos, a conocer bien la situación.
-¿Y bien? ¿A qué te estas dedicando ahora?- me dijo
- Trabajo en una puta oficina de mierda- le respondí- aunque estoy libre por esta semana.
-Una mierda, por lo que veo – dijo riéndose- apuesto a que la paga es un asco…
-Seguramente un tercio de lo que me has pasado, eso saco por un mes- le dije
-Y ese dinero de mierda ¿En qué se va? ¿Alguna noviecita o algo? O al menos una de esas que persigues y la única ropa que les sacas es la chaqueta- dijo matándose de la risa. Hijo de puta.
-En basura, el puto departamento, la comida, alcohol y drogas, eso es todo- le dije
-Bueno, es algo al menos- dijo
-¿Qué hay de ti? ¿Te has dedicado a esto desde que llegaste?
-No, cuando llegue tenía un cuartucho de mierda en la periferia, no quería trabajar para estos imbéciles y como tenía contactos, me enteraba de cosas interesantes a las que podía sacar provecho
-¿Cosas como que?
-Cosas. Partí quitándole joyas a los muertos, las empeñaba y el dinero me alcanzaba para andar decentemente. Luego fui haciendo otras cosas, engañando a un par de imbéciles que se creían ricachones. Ahora vivo en el centro y no me quejo, bebo todo lo que quiero y cuando quiero, me drogo si lo quiero, follo seguido. No me hace falta mucho.
-Parece que le has ganado a la puta ciudad.- le respondí
-Sí, aunque no lo sé, creo que necesito algo nuevo, un desafío más grande- me dijo- me está quedando chica esta vida tan acomodada.
En dos putos meses había conseguido muchísimo más de lo que conseguí en tres putos años.
-¿Sabes? Me hace falta un compañero en estos asuntos, hace el show más convincente y entretenido… Podría llamarte para cuando toque entrar en acción de nuevo- me dijo. ¿Me está ofreciendo ayuda? En su estilo, claro está, aparentemente, también saca provecho de aquello (Y que provecho, en un día se ha ganado más de lo que me saco en medio año)
-No lo sé… no sé si tenga madera de estafador, además ¿Si nos pillan? Nos vamos a la mierda- le dije
-Tranquilo, que eso lo tengo bajo control, seguramente has notado el dinero que le he pasado al cantinero. Aquí, nadie ha visto nada. Nadie puede acudir a la policía reclamando que le han estafado mientras trataba de romper la legalidad. No hay registros, solo nuestras caras, la ciudad es grande, no tiene como pillarnos, y si nos ve, no podrá hacer mucho. Además, siempre les meto el rollo de tipo malo, al final, no es necesario ni gritarles para que se caguen en los pantalones- dijo
-Aun así, no lo sé, nunca me imaginé dedicándome a esto-
-No vayas a salir con tonterías morales, ya has visto que nos fregamos a un imbécil, según tu antigua concepción, se lo merecía.- me dijo- o ¿Es que la vida en la gran ciudad te ha transformado en uno de esos “hombres de bien” en esas “hormigas” que decías antes?
Mi ideología de rebeldía juvenil, sin sistematizar mucho, acabo cediendo ante la necesidad de sobrevivir en la ciudad. Claro, creo que mi cabeza ya se ha recuperado un poco de la ebriedad del consumismo, aunque, de haber aparecido Glenn el año pasado, de seguro le doy un no rotundo.
-Bueno, bueno… siempre y cuando, sean tipos como estos, no esperes que estafe a alguien que no se merece- le respondí. Quizás podía evadir tener que volver a esa puta oficina. No quería seguir en medio del engranaje, no quería seguir siendo una pieza útil, eso era claro.
-¡Bieeeeeen! Pues parece que nos estamos entendiendo. En realidad, si miramos bien, mas allá de cuestiones accidentales, nosotros siempre hemos sido muy parecidos, aunque tú lo renegases; somos de la misma naturaleza, solo que tú no te dejas llevar. Quizás, de ser un poco menos rígido contigo mismo, nunca te hubiese quitado a todas esas tontas pendejas, tiempo atrás, quizás, hubiésemos acabado haciendo inmensas orgias- dijo mientras reía. Aun creo que no, no somos iguales, compartimos puntos en común, pero nuestra naturaleza es muy distinta. O al menos, eso quiero creer.
-Bien, bien, me encargare de que vuelvas a beber, la próxima semana, escuche de un lugar interesante  - me dijo- tal vez has escuchado de el ¿Te suena el REM?
Algo dentro de mí se retorció de un segundo a otro luego de escuchar su comentario. Por algún motivo, me preocupaba profundamente la posibilidad de que Los Maniacos acabasen conociendo a Glenn. No quería mezclar los asuntos, todo iba tan raro que me daba la impresión que las cosas solo podrían complicarse mas con ello.
-No me suena a buen lugar- le respondí, sabiendo que el lugar era de puta madre si uno quería alejarse de la ampolleta, luz odiosamente falsa, de la ideología social reinante.
-Pues me acompañaras, y de seguro volverás a beber- me dijo mientras lanzaba el humo hacia arriba.
De pronto un celular suena, Glenn saca un teléfono viejo y contesta.
-¿Qué?-dice- ¿Si? Pues bien, juntémonos donde ya sabes... en treinta minutos.- Cuelga.
-Te marchas ¿No?- le dije, sin sorprenderme, ya realizo su trámite.
-Sí, parece que tenemos un dato nuevo, te avisare cualquier cosa, ya sabes, próxima semana en REM- me dijo mientras se levantaba.
Caminamos hasta la puerta, la chica rubia del otro día está sentada en una de las mesas con varias de sus amigas. Al pasar, mira a Glenn y se muerde el labio inferior, luego me ve a mí, y cuando cruzamos las miradas me ha sonreído y me ha dado un saludo con la mano. Le contesto el saludo con la mano y salgo del bar, me despido de Glenn,  y con el maletín en la mano me dirijo a casa. Aparentemente, no se ha extendido demasiado el panorama de hoy, otra vez estoy sin nada que hacer, el lado bueno, es que no tengo que trabajar.
Comence a caminar y sin darme cuenta las horas se fueron volando, camine, camine y me perdi a voluntad, era eso lo que quería por un rato.

Aunque igual acabe volviendo a la puta casa. Abro con la llave el departamento y escucho el teléfono sonar, nuevamente.

Me acerco y me llevo el teléfono al oído

-¡ Prepárate!- La voz a través del teléfono es mi propia voz, y de fondo, se escucha reír a Sangrienta. Han cortado.

Que seamos un incendio

domingo, 10 de febrero de 2013

Por: Proproproprometeo.


Difuso, confuso y en desuso
corazones apantanados, maltratados y amotinados
sueño que me sueñas,
que te sueñas un ensueño.
que tu corazón me viste,
se desviste y que me embiste.

Te encuentro merodeando, cantando,
caminando y arrancando,
ya te fuiste, me despierto en desconcierto y no deserto.
Intempestivo, incisivo, auto-destructivo,
cabeza en la almohada te busco.

tu ausencia, sin decencia refleja mi carencia
me llena de piedras el colchón, el corazón,
y así de noche pierdo la razón.
No desisto, no me canso ni me vuelvo manso,
piedra a piedra, moretón a moretón,
busco tu piel de hiel, de miel, a granel.
Y en el centro de un corazón
coagulado, desmesurado y obstinado,
Encuentro tu sonrisa,
rayada con la tiza de mi prisa
y esta se convierte en briza.

Así te me apareces,
me abrazas y me cueces,
me partes la cabeza y salen nueces.
Corro y te recorro, poro a poro,
me fundo en tu olor, color y calor,
sabor y también sudor.
Palmo a palmo, empalmo
con la palma en busca de tu alma.
Beso tu boca y de un bello destello
me estrello con tu cuello.
Y voy bajando a tus infiernos,
tiernos, barriendo inviernos.
Y entre tus piernas me quedo
a vivir, sentir y finalmente morir.

Quiero que me quieras,
queriendo querer quererme.
Quiero que nuestra pasión sea fuego,
nuestro sudor, gasolina.
Quiero que seamos un incendio.

Secos los penachos, húmedo el corazón. Parte X

Vaya días, antes trabajaba para alguien mas, ahora toco para varios más, pero el día de hoy me he decidido a algo más, he estado buscando los putos olivos, me topé con muchas calles en el puto mapa que tenían el mismo nombre, recorrí mas de la mitad, todas con casas bonitas y habitadas, parecía un puto evangélico timbre a timbre. ¿Conoció a José?, ¿Daniela?, algunos simplemente decían que no, otros me mandaban a la mierda, aun me quedan un par de calles por recorrer, la lectura sigue siendo mi única fuente de información, y no tengo ni puta idea porque me ha dado por buscar más, más aún, que su vida en este periodo iba mejor que la mía. Ni el hielo ni el complemento acompañan, ni los suministros de la botillería, una petaca de ron es todo lo que tengo para esta noche, la cena fue como siempre, algo que el microondas pudiera preparar por mi. Lamparita con cinta adhesiva y a leer.

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Tenía la esperanza de escribir cuando apareciera bohemio, pero llevo tres semanas buscándolo, dos de ellas ni siquiera las pasé en casa, gasté poco de mis ahorros porque dormía en la calle, casi me he devuelto a casa para escribir esa primera página que dejé en blanco, creo que la escribiré cuando sea la hora de dejar de escribir esto.

Daniela me ha dado la mayor regañada de mi vida, y esque solo le dije que iba por bohemio y por poco pensaba que yo tampoco volvería. El bohemio era un buen amigo y me acompañó en mi peor momento, pero Daniela se esmeró en aclararme que el bohemio me acompañó en mi soledad, y ahora yo no estaba solo, que su partida no tenía que quitarme toda la esperanza, a pesar de toda la tristeza que nos causaba había mucho mas por hacer. A veces no entiendo ese ánimo por "progresar". Para mi el progreso era mas bien tener este techo y una botella cada noche, amaba a esta mujer que me resultaba un amor imposible y derrepente entró en mi vida, eso ya estaba mas allá de lo que llamaba progreso pero sin embargo lo considero progreso ¿Cual puede ser mi siguiente paso si no es el de decidir pasar el resto de mis días con esta mujer? ella piensa que hay miles de pasos a dar, pintar esta casa (que viene del color de sus materiales), armar nuestro cuarto con mejores cosas, tener mejores cosas, ¿mejores cosas?, si algo pudiese ser mejor para mí sería tal vez un vino de mejor calidad, o una noche con mejor ambiente para ambos.

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Fin de la hoja, y fin de mi lectura, creo que iré a visitar al puto barman, la petaca no ha sido suficiente para apaciguar el día de hoy.

Las ruedas me acompañan en este viaje, hablo de la casi abandonada bicicleta, creo que la ultima vez que la use fue para ir a esa entrevista donde conocí a Denisse, pinché un neumatico y nunca más la tomé, hasta hoy, que con rueda nueva me proporcionará infinita diversión, el viaje de vuelta con varios tragos encima.

Al llegar al bar el tipo tras la barra me ha recordado de inmediato.

-¡Miguelito! Pase y siéntese, el primero es por cuenta de la casa.- Esta vez había mas gente en el bar, me senté frente a el y frente al vaso que me había dejado.
-¿Que es eso de "Miguelito? - Le dije en tono mas bien humorístico, vengo acá a cagarme en la puta madre de Denisse, no en la del cantinero.
-Bueno, el otro día me contaste toda tu vida, pero omitiste tu nombre.- Dijo entre risas
-¡Joder!, que modales los míos -Dije tras una carcajada. -Mi nombre es...
-¡ME CAGO EN LA PUTAMADRE, VETE DE ACÁ DE UNA PUTA VEZ!

El cantinero se paró y pasó sobre la barra, sobre mí, sobre dos clientes, agarró a un borracho que al parecer encontró gracioso mear desde adentro, la puerta, le lanzó a la calle, lo pateo un par de veces y lo amenazó.

-Lo siento, ¿decías?.
-Rodrigo, me llamo Rodrigo, en el trabajo me llamaban Rod, hasta que me puse a tocar en las micros.
-Dos pájaros de un tiro, nombre y oficio. Yo me llamo Thomas. 
-Un gusto Tom.
-Y cuéntame ¿has ido a revisar la calle de la que te fuiste hablando? -Me miró con cara de "seguro no te has de acordar de lo ebrio que ibas"
-Me di varias vueltas, hay muchas calles con ese nombre, me fue mal en la mayoría.
-Pues, ¿como ha ido a parar el personaje del que hablabas a esa calle?.
-Postuló a viviendas en la municipalidad y...- Algo se encendió en mi.
-Y...
-¡Joder!, no dejas de impresionarme, tengo que ir a buscar un lugar donde las casas hayan sido entregadas por una municipalidad, cuya calle sea los olivos.
-Es un placer Rod, a menudo llega gente a contarme historias de su vida, uno sabe mas o menos como avivar los recuerdos, o encender los focos.
-Pues bien, venga otro. -Ni me di cuenta y el primer vaso ya estaba vacío, no alcancé a notar ni que carajos era.
-¡Va!, otro whisky en las rocas, este corre por tu cuenta eso si.
-¡Salud! -Chocamos los putos vasos y se alejó por unos instantes, había mas gente que atender, al volver siguió con mas preguntas.
-¿Dices que Denisse era el nombre de la chica?.
-Digo que me sirvas otro más. -Al seco, quería ebriedad, no sabor.- y si, Denisse.
-Sabes que ese librito te separa aún mas de ella, no puedes buscarle mientras buscas la casa, lees, trabajas y bebes.
-No sabes nada, ya te he dicho que se ha jodido todo.
-Está bien, sale el tercero. 

Bebí y bebí, Tom se paseaba por todo el bar atendiendo gente, en un momento no comprendí nada y al retomar el juicio todo seguía normal, Tom volvió.

-¡Vaya! ahí estás, creí que te perdía, lamentablemente si no cobro me jodo.
-Tranquilo. -Saqué la billetera y pagué todo lo bebido, di una buena propina y me dispuse a partir pronto.
-Si te la suda Denisse deberías enfocarte en encontrar los olivos o en seguir leyendo.
-Tienes razón, pero yo ahora me marcho.
-¡Eh tranqui!, no puedes salir a estas horas.
-¿Que dices?.
- Son las 7 de la mañana, la cortina está abajo, en media hora mas la subo para que todos se larguen al mismo tiempo, de otra forma me joderán la licencia.
-Mierda, he dormido en demasía.

Esperé la media hora y me largué, tenía ganas de saber mas del puto vagabundo, pero me asaltó la gran duda, ¿de que me sirve ir ahora a la dirección?, puede que no encuentre a nadie, puede que nadie sepa mas, puede que la mayor fuente de información sobre José sea el mismísimo librito mágico. Solo recuerdo que la resaca me tuvo todo el día siguiente en la casa. Hoy tras una jornada aún mas larga a bordo de las micros (hay que recuperar el tiempo perdido), conseguí buen licor, buen bajón, y mejor aún, adopté un perro, pensé en llamarlo bohemio, se ve viejo y carreteado, como un viejo bohemio, pero decidí llamarlo "cachupín", clásico nombre de perro chico juguetón y medio webón, solo por joder, este perro era viejo y ni cara de cachupín tenía. 

Dispuse todo para seguir leyendo y me sumergí en el libro.

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Creo que Daniela y yo vamos de mal en peor, hay amor, hay mucho amor, pero no hay común acuerdo, ella insiste en que hay que "progresar" y yo sigo sin entender a que va con todo eso del "progreso", mientras estemos y tengamos donde estar todo andará bien, eso mismo me decía ella cuando me resigné a que mi bohemio se me ha ido de las manos, hacia tiempo que no escribía y es que la ocupación y los malos ánimos no han dado para mucho. Hoy he llegado con rosas y ha sonreído, a pesar de llevar tiempo ya en esto de compartir vidas y techo, no compartíamos aún nuestros cuerpos, las rosas han dado fuego a todo esto, ha sido un baile único, ha sido... bueno, lo ha sido todo. 

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De ahí la página seguía en blanco para abajo. Supongo que es su forma de poner fin a cada día.
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"Querido diario:" El trabajo estable de Daniela ya pareciera estarle generando ansiedad, progreso, progreso, todo es progreso, tras haberlo discutido varias veces ya no me preocupa demasiado eso, creo que cada cual  "entiende" el punto del otro, o mas bien lo respeta, pero hay algo que me preocupa, es una estupidez, hoy ha llegado hablando de un compañero de su trabajo, ese "bla bla bla y carlos bla bla bla y carlos por acá carlos por allá" me tuvo mas o menos al borde de un ataque, me siento como un idiota, no debería siquiera temer, esas cosas son jodidamente naturales.

Los paraderos son punto de encuentro entre colegas, hoy me he encontrado a un Guitarrista que se hacía llamar "Johnny Beck", tocaba sus propios rockanrollsitos a bordo de las micros, y me he subido solo a verle un par de veces, es un tipo bastante curioso y tenemos un par de cosas en común, el alcohol y el guitarreo. Ya que ambos usamos los recorridos mas o menos similares, es lógico que nos volveremos a topar, ya nos iremos de birras un día de estos.

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El resto de la página en blanco. Descorché la segunda botella, saqué de su envase "para llevar" un completo y seguí leyendo.
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¡Progreso!, Daniela ha vuelto a teñir mechones de su cabello rojos, recuerdo que la primera vez que la vi andaba así, luego por algún motivo se los quitó. No podría describir lo bien que se ve así, ese cuerpo esa cara y ese pelo daban abastos para amarle sin siquiera mirar como era por dentro, yo que ya le conocía psicológicamente podría amarle aún más.

Hoy nos fuimos de birras con Johnny, el puto es un bebedor experto casi, conoce bastante de licores, yo solía tener mayor conocimiento al respecto hasta que las calles me arrastraron al clásico tetra pack y me alejaron de los demás licores, tras un buen rato de conversación le conté a Johnny sobre Daniela y su insistencia con el "progreso". Dijo que lo entendía, que no podíamos estar toda la vida en lo mismo, sería monótono, me dijo que lo que andaba mal era que no había tomado la perspectiva, hay que escalar pero en lo que a uno le gusta. 

-¿Y en que carajos puedo escalar?, todo lo que me gusta es Daniela, el Vino y esta música.
- ¡Licor!
-¿Ser un bebedor de grandes ligas? eso no existe.
-¡No idiota!, el Dios del Rock n Roll me lo dijo anoche, entre sueños. El copete da vida a mucha gente, nos da la alegría. ¿Que tal si lo proveemos?.
-¿Una botillería dices tú?
-¡O un bar!, proveemos aparte del alcohol el ambiente y la música.
- Ya, pareceré un puto vago pero no me he olvidado de sumar, hagamos el largo camino de juntar para arrendar un local, sacar permisos y todo lo que sea necesario.
-¡Rock n roll!.

Dicho eso Johnny tomó su "yegua" y se marchó (andaba bicicletando, pero le gustaba soñar con una harley).

Creo que hoy aprendí un poco mas de "progreso", pero ya es hora de dormir. Aunque Daniela aún merodea la casa y con ese cabello enciende un poco más todo, tal vez no toque dormir todavía.
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Fin de "capitulo", faltaba poco para el fin de mi botella pero eso no sería problema, ya era hora de dormir, tal vez deba preguntarle a Tom si preferiría tener su propio bar a seguir trabajando para un patrón.



Jok~

Ya venía siendo hora.

viernes, 8 de febrero de 2013

Y deja de hacer ruido!, sienta la cabeza, saluda a los vecinos al pasar! ♫

¿Que, no te sueno de algún puto lugar? No me preguntes como carajos terminé recorriendo la mitad del país, levantar el dedo y tocar en los bordes costeros, pagar un arriendo, repagar un arriendo, acampar  y dormir tapadito con escarcha, en fin, no vengo a contaros la historia turística.

¿Alguna vez te has encontrado con algún conocido o conocida estando fuera de la ciudad vacacionando?.
¿Y si esa persona es mujer? ¿Y si está pasando el fin de semana largo? ¿Y si se llama Denisse? ¿Y si está con su pareja?

Algunos dirán que fue pura casualidad, yo diría que fue... puta casualidad. De vuelta en mi pocilga, he pagado el gas. Y tengo sobre la mesita nocturna mis clásicos ingredientes... Uno para hacer que la mente se joda piense medite se entretenga vuele y se maree, el otro es una botella de vino. Me dispongo a la lectura.

SECOS LOS PENACHOS, HÚMEDO EL CORAZÓN. IX (9)


Que dichoso se ha vuelto el diario vivir, Daniela es todo lo que necesitaba en la puta vida, ¡ni dinero, ni arquitectura, ni mil litros de vino en tetra pack! Si te contara lo grandioso que es Elvis y lo pésimo que es mi inglés, te reirías... te reirías bastante. Bohemio está mas gordo que yo, y no suele comer demasiado, tengo la impresión de que alguien mas le está echando el ojo. Con un cuchillo y un lápiz que debe andar perdido en algún lugar de esta casa he personalizado la guitarra, tiene una D con un corazón bajo el puente, y sobre la boquilla dice "moriré libre". He abierto una cuenta en el banco, el banco bajo mi colchón, la idea es construir un imperio de toda esta relación, aprovechar el impulso que el optimismo me ha traído, y aprovechando que tengo tiempo libre, me doy vueltas por los albergues a regalar cafés, casi se termina el verano y algunas noches ya comienzan a apretar. A mi cama compartida solo le aprietan los abrazos  y a veces el espacio, una plaza para dos personas y ocasionalmente un perro hacen que el espacio se sienta a veces algo ajustado. Supongo que ya se cual será mi primera inversión.

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Y es así como descubro tras todo un tour a dedo y guitarra, que a este tipo le está yendo bien... en mi mente claro está. Hoy pasé a tomar un helado, vi a un hombre desesperanzado tras el mostrador, que a ratos observaba a una muchacha, también trabajando ahí. Me he acordado de mi mismo... Denisse... la puta playa, su puta pareja. El cantinero tendrá tal vez un consejo, ¿que cantinero?, lo averiguaremos por el camino. 

-¡Póngame un whisky en las rocas! hoy tengo ganas de descubrir algo nuevo.
-Pues vaya, que lo disfrutes.
-¿Hasta que hora abre este lugar?
-Te has metido con la cortina a medio bajar, pero duermo acá y no tenía sueño así que tienes un rato para estar acá.
-Lo siento.
-Está bien.
-¿Alguna vez te gustó una mujer que acabó estando con otro?
-Claro que si.
-¿Como lo superaste?
-¿Tengo cara de haberlo superado?
-Supongo que eso  explica la falta de sueño...
-Exacto, una ingeniera jamás se metería con un puto barman.
-Denisse es ingeniera.
-¿Quien carajo es Denisse?.
- Una mujer, de pelo rojo y ojos para volverse loco.
- Quien diría que una pelirroja se metería en formalidades, abundan por estos lares, deberías darte una vuelta mas temprano otro día.
-Créeme que lo haré, he estado leyendo un libro.
-¿Cual?.
-Es mas bien un diario, me lo heredó un vagabundo muerto.
-Acá por lo general escucho chorradas, pero esa es grande, ¿venías bebiendo en el camino?
-Lo que te digo es verdad. 
-Pues que locura, ¿y qué hay de ese libro?
-Mucha mierda, mucha genialidad, y con lo que leí hoy, parece de esas historias de la tele en las que el hombre en el peor de los casos se convierte tras camino lleno de esfuerzo en el hombre mas feliz del puto mundo.
-¿No era un vagabundo muerto?.
-Así es, pero aún no tengo ni puta idea de como acabará el diario.
-¿Tiene fechas?.
-Ninguna.
-Vaya forma de escribir un diario. ¿Y esta pelorroja, Daniela, cual es el asunto con ella?.
-Denisse, se llama Denisse, curiosamente la mujer del vagabundo se llamaba Daniela.
-Casualidad, so, el asunto...
.Denisse es una mujer que conocí buscando empleos, era una Ingeniera, que acabó trabajando conmigo en la mayor de las ingenierías, servir conos de helado en una tienda del centro.
-¿Y como acabó con otro?
-Encontró un empleo a su nivel, gracias a ese otro. 
-So, no la volviste a ver.
-Los vi en la costa, paseando muy felices los muy hijos de puta.
-Vaya mierda, no parece tener arreglo.
-Pues no, ¿Y esa ingeniera?.
-Jajaja, ¡Carla!, logré avanzar ahí, pero su carrera la mantenía ocupada, al final se fue con alguien que veía mas.
-Eso está jodido.
-Eso está mas bien perdido, es pasado y ahora me dedico a atender esto y beber, como compro mas barato puedo beber botellas de vino a precio de tetrapack.
-¿No hiere al negocio?
-La gracia es trabajar para tener dinero, para tener donde dormir, para tener para beber.
-¡Salud!
-¡Salud!.

Tras un par de horas de conversar llegó la hora de marchar, si bien es cierto ya no tengo patrón alguno, tocar a bordo de las micros con resaca no es la mejor opción.

-Bueno... la hora apremia, debo marchar.
-Ha sido un gusto, respecto a ese vagabundo, si un día quieres saber mas, deberías buscar alguna dirección en ese libro, las calles a veces hablan por si solas.

¡LOS OLIVOS!, ¡Como carajos es que no se me ocurrió!.

-¡Buenas noches!.

Pero era tarde como para buscar la calle, me dispuse a leer más al llegar, pero cuando desperté en la reja me di cuenta de que no lo habría logrado, vamos a dar un vistazo y luego al abordaje.

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Cuantas noches he pasado en vela, bohemio se ha ido, tengo fe en que está bien, pero que alguien mas le ha adoptado, he estado triste estos días, me anima el saber que Daniela ha encontrado empleo, trabajará para alguien mas, como solía hacer, hoy el día luce nublado pero el calor es asesino, es como si mi estado de ánimo afectara al clima, o al revés, todo lo que sé es que la busqueda de bohemio será intensa, lamentablemente ir a las 3 de la mañana por estos lugares te puede significar volver sin nada a casa. Pero ya que no poseo nada de valor dudo que sea una buena idea quedarme acá y seguir relatándote lo que sucede.

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De ahí la pagina sigue en blanco para abajo, es hora de dormir, cierro el libro y me lanzo a los abordajes, el agua caliente se extrañaba bastante.





Jok~


Concierto de Tripas.


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